Lo que nadie les dice a los hombres sobre su salud sexual
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Urólogos revelan claves esenciales para prevenir problemas sexuales y reproductivos masculinos.
La salud sexual masculina sigue rodeada de silencios, mitos y vergüenza. Aunque los problemas sexuales son frecuentes entre los hombres, muchos evitan hablar de ellos incluso con profesionales de la salud.
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El resultado es una combinación peligrosa: síntomas ignorados, diagnósticos tardíos y una gran cantidad de información errónea consumida en internet. Para romper ese ciclo, varios urólogos explican cinco cosas fundamentales que todos los hombres deberían saber sobre su salud sexual.
1. La disfunción eréctil no siempre es solo sexual
A partir de los 40 años, cerca del 50 por ciento de los hombres experimentará disfunción eréctil en algún momento. Aunque suele asociarse al desempeño sexual, los especialistas advierten que puede ser una señal temprana de enfermedades crónicas, especialmente cardiovasculares. La erección depende de un flujo sanguíneo adecuado, por lo que problemas como colesterol alto, diabetes tipo 2 o hipertensión pueden manifestarse primero en el pene. Ignorar este síntoma implica perder una oportunidad clave de detectar y prevenir infartos o derrames cerebrales.
2. El suelo pélvico también importa en los hombres
Los músculos del suelo pélvico sostienen la vejiga, el intestino y los órganos sexuales. Cuando funcionan mal, pueden provocar incontinencia, dolor durante las relaciones sexuales, eyaculación precoz o disfunción eréctil. Aunque muchos asocian estos músculos con ejercicios de fortalecimiento, en los hombres el problema suele ser el contrario: tensión excesiva. Estiramientos suaves, respiración profunda y, en casos persistentes, fisioterapia especializada pueden marcar una diferencia importante en la función sexual y urinaria.
3. La edad sí afecta la calidad del esperma
Existe la idea errónea de que mientras un hombre pueda tener erecciones, su fertilidad está garantizada. Los urólogos aclaran que la calidad del esperma disminuye con la edad, afectando la movilidad, el ADN y aumentando el riesgo de complicaciones reproductivas. Estudios han demostrado que el riesgo de aborto espontáneo es significativamente mayor cuando el padre supera los 45 años. La planificación familiar no es solo una conversación femenina: la edad del hombre también influye.
4. El estilo de vida pesa más de lo que parece
El tabaquismo, el alcohol, la obesidad y una mala alimentación afectan directamente la función sexual y reproductiva. Dietas ricas en grasas y azúcares generan estrés oxidativo que daña las células testiculares. En contraste, patrones como la dieta mediterránea se asocian con espermatozoides más sanos. Además, el exceso de grasa corporal reduce la testosterona al convertirla en estrógeno, lo que dificulta las erecciones y la producción de esperma. La pérdida de peso y hábitos saludables pueden mejorar notablemente estos parámetros.
Los expertos también alertan sobre el uso innecesario de terapia de testosterona. Aunque se promociona como una solución rápida para el rendimiento y la masculinidad, puede suprimir la producción natural de esperma y comprometer la fertilidad si no existe una deficiencia diagnosticada.
5. Ejercicio sí, pero con equilibrio
La actividad física regular beneficia la salud sexual, pero el entrenamiento extremo puede tener el efecto contrario cuando se busca concebir. El ejercicio de alta intensidad sostenido puede reducir la testosterona y aumentar el daño al ADN del esperma. Actividades como el ciclismo prolongado también pueden elevar la temperatura testicular y afectar la producción espermática. La clave está en la moderación y en recordar que los cambios en el esperma tardan semanas en reflejarse.
Hablar sin pena también es prevención
La vergüenza sigue siendo uno de los mayores obstáculos para la salud sexual masculina. Evitar al urólogo por inseguridades sobre el tamaño o la forma del pene, o por miedo al examen, retrasa diagnósticos importantes como el cáncer testicular, que tiene tasas de curación cercanas al 98 por ciento cuando se detecta a tiempo. Los especialistas coinciden: una conversación honesta puede prevenir problemas graves y aliviar ansiedades que afectan la calidad de vida.
Cuidar la salud sexual no es un signo de debilidad, sino de responsabilidad. Informarse bien, abandonar mitos y consultar a tiempo puede marcar la diferencia no solo en la vida íntima, sino en la salud general a largo plazo.