El presidente Donald Trump habla durante una conferencia de prensa con el grupo de trabajo sobre coronavirus en la Casa Blanca el lunes 16 de marzo de 2020. (AP Foto/Evan Vucci)
El influyente periódico The New York Times publica este domingo un análisis que caracteriza al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, como un individuo acostumbrado a "intimidar" a sus oponentes y salir avante, pero cuya estrategia no funciona contra el coronavirus porque no se trata de una persona

Donald Trump es un individuo que no es ajeno a las crisis, porque "ha pasado toda una vida lidiando con la bancarrota, defendiéndose de los acreedores, evadiendo a los recaudadores de impuestos, respondiendo demandas, desviando a los reguladores, haciendo girar a los reporteros y luchando con esposas separadas", afirma un análisis publicado en la portada de The New York Times de este domingo.

Pero enseguida acota que, aún cuando el Presidente de los Estados Unidos generalmente ha salido adelante en las crisis que ha enfrentado, eso se debe a que estas "han sido crisis de su propia creación que involucraban adversarios humanos a los que sabía enfrentar", pero ahora es diferente: "Nada en su experiencia en negocios, entretenimiento o matrimonios múltiples lo preparó para la pandemia de coronavirus que ahora amenaza la salud y la riqueza de Estados Unidos", señala el texto desarrollado por Peter Baker y Maggie Haberman, dos veteranos periodistas especializados en la cobertura de la Casa Blanca.

"El desempeño de Trump en el escenario nacional en las últimas semanas ha puesto de manifiesto los rasgos que los demócratas y algunos republicanos consideran tan irritantes (en Trump): la profunda necesidad de elogios personales, la propensión a culpar a los demás, la falta de empatía humana, la inclinación a reescribir la historia, el desprecio por la experiencia, la distorsión de los hechos, la impaciencia con el escrutinio o la crítica. Durante años, los escépticos expresaron preocupación sobre cómo manejaría una crisis genuina que amenazara a la nación, y ahora lo saben", señala el artículo.

En el texto se cita a Michael D’Antonio, un biógrafo de Trump, quien afirma que “cuando se enfrenta a un problema, ha tratado de engañar de alguna manera o arreglar el resultado antes de tiempo para poder construir una narrativa que demuestre que es el ganador... Y cuando se trataba de peleas con otras celebridades o concursos sobre calificaciones o marcas de hoteles, podía hacer eso y a nadie le importaba lo suficiente como para comprobarlo. Y la bravuconada y la jactancia funcionaron.

“Pero en este caso... lo intentó al principio y no puede jactarse ni bramar a la gente que muere. Y creo que más que el sufrimiento, el sufrimiento humano, ha sido la calidad inexorable de los datos lo que lo ha obligado a cambiar”, dijo D’Antonio al NYT.

Debido a esta característica de su personalidad, señala el reporte, el presidente Trump modificó su postura respecto del coronavirus "Solo después de que las proyecciones virales se volvieron más graves y los mercados comenzaron a decaer". Fue entonces cuando "adoptó un conjunto de políticas más agresivas para obligar a los estadounidenses a mantenerse alejados unos de otros mientras intentaban mitigar el daño económico".

El viraje del mandatario le ha ganado alguna recuperación su popularidad, señala el reporte, que cita diversas encuestas: "El cincuenta y cinco por ciento de los estadounidenses aprobó su manejo de la crisis en una encuesta realizada por ABC News e Ipsos publicada el viernes, frente al 43 por ciento de la semana anterior. Una encuesta de Reuters, también realizada con Ipsos, puso la aprobación de su manejo de la pandemia en 48 por ciento, en comparación con 38 por ciento un par de semanas antes, mientras que las encuestas de The Economist y YouGov mostraron un aumento menor, de 41 por ciento a 45 por ciento".

El reporte del NYT señala sin embargo que  apesar del viraje en su posición, Trump ha seguido haciendo declaraciones contradictorias y centrando la atención en él y sus actos: “'Hemos hecho un trabajo fantástico desde casi todos los puntos de vista', dijo el martes. 'Hemos hecho un gran trabajo', dijo el miércoles. 'Hemos hecho un trabajo fenomenal en esto', dijo el jueves.

"Al día siguiente, se irritó cuando Peter Alexander, de NBC News, le preguntó si le estaba dando a los estadounidenses un 'falso sentido de esperanza' al prometer la entrega inmediata de un medicamento que, según los expertos, no está probado. Trump dijo que no estaba de acuerdo con ellos. 'Solo un sentimiento', dijo. 'Sabes, soy un tipo inteligente. Me siento bien al respecto'.

"Alexander pasó a su siguiente pregunta, una 'rolita' según su propio cálculo, preguntando qué diría Trump a los estadounidenses que estaban en casa observando y asustados. La mayoría de los presidentes aprovecharían la oportunidad para ofrecer palabras tranquilizadoras. Pero el Sr. Trump todavía estaba al vapor y espetó: 'Digo que eres un periodista terrible. Eso es lo que digo'.

"Más adelante en la misma sesión informativa, Yamiche Alcindor de NewsHour de PBS preguntó cuándo todos los que necesitaban una prueba de coronavirus podrían hacerse una, como afirmó hace dos semanas que todas las personas ya podían hacerlo. 'Nadie está hablando de eso, excepto usted, lo que no me sorprende', dijo con desdén. Le preguntaron qué pasa con las personas con síntomas que no pudieron hacerse una prueba. 'No estoy escuchando eso', respondió.

"La Casa Blanca rechaza cualquier crítica al presidente como ilegítima. 'Este gran país se ha enfrentado a una crisis sin precedentes, y mientras los demócratas y los medios intentan descaradamente destruir a este presidente con un asalto político coordinado, implacable y parcial, el presidente Trump se ha levantado para luchar de frente a esta crisis tomando agresivas e históricas medidas para proteger la salud, la riqueza y el bienestar del pueblo estadounidense', dijo en un comunicado Hogan Gidley, portavoz de la Casa Blanca".

Los funcionarios (de la Casa Blanca) han aprendido que el presidente requiere una dieta constante de adulación, que sirven durante las sesiones informativas diarias televisadas
The New York Times

El texto del NYT cita también a un ex empleado de Trump, Jack O'Donnell, quien dirigió el Trump Plaza Hotel and Casino que el mandatario tuvo en Atlantic City. O'Donnel asegura que "El modus operandi típico de él es farolear, fingir, negar” y refiere una experiencia personal:

"Cuando el Sr. Trump se preparó para abrir el Trump Taj Mahal en Atlantic City, en 1990, y tuvo problemas con las autoridades, convocó al Sr. O'Donnell. 'Él les dijo que yo era un experto en operaciones y que podía arreglar esto', recordó el Sr. O’Donnell. 'Y ellos le creyeron. Estaba atónito. Les estaba engañando por completo'", refiere el reporte

El análisis señala, tras describir el estilo de Trump para lidiar con los problemas, que éste surle funcionarle porque regularmente se enfrenta con otras personas, con otros seres humanos, pero que ahora el enemigo es distinto.

"Por su propia cuenta, Trump nunca imaginó que enfrentaría una pandemia, un asesino invisible inmune a las bravuconadas. 'En cada ocasión anterior, se enfrentaba a un ser humano o grupos de seres humanos', dijo Gwenda Blair, autor de una biografía de la familia Trump. 'Y obviamente el coronavirus, no es una persona, no puede ser intimidado'.

"Entonces, el Sr. Trump, con sus descripciones recientes de una guerra que se ganará sobre un 'enemigo extranjero', está buscando una dinámica con la que esté familiarizado, personificando al virus como un oponente a ser golpeado, enmarcándolo como el tipo de crisis que él sabe abordar 'Está tratando de convertirlo en una situación de ganar-perder', dijo. 'Así es como él ve el mundo: ganadores, él, perdedores, todos los demás. Está tratando de convertir el coronavirus en un perdedor y él mismo el ganador'".

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