Alemania rinde hoy un homenaje a Heinrich Mann por los 150 años de su nacimiento.

Alemania recuerda hoy los 150 años del nacimiento de Heinrich Mann, como símbolo de la rebeldía de un intelectual crítico que lo llevó a ser uno de los protagonistas de las discusiones políticas y literarias en los años 20.

"Con su mirada crítica sería hoy un invitado permanente a las tertulias de televisión. O tal vez no", dice la introducción de un podcast titulado "Contra el espíritu del tiempo. El escritor Heinrich Mann" preparado por los Museos de Lübeck con motivo del aniversario.

Heinrich Mann nació prácticamente al tiempo con el imperio alemán, tras la guerra franco-prusiana, como hijo mayor de una de las principales familias de Lübeck (norte del país).

Su destino debía ser asumir los negocios de su padre contra lo que se rebeló desde muy pronto para asumir su vocación literaria.

En Lübeck, según diría posteriormente en su autobiografía, su único consuelo eran la biblioteca municipal y comer mazapán.

Algunos biógrafos lo presentan además como cliente habitual de los burdeles de la ciudad y en parte de su obra hay fuertes elementos eróticos lo mismo que una serie de dibujos que aparecieron después de su muerte

Alemania recuerda hoy los 150 años del nacimiento de Heinrich Mann. Foto: DW/Twitter

A LA SOMBRA DEL HERMANO

 

Su figura ha quedado para la posteridad a la sombra de la de su hermano menor, Thomas Mann, con quien llegó a tener disputas ácidas y de quien terminó dependiendo durante el exilio de ambos en EU.

Sin embargo, tras la I Guerra Mundial, la importancia de los dos hermanos, en ese momento enemistados por las posición antagónicas que habían tomado- era similar.

"Quisiera que ese premio no existiera", escribió Thomas Mann en su diario el 21 de mayo de 1921 refiriéndose al Premio Nobel.

"Si me lo dan van a decir que quien lo merecía era Heinrich. Si se lo dan a él sufriré. Lo mejor sería que lo repartieran entre los dos pero no si los suecos sean capaces de esa ironía", agregó.

En esos momentos, Heinrich Mann era la estrella literaria de la joven República de Weimar gracias a la publicación de "El súbdito", una novela que había sido terminada antes de la guerra y había empezado a ser publicada por entregas en la revista "Zeit im Bild" en 2014.

Sin embargo, con el estallido de la I Guerra Mundial, la publicación se interrumpió y los responsables de la revista le hicieron saber a Mann que no eran momentos para satirizar la vida alemana.

La obra quedó archivada durante cuatro años -si se exceptúa una edición privada de doce ejemplares que Mann repartió entre amigos en 1916- hasta que una vez terminada la guerra pudo publicarse, el 30 de noviembre de 1918.

Diederich Hessling, el personaje central de "El súbdito", es un oportunista que se caracteriza por su servilismo obsceno ante quienes están por encima de él y por su despotismo desalmado ante quienes tiene por debajo.

El personaje sería visto posteriormente como la encarnación perfecta de lo que Theodor W. Adorno y Max Horkheimer llamarían la "personalidad autoritaria" que serviría de abono al ascenso del nacionalsocialismo

En los años 20 la novela era vista como un ajuste de cuentas con el imperio guillermino. Heinrich Mann, además, era uno de los pocos intelectuales que desde el comienzo se habían opuesto a la guerra. Sobre esa novela y sobre "Professor Unrat" (conocida como "El ángel azul" por la película de Josef von Sternberg) se asienta buena parte de su fama póstuma.

En 1922 hay una reconciliación entre Thomas y Heinrich Mann, que cuyas posturas políticas también se había acercado. Thomas Mann se había vuelto republicano y los dos hermanos empezaron a participar juntos en actos en defensa de la república.

EL EXILIO Y LA MUERTE

 

Cuando los nazis asumen el poder en 1933 Heinrich Mann se marcha a Francia, atraviesa la frontera a pie, y a Thomas Mann lo sorprenden los acontecimientos en Suiza y decide no regresar a Alemania.

Heinrich Mann, desde el comienzo, se convierte desde 1933 en una de las figuras de la oposición al nazismo desde el exilio lo mismo que sus sobrinos Erika y Klaus, los dos hijos mayores de Thomas Mann que tardaría tres años antes de pronunciarse abiertamente contra el régimen aunque, ya antes de 1933, había atacado duramente a los nazis.

De los años del exilio francés, antes de seguir huyendo hacia EU, queda un ciclo de novelas históricas sobre Enrique IV, que suelen ser vistas como una confrontación en clave con el régimen nazi.

En EU vive una fase final de su vida marcada por las penurias económicas. Un contrato que recibió para trabajar como guionista de Hollywood fue más un acto de caridad que otra cosa.

El 12 de marzo de 1950 Heinrich Mann murió en Santa Mónica (California). Sus planes eran regresar en abril a Alemania a ocupara la presidencia de la Academia de las Artes de la entonces recién creada y ahora extinta RDA.