‘El último viaje’: Una travesía de empatía, memoria y música con la pluma de Beatriz Rivas
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De cara a su presentación en la Feria del Libro de Monterrey, Beatriz Rivas comparte los secretos detrás de su novela más personal y el trasfondo social que la acompaña
La ciudad de Monterrey ya se prepara para recibir a distinguidas plumas de la literatura contemporánea, gracias a uno de los eventos más esperados: la Feria del Libro. En medio de la agenda cultural programada, destaca el nombre de la mexicana Beatriz Rivas, quien presentará su novela El último viaje a las 18:00 horas del 11 de octubre en el Auditorio Arca Continental.
En una charla con VMÁS, la escritora compartió que este libro nació de un despertar al concluir una travesía familiar junto a sus padres, esposo y hermanos, experiencia que se convirtió en la trama que envuelve a los lectores. Procesos, historias y secretos se presentan en medio de un núcleo familiar unido que se da cuenta del paso del tiempo.
“Me cayó el veinte de lo complicado que es llegar a los sesenta cuando, al mismo tiempo, tus papás están pasando los ochenta y tantos. Es asimilar dos procesos complicados [...] No es fácil de pronto ver que quienes siempre te sostuvieron, quienes son como tu tronco y tus raíces, se están empezando a apagar”, comenta Rivas para esta casa editorial. Y así, con esta misma nostalgia, se cuentan las historias de un matrimonio (Antonia y Gaspar) y sus hijos (Nicolás y Roberta), quienes comparten una última aventura antes de que la degradación de la memoria, el desgaste de la vejez y las complicaciones de una enfermedad terminen de irrumpir en sus vidas.
UNA NOVELA QUE ABRAZA CON EMPATÍA
El último viaje es la empatía hecha literatura. Beatriz Rivas asegura que el creciente éxito de su libro se debe a que los lectores se reflejan en los personajes y se identifican con las situaciones planteadas, independientemente de las edades o la diferencia generacional.
“Creo que es una novela en la que todas las miradas caben y todas las miradas se dan cuenta de que es como un espejo”, explica.
Y, como en cualquier obra, los autores siempre dejan algo de sí mismos entre líneas. Al respecto, Rivas comenta que esta novela es su trabajo más autobiográfico en cuanto a las anécdotas plasmadas.
REALIDADES, POLÍTICA Y UNA RUTA EN ESTADOS UNIDOS
El desarrollo de los personajes ocurre en un road trip por Estados Unidos, lo que se asemeja a vivencias de la autora durante su infancia en México. Sin embargo, la historia traslada su escenario al país vecino como consecuencia de una realidad que azota a la nación: la inseguridad. “No es verosímil que una familia de este tipo, con este estilo de vida, haga un viaje por la República Mexicana, lamentablemente, porque estarían poniendo su vida en riesgo. Por eso decidí cambiar el viaje a Estados Unidos”, menciona.
Y, debido a que la problemática social tiene nexos con el ámbito político, Rivas entremezcla datos de la historia de México y la internacional. Sin embargo, más que un panfleto informativo, la escritora logra aterrizar el tema con el propósito de dar contexto y ambientación.
LA MÚSICA, UN ESPACIO PARA COMPARTIR
La novela está repleta de epígrafes de filosofía, literatura y armonías sonoras. No obstante, este último recurso responde a un propósito deliberado: “Para mí, la música es esencial. Es historia de vida”, agrega la autora. Sin embargo, hay un vínculo más: uno de los personajes sufre Alzheimer. De acuerdo con la explicación de Rivas, este deterioro mental se ve amenizado por las melodías.
“Entonces dije ‘tengo que poner mucha música en la novela’, es como otro hilo conductor. Y es, también, lo que une a la familia”, añade.
Asimismo, el arte sonoro también sirve para terminar de conectar con un público más extenso, mediante bandas como The Beatles, agrupación que ha trascendido a través de las generaciones.
UN CAMBIO DE PERSPECTIVA
Al concluir la última línea de su obra, Beatriz Rivas fue testigo del poder de la palabra y la magia de narrar, lo que derivó en un cambio de perspectiva en su entorno personal.
“Lo primero es que me hizo ser mucho más tolerante. O sea, al escribirlo, me di cuenta de que a veces me desesperan mis papás [...] Y haber escrito la novela fue como darme cuenta de que uno tiene que ser mucho más comprensivo, tolerante y empático”.