En noviembre de 2019, la banda irlandesa U2 lanzó la canción titulada “Ahimsa”, traducida como “no violencia”, para conmemorar los 150 años del nacimiento de Mahatma Gandhi, en tanto que la ONU había establecido el 2 de octubre como “Día Internacional de la No Violencia” desde 2007 en honor del líder de la resistencia pacífica.

Pero ¿qué significa ahimsa? La palabra tiene un origen religioso; es un término sánscrito que se ha traducido como “no hacer daño” o “no-violencia”. Esta tiene importancia en el budismo, hinduismo y jainismo, y es considerada la mayor virtud que puede llevar al verdadero conocimiento.

Para el líder espitural y político, “el odio, el desearle mal a alguien” va en contra del ahisma, que es compasión, benevolencia; es ver en los demás seres al propio ser: en su forma más perfecta es el “amor”, una virtud moral que puede ser realizada por todas las personas para lograr la convivencia pacífica y armónica.

El hecho de que su madre fuera una creyente ferviente, además de sus estudios realizados en Londres, acercaron a Gandhi a textos cristianos, islámicos y judíos, a tratados filosóficos, políticos, económicos y a escritores de otras latitudes que le permitieron conocer y respetar el valor e importancia de cada cultura, religión o creencia.

Otra pieza clave en su vida fue titularse de abogado, lo que le permitiría (re)conocer y defender sus derechos cuando a los 24 años de edad compró un boleto de primera clase para viajar en un tren en Sudáfrica y fue expulsado del vagón, pues las leyes del país establecían diferenciaciones y privilegios (discriminaciones) por condiciones de raza.

Este suceso lo llevó a realizar su primera protesta no violenta, de resistencia pacífica, en favor de los indios en Sudáfrica, logrando después de varios arrestos algunos beneficios para esta población en condiciones de desventaja, lo que le permitió ser conocido a nivel internacional.

Fue así como al regresar a su tierra natal comenzaría la lucha pacífica para lograr la libertad de su país, se uniría a los movimientos nacionales, promovería la campaña de desobediencia civil más grande de la historia, la crucial “Marcha de la Sal, que sería determinante en el logro de sus objetivos políticos de liberación. Además, realizaría posicionamientos a favor de los más desfavorecidos.

Sus acciones de no violencia, resistencia pacífica y desobediencia civil fueron inspiración para otros líderes defensores de derechos humanos, como el reverendo Martin Luther King Jr. y Nelson Mandela que mantuvieron importantes luchas respectivamente en Estados Unidos y en Sudáfrica para reivindicar la dignidad de las personas sin distinción de raza.

Para Gandhi “cada hombre y cada mujer es guardián de su libertad y dignidad”. Cuando una persona daña a otro ser “se degrada a sí mismo y a toda la humanidad”. Así habla de derechos, pero también de deberes. Sostiene la no violencia como el mayor valor universal ético de cada persona.

Promueve también una visión a través de un cristal de espejo, en donde se debe “amar al prójimo como a uno mismo”, pues la no violencia implica, dentro de una lucha con los semejantes, el reconocimiento de la propia dignidad que merece ser respetado en la medida que se exige ese respeto.

Fue un gran defensor de la igualdad y la justicia, y prefería usar la palabra ahimsa antes que tolerancia porque la no violencia está basada en el amor, sin ánimo de superioridad, sin la connotación de obligación de soportar al otro, sino como un reconocimiento de fraternidad y respeto del otro.

Esas convicciones las podemos ver reflejadas también en uno de sus himnos preferidos, el Vaishnava Janato, que a la letra dice: “un buen ser humano es quien siente el dolor de los demás… ama al mundo entero… ve a todos por igual”. Tenía la convicción de que el amor es la mayor fuerza de la humanidad.

El legado de Gandhi de la no violencia, el respeto de los derechos y el cambio social por medios pacíficos fue reconocido por las Naciones Unidas e incluido dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para construir sociedades pacíficas mediante la cultura de la paz y el entendimiento mutuo.

Bono, el vocalista de U2, unió su voz al compositor A.R. Rahman para su primer concierto en la India y para rendir un tributo al magnánime Gandhi. Y una vez más la banda nos llevó a través de su música a descubrir una faceta de un líder que logró la libertad de un pueblo sin recurrir a la violencia. Nos invita a meditar, a cantar, a seguir los pasos de la Gran Alma, a practicar la no violencia: “ahimsa”. En estos tiempos de incertidumbre sobre el futuro, tal vez la única esperanza que tengamos la humanidad sea el “amor”.