El hombre coyote luna que hace nacer el mundo

Vida
/ 12 junio 2017

    En Baja California además de los habitantes mestizos de comunidades urbanas y rurales (es decir, nosotros), viven los paipai, kumiai, kiliwa y cucapá, grupos originarios que continúan con prácticas rituales y también con el entreverado de la vida urbana otorgado por el modelo económico imperante. Hay despojo y discriminación, pero también hay diálogos y entrecruces.

    Todos ellos hablan lengua del mismo grupo lingüístico: el yumano, así me dijo la lingüista Daniela Leyva, una experta que además de trabajar en el INAH en Ensenada, da talleres a jóvenes en donde da a conocer formas de vida y mitos fundacionales, como elementos para generar relatos, cuentos y poemas.

    Son menos de dos mil personas las que conforman a estos grupos. Tiempo atrás las misiones jesuitas y dominicas destruyeron la forma de vida de estos grupos y hubo una pérdida del uso de la lengua, sin embargo ahora hay una revitalización artesanal y nuevas formas de incorporación de sus tradiciones a la vida moderna. Los kiliwa destacan por ser ganaderos, los cucapá por la pesca y la agricultura, los paipai por sus actividades agrícolas y los kumiai por la ganadería y agricultura.

    El Instituto Nacional de Antropología e Historia en Ensenada, entre sus tareas, ha producido videos que rescatan las narrativas de estos grupos en donde dejan ver su cosmogonía y sus mitos fundacionales del nacimiento del mundo.

    Inicio transcribiendo una historia que se narra en forma oral entre los kiliwa: en un principio solo reinaba la oscuridad, entonces llegó el hombre coyote luna (Metí ipá); él se sentó pensando en lo que iba hacer, hizo un buche de agua y escupió al sur, otro para el norte, otro más grande y lo escupió al oeste, lanzó poquita agua al este. Así fueron creados los mares. Después Meltí ipá fumó un cigarro y lanzó humo a los mares; ya era de día y los mares habían crecido. Luego pensó en hacer el cielo pero no sabía cómo, así que meditó un poco y decidió quitarse la piel para hacer el cielo. Luego hizo dos borregos cimarrones y cuatro montañas, una al sur, otra al norte y otra al oeste y la última al este.

    Las cuatro montañas tomaron el nombre de los cuatro hechiceros y fueron colocadas en los espacios que dividían los cuatro mares. Con su piel pensó que haría el sol, primero trató sacarlo de su codo; no pudo, luego intentó extraerlo de su muslo y no tuvo éxito, así que quiso extraerlo de la parte superior de su cabeza. Nada. Finalmente logró hacerlo de su boca porque la boca es caliente y cuando hace frío saca humo. Como el calor del sol era insoportable, Meltí ipá se puso a hacer un arbusto para protegerse de los rayos, se sentó abajo pero como el calor seguía siendo insoportable, entonces hizo una víbora de cascabel que empezó a estirarse empujando al sol; y lo empujó y empujó hasta dejarlo arriba del cielo. Luego hizo un caballo: se puso en cuatro pies para que su sombra se volviera caballo. Y cuando se levantó traía en su poder las semillas de todas las plantas, luego hizo un perro, seres humanos, ropa, hizo todo.

    Estas y otras historias perviven y son transmitidas de padres a hijos, en ese territorio que es Baja California, pleno de sol, playa, bosques y desiertos, que se suma al concierto de la identidad nacional, tan variada y diversa. Yo le agradezco además a Daniela su amabilidad y su narrar sobre la ciudad y sus edificios; especialmente que me haya llevado a conocer a “El Veneno”, un hombre kumiai que se ha dado a la tarea de traer a la ciudad, objetos y obras de gran hermosura, de su grupo y del resto, como el “refrigerador” que compré: una vasija oval hecha de hojas y fibras naturales que permite guardar alimentos en su interior, entre ellos, atole de bellota, gracias a la composición de sus hojas que aleja a los insectos. 

    claudiadesierto@gmail.com

    Nacida en Monclova, Coahuila. México, en Junio 3 de 1969. Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Maestra en Historia de la Sociedad Contemporánea. Doctora en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario. Ha publicado entre otros, “Los frutos del sol“ (Castillo MacMillan 2005) libro infantil y poemarios entre los que figuran Casa de sol (FECA-CONACULTA 1995), “Ruido de hormigas“ (Gatsby Ediciones, 2005), Carne para las flores, antología personal (Aullido libros, España 2011), Las flores desenfundan sus espinas, antología personal (Secretaría de Cultura de Coahuila, 2013) y “Donde la piel“ (Mantis Editores/CONARTE, 2019). Aparece en “Anuario de poesía mexicana“ (Fondo de Cultura Económica, 2006).

    Obtuvo el primer lugar en fotografía Coahuila luz y forma 2003. En poesía, recibió beca del FONCA, estímulos como joven creadora y como creadora con trayectoria del FECA y del PECDA en varias ocasiones. Fue becaria FORCA-Noreste 2011-2012, en Lima, Perú donde impartió talleres sobre poesía objetual. Como invitada de honor del Festival Internacional de Teatro Tánger 2013 en Marruecos, se leyó su poesía traducida al árabe. Parte de su trabajo también tiene versiones en inglés, alemán, portugués y francés. Entre las revistas en las que ha publicado, destacan el número inaugural de la revista de poesía contemporánea de Valencia “21veintiúnversos“, ( octubre de (2015), y “Lichtungen“ (noviembre de 2016) en el apartado “Literatura del norte de México“, en el que sus poemas fueron traducidos por Christoph Janacs.

    Fotografías medio ambientales, video poemas y atmósferas sonoras fueron exhibidos en la Galería Mohammed Drissi de Tánger (Julio-agosto 2021). Participó en la muestra de arte coahuilense titulada Segar el mar, dentro del 49 Festival Cervantino. Parte de su trabajo se encuentra en el portal virtual www.thenatureofcities.com, al lado de artistas medio ambientales del mundo. Actualmente es Directora de Divulgación Científica en el Museo del Desierto.

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