De transiciones y de géneros: una conversación con Lázaro Izael

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Artes
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En el marco del Mes del Orgullo LGBTTTIQA+ platicamos con el poeta y guionista saltillense. Abordamos su trabajo en el cine, su exploración de la poesía y la relación de la literatura con su transición de género

Lázaro Izael, poeta multipremiado, está escribiendo una película. Sucede en tierras coahuilenses, sus tierras, y plantea un conflicto sobre la exclusión que sufren las personas LGBTTTIAQ+ de los ritos y tradiciones de su comunidad.

“Se llama ‘Gallineta’, y habla de la experiencia trans. En General Cepeda hay una tradición que se me hace muy chida: el canto del alabado, donde se le canta a los muertos, y lo hacen los hombres. La película que estoy escribiendo es sobre un chico que hace una transición [de género] y regresa al pueblo porque quiere cantarle a su abuelo que falleció”, dijo el autor para VANGUARDIA.

Para Lázaro este guión hace una pregunta particular: ¿cómo nos reapropiamos de nuestros ritos, tradiciones y nuestro Dios? Cuando la religión que profesas y la cultura en la que creces te expulsa por ser diferente ¿cómo reclamas lo que también te pertenece?

El proyecto, que busca dirigir y filmar en Coahuila —sí por ser donde se desarrolla la historia, pero también para contribuir a la descentralización del cine en México— también plantea la incógnita de cómo se ve una película hecha por un poeta.

“Mi pareja es directora de cine, ahí tengo un super coach, Cynthia Fernandez Trejo. Pero la poesía y el cine tienen muchas cosas en común, en esta cosa de concentrar la imagen. A la hora del montaje de las películas, cuando se editan, me parece que hay un ejercicio muy poético de montar las escenas, de un verso a otro, los cortes que haces”, explicó.

Cambios y destinos

Esta transición de un lenguaje literario a uno audiovisual no es la primera que Lázaro experimenta. Hace poco, con el libro “Gallo, el planeta estalla” —Premio Hispanoamericano de Poesía para la Infancia 2023—, dirigió su voz a la niñez y en 2020, después de obtener la beca de la Fundación para las Letras Mexicanas, comenzó su transición de género.

$!De transiciones y de géneros: una conversación con Lázaro Izael

“Gracias al proceso de transición he encontrado cómo las ficciones sociales son permeables. Al final son historias que nos contamos y creo que una transición de género evidencia la manera en que los relatos que nos contamos, incluso sobre nosotros mismos y nuestro cuerpo, pueden ser modificados”.

Este viaje comenzó en Buenos Aires, en medio de la pandemia. En “ese pequeño fin del mundo” Lázaro renació entre libros como “Testo Yonqui” y “Un apartamento en Urano” de Paul B. Preciado, escritor transmasculino, así como la obra de José Carlos Becerra, Chantal Maillard o Anne Carson. Pero, sorpresivamente, uno de los que destacó en este proceso fue “La iliada”.

“Dirías que es un libro sobre la guerra, pero es un libro que me ha acompañado para comprender, sobre todo, que habla sobre el cuerpo, sobre las personas que murieron, sobre hacer un ritual de despedida”, expresó.

Y al hablar de estos autores defiende el potencial de la literatura como catalizador del cambio: “La otra vez escuchaba a una poeta que decía que la poesía nunca ha impedido una guerra. Y quizá la literatura y el arte no tienen ese poder tan tangible en lo general, sino que más bien tienen un poder en lo personal, lo particular. Porque yo sí te podría decir que hay libros que me cambiaron la vida, poemas que me cambiaron la vida y a los que regreso”.

“Me costó mucho, yo estaba solo, no conocía a nadie, rentaba una habitación y lo que me sostuvo mucho fue lo que estaba leyendo en ese momento”, recordó sobre aquellos momentos en Argentina.

Lenguaje y politica

“Me pasa mucho que por ser quien soy se supondría que toda la obra tendría que estar enfocada a esos temas”, aseguró.

Para él hay conflicto cuando la etiqueta viene desde afuera e incluso en instancias donde en la misma comunidad LGBTTTIQA+ se le exige a la persona ajustarse a una idea preconcebida y generalizada de lo “queer”.

“Pero entonces me pregunto qué es lo queer, cómo debería de verme más queer [...] Se nos está exigiendo lucir o parecer de cierta manera, para estar dentro de la comunidad, y justo es lo que no tendría que pasar, porque en otros espacios, donde no está esa exigencia, he encontrado grandes lazos y se permite hablar desde otros lugares”, dijo.

Al mismo tiempo no busca ocultar su identidad “porque forma parte de una memoria de quién soy” pero también para abonar a una representación de la experiencia transmasculina.

“Presenté hace unas semanas un fanzine de un chico trans que se llama Isaac Regalado, un fanzine muy bonito. Y al final les decía que era muy importante pensar estos referentes, como figuras, que nos hagan sentir más acompañados. A mí me pasaba mucho en la secundaria de sentirme completamente extraño y sentir que era la única persona así en el mundo [...] Siento que en la vida hetero-cis-patriarcal ya hay una manera de hacer las cosas, ya hay un guión, ya está dictado lo que tiene que ser la vida. Y justo las personas que pertenecemos a la comunidad LGBT rehacemos el guión, hay una nueva construcción del yo y viene con una gran potencia revolucionaria”.

Género, voz y cuerpo

“Tengo un libro pre-transición, que es ‘Envilecidas como hienas miramos la espesura del cielo’, y justo en ese libro los versos son más largos, luego más cortos, hay una respiración muy distinta que ahora. Con el paso de los años lo leo y no puedo hacerlo de la misma manera, ya no llego a la respiración del verso. Y digo, claro, la química, las hormonas, transforman incluso la manera en que respiras, y eso es algo muy curioso y que no se habla mucho de eso, pero que evidencia algo fundamental en la poesía, donde respiras con otro. Cuando nos acercamos a los cortes de verso lo que van marcando es esta partitura de respiración, de lectura, y lo he comprobado a través del cuerpo. La poesía es muy corporal, muy física”.

Y a diferencia de la gran mayoría de las personas trans, cuyo antiguo nombre e identidad suelen quedar ocultos o hasta sepultados, Lázaro es una figura pública que comenzó a destacar como autor antes de su transición.

“De alguna forma pienso que está chido honrar a esa persona que fui [...] Ha sido un cambio para mi familia, para mi pareja, y poder también acomodar y vivir una especie de duelo por la persona que dejé de ser. Aunque sigue habiendo correspondencia, y sí nos transformamos, permanece. Y para mí, en ese sentido, que sea público es parte de ese recorrido vital y no me molesta”, dijo.

Yo me llamo Izael, hubo ahí una recuperación del nombre antiguo, transformado. Y el libro de ‘Envilecidas’ lo volví a publicar con el nombre de Lázaro, hubo una recuperación”.

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Egresado de la licenciatura en Artes Plásticas con acentuación en Gestión Cultural por la Universidad Autónoma de Coahuila. Reportero y editor de la sección Artes Vanguardia.

Productor y locutor del programa de radio Camino a Casa de Radio Concierto 97.7 FM. Desarrolla desde 2020 el proyecto de archivo y divulgación histórica “Sobres las tablas: Historia del teatro en Saltillo”. Participó en el Coloquio de Periodismo Cultural 2.0 en la ciudad de Chihuahua, Chihuahua en el 2019 y en el Diplomado de Periodismo de Soluciones impartido por la Fundación Gabo, así como en talleres, diplomados y seminarios sobre diferentes disciplinas artísticas a cargo de maestros como la crítica de teatro Luz Emilia Aguilar Zinser, el pianista y coach vocal Alejandro Reyes-Valdés y la dramaturga Verónica Bujeiro, entre otros. Premio de Periodismo Armando Fuentes Aguirre 2022 en la categoría Entrevista.

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