Muere el pintor Ernst Fuchs, cofundador del realismo fantástico

Vida
/ 9 noviembre 2015

Dibujaba y pintaba como en trance, se sumergía en mundos fantánticos y su creación artística apenas conocía límites.

El pintor y escultor austriaco Ernst Fuchs, cofundador de la escuela vienesa del realismo fantástico, murió hoy a los 85 años, confirmó a dpa la directora del Museo Ernst Fuchs.

Nacido en 1930 en Viena, fue considerado un niño prodigio del dibujo y saltó a la fama en los años 60 con sus obras sobre Eros y mitos, muerte y amor, religión y sexo.

Inspirado por la pintura clásica, el modernismo y el surrealismo, creó paisajes de ensueños y visiones dominados por motivos religiosos y mitológicos. Sus obras generaban tanto admiración como rechazo.

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Fuchs, a quien le gustaba que le llamasen "príncipe pintor", era conocido por sus teatrales apariciones en público, con los gorros con brocados que él mismo diseñaba y su barba pelirroja. Su vida personal tampoco fue convencional y tuvo al menos 16 hijos con siete mujeres.

Hijo único de un matrimonio formado por un judío y una católica, de pequeño se le consideró un niño prodigio, que pintaba como si estuviera poseído. Con solo 15 años ya asistía a clase en la Academia de Bellas Artes de Viena y tras terminar su formación se mudó a París.

Su encuentro con Salvador Dalí marcó su camino hacia el éxito. El artista español apoyó a Fuchs, que pintaba delicadas imágenes de vígenes con la técnica clara del temple de huevo y que en 1956 se retrató como Jesucristo en su acuarela "Der Auferstandene" (El resucitado).

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Según el crítico francés Marcel Brion, Fuchs -cuyas obras se enmarcan en el surrealismo y el manierismo- fue el "cronista de los mundos desconocidos". En 1996 ilustró una Biblia de 1,680 páginas con encuadernación dorada. En el museo que lleva su nombre cifran su obra más relevante en 500 lienzos y un número similar de aguafuertes y litografías originales.

Más allá de la pintura, el artista vienés también fue arquitecto, compositor, escenógrafo, escritor y filósofo, por lo que se granjeó una fama como "artista total". Entre su obra hay numerosas esculturas de los años 70 y decorados para escenificaciones de óperas como "Parsifal" y "La flauta mágica" en Hamburgo o "Lohengrin" en Múnich.

Ernst Fuchs, un artista total discípulo de Salvador Dalí

Dibujaba y pintaba como en trance, se sumergía en mundos fantánticos y su creación artística apenas conocía límites. Ernst Fuchs fue pintor, escultor, arquitecto, compositor, escritor, filósofo, escenógrafo, diseñador gráfico y visionario... en una palabra, fue un artista total.

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"Me invaden conocimientos que no esperaba encontrar", escribió sobre su obra, marcada por la religión y los mitos. Fue conocido a nivel internacional como cofundador de la Escuela Vienesa del Realismo Fantástico y se convirtió en uno de los artistas austriacos de posguerra más importantes, junto con Friedensreich Hundertwasser (1928-2000).

El hombre de los gorros de brocado -su seña de identidad- murió hoy a los 85 años en Viena, como confirmó la directora del Museo Ernst Fuchs, Cornelia Mensdorff-Pouilly. Este artista excéntrico, que fue dado a conocer por su admirado Salvador Dalí, tuvo 16 hijos con siete mujeres.

Sus referentes eran nadie menos que Egon Schiele, Gustav Klimt y Pablo Picasso y su talento fue evidente desde muy temprana edad. "Con sólo cuatro años era capaz de dejar sin habla a los adultos con sus dibujos a lápiz", contó en una ocasión el director de orquesta Friedrich Haider, que le conoció en su juventud.

Con 19 años creó delicados y meticulosos dibujos como "La crucifixión" y se le atribuía una "precisión monacal". La descripción no era muy desatinada ya que de joven vivió en un monasterio benedictino en el monte Sión de Jerusalén.

Las obras de Fuchs pueden enmarcarse dentro del surrealismo y el manierismo y su temática abarca desde la simbología cristiana y judía hasta los sueños y visiones, pasando por las danzas de la muerte medievales, el gótico y el Renacimiento.

Creció como hijo único en un ambiente artístico en el seno de una familia judía. Su padre era un ferviente admirador de Wagner e influyó en su desarrollo artístico. Entre 1946 y 1950 estudió en la Academia de Bellas Artes de Viena y en 1949 en París se le dedicó una exposición.

En la capital francesa conoció a Salvador Dalí, el maestro español del surrealismo, quien se convirtió en su mentor y le apoyó en su carrera como artista.

Fuchs se dio a conocer a nivel internacional en los años 60 gracias a sus salvajes mundos de colores chillones repletos de mitos y eros. En su obra hay numerosas esculturas de los años 70 y decorados para escenificaciones de óperas como "Parsifal" y "La flauta mágica" en Hamburgo o "Lohengrin" en Múnich. Más adelante grabó discos de inspiración mística y en 1982 escogió un centro comercial de Múnich como escenario para una muestra multimedia sobre su obra.

En el museo que lleva su nombre cifran su obra más relevante en 500 lienzos y un número similar de aguafuertes y litografías originales. El éxito se tradujo en dinero para Fuchs, en cuyo garaje llego a haber varios Rolls Royce dorados.

Al artista vienés le gustaba presentarse como un "príncipe pintor" que se dejaba seducir por las mujeres. "Me veía asaltado por una embriaguez, un hambre de amor, como por una adicción", describió en una ocasión su vida amorosa. Aseguraba que para sus hijos siempre fue más una madre que un padre y que por eso le llamaban "mapa".

En 1972 compró la villa Otto-Wagner en las afueras de Viena y dedicó su talento arquitectónico a la construcción de la fuente "Nymphäum Omega". La villa, que también fue su taller, es ahora un museo privado.

Entre sus defectos estaban la ira, la impaciencia y los celos, según confesaba él mismo. Y ni siquiera su avanzada edad pudo suavizar su temperamento y su carácter apasionado. "Nunca le faltaron musas, modelos ni amantes", podía leerse en su web. "Los contrastes marcaron su vida y su obra. Dios, eros, la muerte y el demonio".

 

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