El ardiente galán trataba de convencer a su novia, doncella con escrúpulos. Hagamos el amor, mi vida –le pidió–. ¿No ves cómo la flor de mi deseo abre sus pétalos?
Aceptada por don Vetarrino la tarifa, se dirigieron las partes contratantes al Motel Kamawa... el añoso señor le indicó a la chica que le pagaría sus servicios con un cheque
El bribón invocó la estúpida sentencia según la cual ‘Deudas de juego son deudas de honor’, cuando en verdad son de deshonor, y le dijo a su mujer que si no cumplía la apuesta tendría que suicidarse
La señora se percató de que su esposo la miraba fijamente. Le preguntó, molesta: ‘¿Qué estás pensando?’. Respondió él: ‘Pienso en la mujer con la que tuve la dicha de casarme’
Firulino se iba a casar esa mañana. Pidió que al salir de la iglesia con su desposada el organista del templo tocara ‘La Bamba’ en vez de la marcha nupcial
Harto de las continuas demandas del tenaz Tesonio, don Arsilio terminó por regalarle el loro. ‘Llévatelo –le dijo al obstinado tipo–, pero ya no me estés chin... chorreando’