Harto de las continuas demandas del tenaz Tesonio, don Arsilio terminó por regalarle el loro. ‘Llévatelo –le dijo al obstinado tipo–, pero ya no me estés chin... chorreando’
Veamos el segundo carruaje. En él va una familia de pelirrojos: pelirrojo el señor; pelirroja la señora; pelirrojos los hijos y las hijas. A este carruaje se le conoce como ‘La cerillera’
A mis cuatro generosos lectores, a sus familias y a todos sus seres queridos: salud del cuerpo; paz del alma; tranquilidad y bienestar; sueño feliz, sueños realizados y mucho, mucho amor
‘Es un hombre lujurioso, lascivo, impúdico, lúbrico y libidinoso que ha seducido a incontables mujeres valido de sus artes de hábil y consumado amante’
Cuál no sería su sorpresa –inédita expresión– cuando vio a su mujer, lady Loosebloomers, embracilada en el lecho conyugal con Wellh Ung, el pelirrojo mancebo
Estoy leyendo entre risas y sonrisas un libro delicioso, ‘El Divino Chupe’, obra de Enrique Heras y de su hermano Chava... Doy gracias a ellos por las sonrisas que con su divertido libro me obsequiaron
No era él, le dijo, hombre para andar en esos sitios. Estaba dedicado, lo sabía ella muy bien, a su trabajo de contable... Pero ella se empecinó en su pretensión
‘Todas las mañanas voy a la calle Gladiola, de la colonia Floreta. En cada casa hay una esposa desatendida por su marido y ansiosa de compañía. Ahí es donde hago mis conquistas’