El oído absoluto de la literatura: grandes prosistas en el reino del sonido II

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Artes
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*Paul Schuyler Phillips (1956), el connotado y destacado musicólogo, director de orquesta, compositor y académico estadounidense— que actualmente es una reconocida autoridad en la música de Igor Stravinsky y, particularmente, en el catálogo de la obra del escritor y compositor inglés Anthony Burgess—, declaró que “Burgess, de no haber escrito novelas, su música probablemente habría quedado enterrada en el olvido”.

Gracias a la labor de investigación y ponderación de Phillips y otros musicólogos, la música de Burgess comenzó a grabarse. Probablemente la obra musical de Burgess hubiera trascendido de haber abrazado y cultivado las corrientes musicales de su época: el atonalismo y el serialismo integral. Sus novelas son un reflejo nítido de su inteligencia musical. Phillips ha descrito una relación intrínseca entre la obra literaria de Burgess y su música, gracias a su notable técnica contrapuntística, el dominio sorprendente de la orquestación (a pesar de su autodidactismo), y su extraordinaria mente musical para crear varias de las novelas más polifónicas, rítmicas y complejas del siglo XX.

Su inquietud en el campo de la composición no fue la de incorporarse al tranvía de las novedosas corrientes musicales, sino en la de construir un puente personal entre la inteligencia literaria y la arquitectura sonora. Aun así, el juicio crítico de la historia musical le confiere un modesto lugar secundario frente al canon de las vanguardias del siglo XX.

*Theodor Adorno se jactaba de ser el arquitecto teórico de Doktor Faustus, y de ser el verdadero “padre” de Adrian Leverkühn, el personaje principal de la novela de Thomas Mann. Ambos se reunieron en Pacific Palisades, California, en 1940, en el momento en el que Adorno escribía su ensayo Filosofía de la nueva música y Mann empezaba a escribir Doktor Faustus. En las reuniones, Adorno se sentaba al piano en la casa de Mann, tocaba y analizaba fragmentos de partituras de Beethoven, Schönberg, Berg y Stravinsky; pero también discutían sobre los textos que ambos escribían. En todo el Doktor Faustus se percibe la erudición de Adorno; Mann tomaba notas para convertirlas en pasajes de una elocuencia literaria arrolladora.

A través de los personajes principales de la novela, Adrian Leverkühn y Wendell Kretzschmar, maestro de Adrian, y gran catalizador intelectual de la novela, Mann escribe un tratado de filosofía e historia de la música. En las conferencias del maestro Kretzschmar y la trayectoria de Leverkühn, Mann traza el paso de la polifonía medieval y renacentista, al triunfo de la tonalidad romántica, para desembocar en la parálisis y agotamiento de la armonía a inicios del siglo XX. Arriba, en consecuencia, a la reflexión de la necesaria e inevitable libertad de las estructuras formales, la emancipación de la armonía y el ritmo.

En el famoso capítulo VIII de la novela se encuentra una de las disquisiciones de Wendell, donde éste explica porqué Beethoven no escribió un tercer movimiento para la Sonata Op. 111, en la que la subjetividad del artista rompe la forma clásica, anunciando la despedida de la forma tradicional. Por su parte, Mann no escribió un ensayo académico ni una simple novela, sino que fusionó la estructura novelística con la forma musical.

*Paul Bowles- que a semejanza de Burgess (que fue un literato y autor notable en prosa), y a diferencia de Mann (que escribió sobre música sin ser compositor)-, fue un compositor en toda la extensión antes de publicar su primera novela, The Sheltering Sky (El cielo protector, 1949). También fue autodidacto, apadrinado por Copland y Thomson, principalmente.

De ellos heredó el rigor estructural, el laconismo (minimalismo) y la ironía, el rechazo al exceso del dramatismo romántico, la claridad melódica y el ritmo expansivo. Las novelas de Bowles están preñadas de la presencia abrumadora del sonido: el viento, las letanías silenciosas de la oración, la percusión latente del desierto marroquí. Bowles representa al narrador del abismo humano en la literatura y el compositor de filigranas sonoras neoclásicas.

CODA

“¿Por qué la música nos parece la más humana de las artes si es, en el fondo, la más abstracta e inhumana de todas?”. Thomas Mann.

Músico, escritor, catedrático, gestor cultural y fotógrafo. Autor de Fabulaciones del sonido (Celosía, UAdeC. 2017). Es licenciado en Letras Españolas (UAdeC, 1995) y maestro en Música (Rice University, 2006). Su vasto repertorio como instrumentista de clavecín, órgano y piano abarca todos los géneros musicales escritos para estos instrumentos; se ha presentado como concertista en numerosos auditorios de México y el extranjero. Catedrático de tiempo completo en la UAdeC desde hace 30 años, donde se ha desempeñado como director de la Escuela Superior de Música, Coordinador general de la Coordinación de Difusión y Patrimonio Cultural y, actualmente, es el director del Recinto del Patrimonio Cultural Universitario. En 2017 inició el proyecto personal “Arte de la Fuga”, en el que se propone interpretar en vivo y en diversos auditorios la obra integral de Bach para el clavecín y el órgano.

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