(i-d) Karin Friedrich, Thomas Hunecke y Jyoti Sanghera, miembros del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU. Foto: EFE
Los ataques a los rohingya en el estado de Rakhine perpetrados por fuerzas de seguridad y turbas budistas fueron “coordinados y sistemáticos”, según el informe.
Ustedes no son de aquí. Váyanse a Bangladesh. Si no se van, incendiaremos sus casas y los mataremos”...
Personas entrevistadas por la ONU

Un informe de la oficina de derechos humanos de la ONU sostiene que los ataques a los musulmanes rohingya en Myanmar son parte de una estrategia deliberada para provocar “miedo generalizado y trauma” a fin de que jamás regresen a sus hogares.

El informe dado a conocer hoy se basa en 65 entrevistas realizadas a mediados de septiembre con rohingyas, individualmente o en grupo, cuando más de medio millón de personas de ese grupo étnico huían de la represión a Bangladesh.

Los ataques a los rohingya en el estado de Rakhine perpetrados por fuerzas de seguridad y turbas budistas fueron “coordinados y sistemáticos”, con la intención no solo de expulsarlos de Myanmar sino también impedir su regreso, según el informe.

Algunos de los entrevistados dijeron que antes y durante los ataques se les anunciaba por megáfono: “Ustedes no son de aquí. Váyanse a Bangladesh. Si no se van, incendiaremos sus casas y los mataremos”.

Según los investigadores de la ONU, las medidas contra el grupo étnico minoritario comenzaron casi un mes antes de los ataques del 25 de agosto a retenes policiales por milicianos musulmanes, los que sirvieron de pretexto para lo que el ejército de Myanmar llamó las “operaciones de limpieza” en Rakhine.

Una mujer de la minoría musulmana rohinyá alimenta a su hijo en un centro médico junto al campamento de Palonkhali, en Cox's Bazar, Bangladesh. Foto: EFE

“La información que hemos recibido indica que días y hasta un mes antes del 25 de agosto, las fuerzas de seguridad de Myanmar impusieron nuevas restricciones al acceso a los mercados, las clínicas médicas, las escuelas y los sitios religiosos”, dijo en conferencia de prensa Karin Friedrich, miembro de la misión de la ONU a Bangladesh. “Trascendió que hombres rohingya de entre 15 y 40 años fueron arrestados por la policía de Myanmar” sin que hubiese cargos en su contra, añadió.

El jefe de derechos humanos de la ONU, Zeid Ra'ad al-Hussein, dijo que la privación de derechos, incluso de ciudadanía, a los rohingya, parecía ser parte de “un plan cínico para expulsar por la fuerza a grandes contingentes sin posibilidad de regresar”. Dijo que los ataques sistemáticos e incendios de aldeas constituyen “la definición misma de la limpieza étnica”.

Según el informe, se realizaron esfuerzos para “borrar definitivamente las señales de hitos memorables” en las zonas rohingya para volver irreconocible el paisaje.

La mayoría budista de Myanmar niega que los musulmanes rohingya sean un a etnia distinta y los trata como inmigrantes ilegales.