Don Daniel ‘El Pitoco’, el titiritero de Saltillo que mantiene viva la magia de Cri Cri y Topo Gigio en el Centro Histórico
El arte de Don Daniel, sus marionetas y títeres, reviven a estos icónicos personajes infantiles, despertando la nostalgia y la imaginación en el Centro Histórico de Saltillo
Las tardes de la ciudad se vuelven nostálgicas rondando la Plaza Manuel Acuña. El oído se agudiza y reconoce esas notas de la infancia. Mientras el cielo se pinta de naranjas y azules Daniel Rodríguez, mejor conocido como “El Pitoco”, ejecuta el arte de interpretar con marionetas las canciones de “Cri Cri” y “Topo Gigio”.
El titiritero del centro es originario de la fronteriza ciudad de Piedras Negras, Coahuila. Desde niño, más o menos a los 10 años, comenzó a elaborar sus propias marionetas. Usando una sábana como escenario inició la travesía de montar espectáculos.
Su pasión trascendió hasta la adultez, y aunque contaba con un trabajo de tiempo completo como conserje en la Secretaría de Educación Pública, en los momentos donde las responsabilidades lo permitían, ejercía su verdadera vocación: animar a adultos y a niños en fiestas o graduaciones con sus shows de marionetas.
Don Daniel siempre tuvo muy claro su sueño e hizo lo posible por concretarlo. “Dije una vez: ‘cuando me jubile me voy a dedicar a esto”, narra.
Pitoco llegó a la capital coahuilense hace poco más de 18 años. El objetivo de su arribo fue en primera instancia arreglar la documentación de su pensión. Sin embargo, cuenta que la calidez de las personas lo invito a que decidiera quedarse en Saltillo.
Desde los primeros instantes recibió asesoría de los saltillenses, proponiéndole puntos estratégicos en donde era viable ejercer su profesión como titiritero. La colonia Guayulera fue el primer sitio al que llegó el artista. Ahí floreció su talento y tomó forma el sueño.
Tras observar en sus primeros días que danzantes en la colonia bailaban e interactuaban con el público, se animó a hacer lo propio presentando su espectáculo. Había oportunidad y era el momento que aquel niño de 10 años había esperado. Ya no era una sábana, era un lugar con gente de verdad.
Tiempo después conoció a una persona fundamental en su asentamiento en la ciudad. El profesor Simón Delgado, quien fue uno de los primeros que lo apoyó para entrar a la Casa del Artesano, lo dio de alta como artesano y le extendió una invitación para realizar sus shows en la Feria de Saltillo.
“Hay tanta gente que agradecer, pero principalmente a quienes me dan a conocer. No tanto por mí, sino para que no se acabe esto que a mí me apasiona y veo cómo a los niños les gusta”, expresa el titiritero.
Aunque no todo fue fácil. Las primeras veces, recuerda Don Daniel, en las plazas había personas alcoholizadas. Pero el sonido de su bocina “los corría”. Entonces llegaba el apoyo de su público meta: las familias. Los niños veían los títeres y globos, se acercaban y jugaban con ellos. Justo esa magia es la que lo impulsa a trabajar, para que no se pierda.
“Si no vengo yo, las familias no se juntan”, afirma el artesano.
Uno de los principales motores en su labor para presentar personajes y caracterizarse de ellos, es poder brindar cultura y conocimiento a las niñas y niños, mostrándoles a los personajes consolidados a través de los años como “Cri Cri” y “Topo Gigio”.
Como parte de su proceso creativo, Don Daniel comenta que para crear un personaje nuevo primero se empapa de información sobre él. Escucha la música relacionada al personaje varias veces, después selecciona las canciones que más le gustan, busca el material para poder confeccionarlo y finalmente armarlo junto con su vestuario.
Buscando las sonrisas, particularmente de las infancias, sus marionetas cuentan con hilos gruesos para que puedan percibir los movimientos y no se espanten al pensar que son figuras que se mueven solas. Por eso los invita a la interacción, a que los saluden o los toquen y despertar su curiosidad e imaginación.
En tanto, cuenta que tiene recuerdos muy presentes de pequeñas y pequeños que lo iban a ver hace años en la ya extinta “Calle cobra vida”, un espacio que se dedicó al arte urbano. Hoy, esos adultos lo siguen buscando para contratar sus shows y seguir recordando sus historias y sus antiguos muñecos.
Por eso “La Patita” es una de sus marionetas favoritas y más queridas de su público adulto, ya que en combinación con la canción homónima de “Cri Cri”, ha logrado que personas de avanzada edad le cuenten sus historias y reciba comentarios nostálgicos al ver su interpretación.
“Mucha gente adulta se acerca, y me dice que es muy bueno que haya puesto estas canciones, porque ya casi no se usan y se llevan muy bonitos recuerdos”, platica Daniel.
Además de interpretar canciones emblemáticas de artistas mexicanos y ser señalado por algunos como el “El Piporro versión Saltillo”, también ambienta las tardes con canciones más actuales al estilo de la Sonora Santanera con una de sus marionetas más solicitadas: “El Pachuco”.
En su cuenta de Facebook cuenta con más de cinco mil seguidores. Adaptándose a la tecnología, ahí realiza transmisiones en vivo de forma periódica para su público digital.
Aunque ser titiritero no es su fuente principal de ingresos económicos, el artesano coloca una pequeña cubeta de propinas para quien guste cooperar. Y ese apoyo le ha facilitado comprar materiales para nuevos muñecos o equipo electrónico como bocinas o micrófonos para brindar un show de calidad y disfrutable para los presentes.
Los años poco a poco pesan, y en algunas ocasiones Don Daniel tiene que dar sus espectáculos sentado con motivo del cansancio y dolores en las piernas. Pero es tanta su pasión por hacer felices a los saltillenses, que no hay semana que falte para cumplir su cometido de mantener vivas la magia y la ilusión.