Aguardan familiares de posibles contagiados en la angustia u sin un diagnóstico concreto

Nacional
/ 31 marzo 2020

Los primeros medicamentos, después de cierta dificultad y a sobreprecio, los consiguieron

CDMX.- Luego de presentar algunos síntomas relacionados con el  COVID-19, Lupita Martínez, de 71 años, está en terapia intensiva. El sábado pasado fue ingresada al área de Urgencias respiratorias del Hospital Juárez de México; sus familiares están preocupados, pues el lugar  no cuenta con pruebas para confirmar si se trata del virus  o no.

A Mamá Lupita, como le llaman sus nietos, le fue diagnosticada desde hace años la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, por lo que su médico le dio una indicación muy precisa a su familia: “Muévanse por mar y tierra para conseguir estas medicinas”.

Ante la advertencia, una docena de amigos y familiares conformaron  buscaron  lo indicado en la receta médica: azitromicina de 500 mg, nitazoxanida de 500 mg y tres cajas de hidroxicloroquina de 400 mg.

Los primeros medicamentos, después de cierta dificultad y a sobreprecio, los consiguieron. Sin embargo, de la hidroxicloroquina  sólo pudieron comprar una caja en una farmacia de Ecatepec, que se las vendió a casi mil pesos.

Alicia, hija de Lupita, comenta que la familia está sumida en una incertidumbre brutal, pues no tienen la certeza de lo que tiene su madre, ya que en el hospital les dijeron que no hay pruebas para detectar coronavirus.

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