‘Todavía hay muchas más montañas por escalar... Y la vida también es así’, Benicio del Toro
El actor reflexiona en entrevista con VANGUARDIA sobre su rol en ‘Una batalla tras otra’, cinta ganadora del Oscar a Mejor Película este 2026 y que le otorgó al puertorriqueño una nominación a Mejor Actor
En representación de la comunidad latina, Benicio Del Toro enfrentó “Una Batalla Tras Otra”, en la guerra de los Oscars. Tampoco era una batalla fácil, teniendo en cuenta que luchaba frente al mismísimo Sean Penn que terminó ganando en la misma categoría, frente al Frankestein de Jacob Elordi o una de las 16 nominaciones de ‘Pecadores’ con Delroy Lindo y el ganador del Globo de Oro, Stellan Skarsgård con el Valor Sentimental de haber podido llevarse un Oscar a los 74 años. Pero tampoco era la primera batalla para Benicio del Toro. Ya había ganado el Oscar como Mejor Actor de Reparto en el año 2000, cuando interpretó un estilo de cine similar con “Traffic” (el mismo año que también ganaron Julia Roberts y Russell Crowe). Incluso, Benicio volvió a competir por el mismo trofeo en el 2003, con otra batalla que le había ganado a Sean Penn, cuando los dirigió Alejandro Gonzalez Iñarritu en “21 Grams” y solo Del Toro fue nominado. Esta vez, Sean ni siquiera se preocupó por ir a recibir el trofeo. Pero Benicio estuvo presente y pudo subir al escenario, para festejar con el resto del elenco, el premio a la Mejor Película del año que en total ganó seis Oscares. Literalmente, había ganado “Una Batalla, Tras Otra”. Hay quienes también se olvidan que esta misma temporada, él también protagonizó “El Esquema Fenicio” de Wes Anderson, mientras se prepara para volver con “Sicario 3”. En resumen, Benicio Del Toro no necesitaba ganar ningún Oscar para demostrarnos quien es.
¿Qué significa para Benicio del Toro la frase “Una Batalla Tras Otra”, en relación con seis premios Oscares incluyendo Mejor Película del año?
Para mí, ‘Una Batalla Tras Otra’ significa haber escalado una montaña, para darte cuenta que todavía hay muchas más montañas por escalar. Creo que Hemignway alguna vez dijo que al empezar una nueva novela, leía la anterior que había escrito, para darse cuenta lo difícil que es, para saber que la próximo va a ser también difícil. Y la vida también es así. Vivimos diferentes tipos de batallas, diferentes tipos de obstáculos. Supongo que es la historia del ser humano. Todos los días luchamos una pequeña batalla de una forma u otra. Es imposible controlarlo todo. Se puede controlar algunas cosas, pero no todo.
¿El humor detrás del drama pudo haber influenciado en los votos del Oscar a la Mejor Película?
Para mí fue el mayor desafío de todo el rodaje, lograr que fuera creíble, porque la comedia surge de la verdad. No creo que hayamos tenido ningún momento donde tratamos de ser graciosos... a lo mejor lo intentamos en cierto punto. Pero el momento en que Leo se vuelve loco en el teléfono, es algo que todos vivimos en algún momento. Pasa cuando pierde el código para encender la computadora. Pero teníamos que mostrarlo de una forma que se sienta como algo verdadero. Recién después te causa gracia. No creo que hayamos querido que la gente se ría. Es una reacción a la actuación, por contar la verdad. Por ahí pasa la buena comedia. Me sorprende que la gente crea que filmamos una comedia, porque tampoco tratamos de ser graciosos. A lo mejor, pueda ser gracioso el bailecito al final, después de tomar unas cervezas. Pero era también una forma de buscar que la policía se sintiera cómoda. Ahí, la escena donde Leo estaba en el teléfono, yo las vi detrás de cámara. Paul (Thomas Anderson) se mordía el dedo para no reírse. Y yo también me reía. Fue muy gracioso.
¿A la hora de votar por el Oscar, en tu caso, qué es lo que más consideraste?
Empezando por el buen sentido del humor de Leo, cómo tradujo la realidad frente a la cámara y lo generoso que es. No hay muchos actores como Leo. Ni siquiera puedo describirlo... hay muy pocos que brillen tanto como él, a cualquier lugar donde va. Admiro su trabajo desde hace tiempo, no es tampoco nada nuevo. Encontrarnos, a lo mejor, fue en el mejor momento, para alimentarnos de nuestras experiencias. Lo increíble de Leo es que haga lo que haga, aunque no lo quieras, él siempre se preocupa de verte mejorar. Quiere ayudar a todos. Y así, es imposible no tratar de ayudarlo a él. Si ves las escenas que tiene con Chase Infinity, se ve la generosidad al mejor nivel, sin tratar de quitarle ningún talento a Chase, pero hay que tener en cuenta que este era su primer trabajo como actriz. Y al lado de Leo, no se nota, para nada.
¿Podemos comparar el personaje de Sensei con otros anteriores como el Oscar de ‘Traffic’ o la acción de ‘Sicario’?
Sí y no. Puede ser, no sé. Puede ser que podamos conectar mi personaje de Una Batalla Tras Otra con otros roles que tuve antes, como el Che Guevara. (Sensei) tene un poco de eso. A lo mejor también estuve en estilos de cine parecido donde tuve que correr con un auto, aunque esta vez tenía a Leo DiCaprio colgado en la ventana. Puede ser, pero cada personaje es diferente. Cada historia es diferente. Cada director es diferente. Yo siento que es como hablar de una fiesta donde fui hace tiempo y no me acuerdo lo que estaba tomando ni a quien conocí. Cada personaje de cine es diferente, porque las historias son diferentes, con actores diferentes.
“Una Batalla Tras Otra”, no sería “Una Batalla Tras Otra”, sin Benicio del Toro. Es más: el director Paul Thomas Anderson decidió parar la producción para esperar que él terminara de filmar “El Esquema Fenicio”, para recién seguir con el rodaje y el personaje del latino Sensei. Así, con ese apodo japonés, aparece como un simple instructor de karate que le da clases de defensa personal a la hija en la ficción de Leonardo DiCaprio. Pero la historia toma mucha más importancia cuando demuestra su verdadero rol, ayudando a escapar a DiCaprio del villano militar que interpreta Sean Penn.
¿Tu personaje de Sensei se merece también un premio a la lealtad?
Totalmente. Sensei es la imagen pura de la lealtad. Se hecha la culpa en el momento en que los para la policía, por haber tomado cerveza. Se sacrifica por el personaje de Leo. Y es lo que también gusta tanto de mi personaje, porque te dan ganas que le vaya bien. Pero es un factor que empieza por el director. Paul Thomas Anderson era un ejemplo de lealtad con los actores, marcó el ritmo, nunca un grito, solo risas. Y en el momento en que el tiempo no ayudaba, cuando se veía que estábamos llegando tarde, siempre supo mantener la calma. Es algo que los actores apreciamos, te incita a ser leal, incluyendo los extras. Y supongo que en la historia, Sensei reflejó ese mismo sentimiento.
Leonardo DiCaprio contó que pararon la producción de ‘Una Batalla Tras Otra’ para esperar que terminaras otra producción ¿Qué es lo que tanto te gustó del personaje para aceptar que te esperaran tan especialmente?
El personaje de Sensei, es un buen ejemplo del buen vecino que siempre ayuda. Supongo que es por eso que el personaje gusta tanto entre el público. Hay algo en Sensei que te da la sensación de un buen hombre repleto de esperanzas. Es también uno de los tantos colores de la historia y estoy completamente agradecido de haber tenido semejante oportunidad.
¿Cómo fue aquella primera reunión que definió la gran espera?
Con Leo, nos sentamos a hablar con el director Paul Thomas Anderson sobre la parte de la historia de mi personaje. Y era evidente que Paul quiere que sus actores también puedan contar la historia. Escuchó nuestras opiniones, lo que pensábamos, nuestras ideas. Si le gustaba una idea, la abrazaba como si fuera de todos. Eso solo, te daba la idea de lo divertido que podía llegar a ser el rodaje. Y trabajar con Leo, también estaba el sentido de poder actuar con alguien con tanta experiencia como él, al lado de alguien como yo que también llevo un rato trabajando en esto. Se notó la confianza como la base de todo. Y las ideas tampoco fueron para nada descabelladas.
¿Qué porcentaje de tus diálogos con DiCaprio figuraban originalmente en el guion? ¿Hasta qué punto agregaron conversaciones entre ustedes?
Por lo que me acuerdo, el primer día con Leo había sido el rodaje en el negocio de El Paso, rodeados por actores que no eran actores. Tampoco sé si lo habían pensado así desde un principio, pero siento que Paul Thomas Anderson, el director, nos puso con Leo en esa posición de mostrarnos como un buen ejemplo. Y es lo que también marcó el tono para mi, sabiendo que lo que iba a hacer, tenía que estar seguro de hacerlo bien, no solo por Leo, por los actores que no eran actores también, para que creyeran lo que estábamos tratando de crear. Y creo que ayudó a generar la química entre los personajes donde los actores también interpretaron bien cada rol, porque nuestros personajes les vendieron bien la historia, ellos la compraron. Eso fue hermoso.
¿Hablamos del rodaje de la escena donde se empiezan a escapar con Leo?
Lo mejor ya estaba en el guion. Paul escribe una línea y las olas del océano se mueven solas. Es algo que entendí desde el principio. Con la energía que sumó Leo, yo solo tenía que bailar en ese ritmo. Yo era como un ancla en cierto sentido, aunque las escenas estuvieran repletas de movimientos. Fue muy divertido. Tampoco tuve demasiado tiempo porque yo había llegado en la mitad del rodaje, cuando ellos ya habían estado filmando. Para decirte la verdad, no tenía la menor expectativa. Pero Leo es extremadamente divertido fuera de cámara y a Paul le encanta reírse. Por eso también terminé sintiéndome tan cómodo, tratando de buscar ideas nuevas que fueron muy bien recibidas. Teníamos en frente a un director que ama el proceso creativo de los actores y eso, para cualquier actor, es maravilloso.
¿Los silencios también tienen que ver con las nominaciones del Oscar?
La idea era ayudar a que el personaje de Leo pudiera ir hasta donde tenía que llegar. Yo solo traté de mantenerme centrado, asegurándome que sabía el siguiente paso que tenía que dar, el siguiente pensamiento, tenía que prestar atención. La energía de Leo era lo más importante. Yo solo la recibía, dejaba que existiera, que él estuviera presente. Yo sabía que tenía que ser el Ying del Yang. Y la energía de Leo era verdadera. Yo solo tenía que acompañarlo y la mejor forma era estar calmado, ayudando este hombre que estaba volviéndose completamente loco, tratando de encontrar a su hija.
¿Hasta qué nivel ayudó filmar también todo el verano en la misma ciudad del Paso que figura en la historia, en vez de un estudio de Hollywood?
Para empezar, la pasamos de maravillas. Fue genial. Todo fue muy positivo. El centro de El Paso es puro cine. La comida también es muy buena. Café Central es un restaurante donde incluso fuimos varias veces. Todo terminó siendo muy divertido. Y los actores que ayudaron en esa parte de la historia, realmente se comprometieron por completo. El lugar ayudó a contar la historia, en todos los sentidos. Fue una muy buena experiencia, una gran experiencia.
¿Lo mejor de todo el rodaje, además del Oscar a la Mejor Película con un director que también ganó la Mejor Dirección?
Tengo mucho que agradecer a Paul Thomas Anderson como director por el hecho de haber podido trabajar con dos de mis viejos héroes de Hollywood como Sean Penn y Leonardo DiCaprio. Solo soy un admirador más.