El ‘reloj del habla’, una nueva herramienta capaz de medir la edad biológica de una persona
Un equipo internacional de investigadores creó una herramienta que permite evaluar el envejecimiento biológico de una persona y los riesgos a padecer problemas cognitivos a través de la voz
Un comunicado publicado en el sitio web del Trinity College Dublin hace referencia a un nuevo estudio en el que se muestra que “los relojes de aprendizaje automático basados en el habla” son capaces de hacer calcular la edad cronológica y además podrían “ofrecer una ventana al envejecimiento cerebral”, así como al “envejecimiento biológico”, también a la “salud cognitiva”, a la “carga acumulada de factores adversos y la demencia”.
Esta nueva investigación titulada “Speech clocks decode dementia phenotypes, social exposome, and biological aging”, publicada en la revista internacional Science Advances, precisa que un equipo internacional de científicos desarrolló un “reloj del habla” que posibilita estimar cual es la edad cronológica de una persona “a partir de cientos de características acústicas y lingüísticas de su habla”, explica el comunicado.
Para este estudio, los autores llevaron a cabo un análisis de 2,928 participantes de habla hispana de Argentina, Chile, Colombia, México y Perú, en el que incluyeron a adultos sanos y personas que presentaron un deterioro cognitivo leve, con Alzheimer y con diferentes formas de demencia frontotemporal.
La edad de los voluntarios que participaron en esta investigación oscilaba entre los 8 y 88 años, con un promedio de 65 años.
“La diferencia entre la edad real de una persona y la edad estimada a partir de su habla,denominada brecha de edad del habla, también estuvo asociada con múltiples indicadores independientes del envejecimiento biológico, la salud cerebral, la cognición, las adversidades sociales y la demencia”, destaca Trinity College Dublin.
Los autores analizaron cientos de rasgos que muestran tanto cómo hablan las personas así como lo qué dicen, incorporando la velocidad del habla y sus pausas, asimismo el tono, además el contenido emocional, también el vocabulario, la precisión semántica y la cantidad y organización de la producción verbal, entre otros aspectos.
Los modelos de aprendizaje automático modificaron estas características para de esta forma calcular la edad cronológica y así, identificar una brecha de edad del habla individual.
RESULTADOS
El ‘reloj del habla’ fue capaz de detectar cuáles eran las personas estaban sanas y cuáles presentaban un deterioro cognitivo leve y distintos tipos de demencia.
Así también los investigadores observaron que las personas cuya edad del habla daba la impresión de set mayor de lo esperado con respecta a su edad cronológica además mostraban signos de un envejecimiento raudo en pruebas clínicas.
Mientras que los participantes sanos presentaron las brechas de edad del habla más pequeñas.
Así mismo encontraron diferencias que eran progresivamente más altas en la enfermedad de Alzheimer y en las diferentes formas de demencia frontotemporal.
En lo que se refiere a una mayor aceleración de la edad del habla los autores la asociaron a un peor rendimiento cognitivo global, así como de la función ejecutiva, de las capacidades funcionales y de distintas formas de memoria.
La diferencia entre la edad real de una persona y su edad estimada a partir del habla fue vinculada con varios marcadores independientes del envejecimiento biológico, a la salud cerebral, a la cognición, a la situación social y a la demencia.
A través de su investigación, los autores corroboraron que “el habla transmite una especie de señal social: su envejecimiento acelerado respecto a la edad cronológica se asocia a un contexto social desfavorable a lo largo de la vida (peor situación económica, alimentación, atención sanitaria, etc) tanto para personas sanas como para aquellas con demencia”, destalla la Agencia de Noticias EFE.
“Nuestra voz parece contener mucha más información sobre el envejecimiento de lo que habíamos reconocido anteriormente”, expresó Agustín Ibáñez, quien profesor de Salud Cerebral en el Global Brain Health Institute y en la Facultad de Medicina de Trinity, y elautor principal del estudio.
“Captura tanto el paso del tiempo cronológico como señales provenientes de la cognición, el cerebro, la biología sistémica e incluso de nuestro entorno social acumulado. Esto plantea la posibilidad de que algo tan sencillo y accesible como los relojes del habla, quizá combinados con biomarcadores, pueda eventualmente complementar medidas de envejecimiento mucho más costosas”, agregó Ibáñez.
IMPLICACIONES DE ESTE NUEVO ESTUDIO
Trinity College Dublin indica en su comunicado que las probables implicaciones de esta nueva investigación “son considerables”.
Esto es debido a que “muchas de las medidas actuales del envejecimiento biológico requieren escáneres de resonancia magnética, muestras de sangre, análisis moleculares o evaluaciones clínicas especializadas”.
“El habla, en cambio, puede registrarse a distancia, de manera repetida, no invasiva y a muy bajo costo. Esto podría ser especialmente importante en países y comunidades donde el acceso a tecnologías avanzadas de diagnóstico es limitado”, enfatiza el Trinity College Dublin.
El comunicado resalta que ya que que esta investigación se realizó en cinco países latinoamericanos, considerada como “una región históricamente subrepresentada en la investigación sobre demencia”, ofrece una ·evidencia de que los biomarcadores sofisticados del envejecimiento no necesariamente tienen que depender exclusivamente de tecnologías costosas desarrolladas en contextos con abundantes recursos”.
Por otra parte los autores consideran que el reloj del habla aún no puede considerar como “una prueba diagnóstica para la demencia”.
Esto se debe señala el Trinity College Dublin a que “el estudio fue principalmente transversal, lo que significa que no puede establecer si un perfil del habla que parece más envejecido permite predecir quién desarrollará posteriormente deterioro cognitivo o demencia”.
Por lo que “antes de su implementación clínica serán necesarios estudios longitudinales, validaciones en otros idiomas y culturas, así como pruebas realizadas en situaciones de habla más naturales”, concluye el comunicado.
Ibáñez considera que “el hallazgo más amplio sigue siendo sorprendente, ya que la voz de una persona puede proporcionar una lectura extraordinariamente compacta de múltiples dimensiones del envejecimiento”.
El profesor de Salud Cerebral en el Global Brain Health Institute y en la Facultad de Medicina de Trinity añade que “desde la edad cronológica hasta el envejecimiento cerebral, el envejecimiento epigenético, la cognición, la patología relacionada con el Alzheimer, las exposiciones sociales y los fenotipos de demencia, información que tradicionalmente se obtenía mediante mediciones muy diferentes y, a menudo, costosas, parece converger, al menos parcialmente, en nuestra manera de hablar”.
“Si se confirma mediante estudios longitudinales y en diferentes poblaciones, el habla podría convertirse finalmente en una de las herramientas más escalables para monitorear el envejecimiento saludable y el envejecimiento acelerado, transformando potencialmente un comportamiento humano cotidiano en una ventana hacia la biología del envejecimiento”, concluye Ibáñez.
Con información del Trinity College Dublin y la Agencia de Noticias EFE.