¿La inteligencia artificial reemplazará al ser humano?
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Este es un recorrido histórico que confirma que toda revolución tecnológica transforma el trabajo; pero el reto, además de adaptarse, es desarrollar las habilidades que la IA aún no puede replicar
Hace algunos años, cuando se hablaba de inteligencia artificial, muchas personas imaginaban escenarios propios de las películas. Un futuro lejano, mundos dominados por robots o máquinas sometiendo a la humanidad.
Un ejemplo de ello es la película “Yo, robot” (2004), protagonizada por Will Smith y basada en la obra del escritor Isaac Asimov. Aunque el término inteligencia artificial es cada vez más común, aún existe desconocimiento sobre lo que realmente implica. ¿Qué es la inteligencia artificial y para qué sirve?
De acuerdo con la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio), la inteligencia artificial comprende sistemas informáticos capaces de realizar tareas complejas que normalmente llevan a cabo los seres humanos.
La agencia la define como cualquier sistema artificial que realiza tareas en circunstancias variables e impredecibles sin una supervisión humana significativa, o que puede aprender de la experiencia y mejorar su rendimiento mediante la exposición a conjuntos de datos. También incluye agentes de software inteligentes o robots capaces de alcanzar objetivos mediante la percepción, la planificación, el razonamiento, el aprendizaje, la comunicación, la toma de decisiones y la acción.
Esta es una de las definiciones contempladas también en la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2019, Sección 238.
Uno de los mayores temores en torno a esta tecnología es su impacto en el empleo. Un artículo de la revista Forbes, que cita un estudio de Challenger, Gray & Christmas, firma global de consultoría especializada en transición laboral y coaching ejecutivo, señala que la industria tecnológica recortó más de 123 mil puestos de trabajo en Estados Unidos en lo que va del año. El estudio también indica que la inteligencia artificial se convirtió en la razón más citada para esos despidos.
En una zona industrializada como la capital de Coahuila también se han registrado despidos relacionados con la implementación de inteligencia artificial en grandes plantas de la región.
GRANDES CAMBIOS
No es la primera vez que la humanidad enfrenta transformaciones tecnológicas capaces de modificar la forma de trabajar. A lo largo de la historia existen diversos antecedentes del desplazamiento de ciertas actividades por nuevas tecnologías.
Uno de ellos fue la invención de la imprenta, atribuida al alemán Johannes Gutenberg alrededor de 1450, que permitió acelerar la producción de textos y ampliar gradualmente el acceso al conocimiento.
Posteriormente llegó la Primera Revolución Industrial, iniciada en Gran Bretaña entre 1760 y 1840, que mecanizó la producción mediante el uso del carbón y la máquina de vapor.
Después ocurrió la Segunda Revolución Industrial, desarrollada aproximadamente entre 1870 y 1914, impulsada por el acero, la electricidad y el petróleo en países como Estados Unidos, Alemania y Japón.
A estos cambios se sumaron la creación de la computadora y, más tarde, la llegada del internet, cuya rápida expansión transformó prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana.
A lo largo de estos procesos, el ser humano ha demostrado capacidad de adaptación y, hoy en día, sería difícil imaginar la vida sin muchas de esas innovaciones.
EL CAMBIO, INEVITABLE
Si, como afirmó el filósofo griego Heráclito de Éfeso en el siglo VI a. C., “lo único constante es el cambio”, la humanidad tendrá que adaptarse también a esta nueva etapa, tal como lo ha hecho con otras transformaciones tecnológicas.
Un ejemplo son los smartphones o teléfonos inteligentes, que en pocos años pasaron de ser una novedad a convertirse en una herramienta indispensable, incluso para el ámbito laboral.
Ante este panorama surge una pregunta: ¿la inteligencia artificial reemplazará los puestos de trabajo de miles de personas? También aparece otra inquietud: ¿qué habilidades humanas seguirán siendo indispensables en el futuro cercano?
La escritora chilena Isabel Allende abordó este tema durante una entrevista, en la que afirmó que la inteligencia artificial es una tecnología fantástica porque permite multiplicar la productividad en distintas áreas. Sin embargo, advirtió que en el terreno de la creatividad puede representar un riesgo, ya que puede reproducir prácticamente cualquier cosa.
Como ejemplo, relató la experiencia que vivió con su hijo Nicolás, quien le pidió a una inteligencia artificial escribir un cuento infantil al estilo de Isabel Allende. En apenas treinta segundos, la herramienta generó una historia muy similar a un manuscrito que en ese momento solo conocía su editorial.
Durante esa conversación, la autora enfatizó: “Tú puedes copiar el estilo, el argumento, pero hay una cosa única en el arte y en la literatura: la emoción. Eso es lo que te hace, lo que te toca el alma y eso aún no se ha obtenido”.
A partir de esa reflexión, una de las habilidades que podrían seguir siendo indispensables para el ser humano es precisamente aquello que nos distingue como humanidad: la capacidad de amar, crear y actuar con empatía hacia los demás.
Hasta ahora, esas cualidades no han podido ser replicadas por los sistemas de inteligencia artificial, por lo que representan un área de oportunidad al momento de elegir carreras profesionales o futuros empleos en actividades donde la conexión humana sigue siendo esencial.