Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México / Foto: Especial
Advierte que el Mandatario federal ha dedicado siete de cada 10 de sus conferencias matutinas a denostar empresas informativas y a periodistas

CDMX.- El periodista Ricardo Rocha asegura que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido el más tolerado por los medios de comunicación en todos los tiempos, y advierte que el Mandatario federal ha dedicado siete de cada 10 de sus conferencias matutinas a denostar empresas informativas y a periodistas.

En entrevista con El Universal, detalla que esto demuestra que la libertad de expresión en México permanece bajo constante amenaza. Los medios de comunicación y periodistas no son agencias de relaciones públicas ni incondicionales del gobierno, pero tampoco son sus enemigos y en todo caso a los únicos que se deben son a las audiencias.

Rocha reprocha las listas de reporteros que supuestamente recibían dinero de los gobiernos anteriores, generadas por el presidente López Obrador, pues afirma que con ellas se les ha colocado como una especie de traidores al gobierno y hasta del país, lo que constituye una amenaza directa.

¿Actualmente está garantizada la libertad de expresión?

—No. Porque nadie puede garantizarla, ni los medios ni el gobierno, que sería riesgosísimo. Quienes te la avalan, te la dan y te la quitan cada día son las audiencias: lectores, radioescuchas y televidentes. Nada más a ellos nos debemos. A nadie más.

¿Qué amenazas tiene la libertad de expresión en México en la actualidad?

—Vivimos bajo una amenaza constante las 24 horas. Si calculamos la estadística, en siete de cada 10 mañaneras el presidente López Obrador se lanza contra los medios en general o contra periodistas en particular. Nos ha llamado de todo: corruptos, conservadores, chayoteros, neoliberales y hasta perros que muerden la mano. ¿En qué país del mundo se ha visto eso del que se supone debe actuar como hombre de Estado?

¿Cómo es la relación de los medios con el poder? ¿Cómo era antes?

—Antes había de todo: medios arrodillados, adoctrinados, corruptos, y medios valientes y progresistas como Excélsior y Proceso de Scherer, y por supuesto EL UNIVERSAL de Ealy Ortiz, donde su plana editorial era tan diversa que incluyó en sus páginas al hombre de izquierda más químicamente puro que ha habido en este país, el ingeniero Heberto Castillo. Ahora, los cerebros de López Obrador en la materia traen por ignorancia una confusión de palabras y conceptos.

No saben diferenciar entre información y opinión. Igual se confunden entre crítica y ataque, así que cualquier señalamiento lo denuncian como una agresión al Presidente, al que no se le debe tocar ni con el pétalo de un cuestionamiento. Los medios no somos agencias de relaciones públicas ni incondicionales del gobierno, pero tampoco somos sus enemigos, ni siquiera sus adversarios, eso ya corresponde a la arena de los partidos políticos.

¿El Presidente tiene la piel sensible o es el más atacado?

—Por supuesto que no es el más atacado. Todo lo contrario, López Obrador es el más tolerado de todos los tiempos. Ya son dos años en que los mexicanos y los medios le hemos tolerado los actos y decisiones más sospechosos e irracionales de que se tenga memoria y cuyos por qué siguen sin respuesta, y algo muy importante: la tolerancia ha sido cuasi total en lo que hace a actos de su familia, mismos que han sido motivo de atención y hasta escándalo y burla en las redes sociales.

La crítica al gobierno actual ¿está justicada o es un capricho de la prensa?

—Por supuesto que se justica, sobre todo en función de la irracionalidad de algunos actos de gobierno. Creo que nuestras audiencias nos demandan información para comprender la realidad, pero López Obrador no ha explicado nunca cuál es su proyecto de nación ni hacia dónde va eso que llama Cuarta Transformación. En qué consiste.

¿Qué opina del análisis que presentó el Presidente sobre los medios de comunicación?

—Análisis si lo hubiera hecho alguna institución de prestigio académico en estudios de medios o sociológicos. Lo que yo vi es un catálogo de los mismos juicios estomacales y sumarísimos que el Presidente ha expresado en ese patíbulo que son las mañaneras.

¿Qué efecto tiene la existencia de este tipo de “listas negras de periodistas”?

—En primer lugar, es de muy mal gusto. Dos, es una especie de señalamiento de traidores al gobierno y al país. Por supuesto que es una suerte de amenaza al estilo de “ya sé quién eres, te he estado observando”. Casualidad o causalidad, ahorita varios de los que guran ahí están siendo volteados al revés por el SAT, y desde luego que es intimidante.

¿Alguna vez se ha sentido intimidado o amenazado por los dichos del Presidente?

—Intimidado no, amenazado sí. Da la impresión de que sus dichos son sólo la parte visible de su animadversión. Que lo que puede venir desde cualquier vía de un gobierno tan poderoso, todavía permanece entre las sombras.

¿El Presidente pone en riesgo a los periodistas cuando denosta a los medios?

—Primero se pone en riesgo a sí mismo. A la apostura, imagen y dignidad que debe preservar para sí, y en benecio de la nación. ¿Alguien puede imaginar a Merkel, Trudeau o Macron haciendo lo que hace nuestro Presidente todos los días?

¿Qué deben hacer los medios ante las posibles agresiones de los simpatizantes?

—Me temo que pronto tendremos agresiones abiertas y cada vez más violentas, los mensajes en las redes son crecientemente rabiosos y anticipatorios. Lo que tendríamos que hacer los medios es manifestarnos con la ley en la mano, pero con toda la energía que amerite el caso, si agreden a uno nos agreden a todos, si matan a uno nos matan a todos.

¿Qué opina de los inuencers en las mañaneras?

—Es el gran invento de los asesores del Presidente: el Circo Patético de las Criaturas Repulsivas

Las quejas del Mandatario contra medios, periodistas y académicos ¿ponen en riesgo la libertad de expresión?

—El Presidente está en contra de la inteligencia venga de donde venga: de cientícos, investigadores, analistas, expertos, periodistas. Él lo ha dicho: preere 80% de lealtad y 20% de ecacia; obediencia ciega. Aterra percibirlo, pero se va pareciendo cada vez más al Big Brother de Orwell, al tirano de V de Venganza o al gobierno absolutista de Farenheit 451.

Las críticas del Presidente a los medios ¿son ejercicio de libertad de expresión o ataques de Estado?

—El Presidente está en todo su derecho de expresar lo que piensa o de precisar, aclarar e incluso desmentir alguna información de los medios. No necesita apelar a la libertad de expresión, lo que ya no es ético y rompe toda regla de convivencia democrática es que sistemáticamente se la pase denostando a los medios sin otros argumentos que la descalificación y el insulto.

¿Cómo se sintió cuando encaró al Presidente por la lista de periodistas supuestamente pagados por la administración anterior?

—Me decidí a ir porque me sentí muy herido, ofendido e injustamente tratado. No salía de mi estupefacción porque supuse que el Presidente me conocía. Me parecía absurdo e irracional que me colocara en una lista así.