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Por primera vez la FIFA admite sobornos para otorgar la sede de la Copa del Mundo a Sudáfrica; sin embargo, todo parece indicar que, lo que supuestamente sería una noticia bomba, terminaría por no sorprender a nadie y aparentemente la gran familia del futbol lo tomó como algo normal.

Echando a volar la sinceridad, no me parece un asunto menor, digo, si tienen el descaro de aceptar que existieron incalificables actos de corrupción para otorgar la sede del Mundial al continente negro, ¿quién nos garantiza que no ocurrió lo mismo al dársela a Brasil, Rusia y Qatar?

En donde todo este “sospechosismo”, casi convertido en realidad, toma matices dramáticos, es con la inexplicable e incongruente designación de Qatar como sede mundialista. Un país en donde ha gobernado una monarquía absoluta desde mediados del siglo XIX; es decir que la palabra democracia no existe en su diccionario. Una nación que ha apoyado económicamente a diversos grupos terroristas durante “La primavera árabe”. En Qatar todavía existe la pena de muerte y son intolerantes (al igual que en Rusia) con los homosexuales, que corren el riesgo de ser encarcelados.

Es entonces cuando surgen las preguntas: ¿cómo es posible que le hayan otorgado una fiesta deportiva de la humanidad a un país con tales características?, ¿en dónde quedó el “di no a la discriminación” que tanto pregona la FIFA?, ¿no estaban enterados de las extremas condiciones climática que existen en Qatar, que obligarían a disputar los partidos a temperaturas superiores a los cuarenta grados centígrados? La única explicación lógica que encuentro, estimados lectores de El Gran Diario de México, es que al grito de “poderoso caballero es don dinero”, y tomando en cuenta los funestos antecedentes del máximo organismo que rige el balompié en todo el orbe ¡hay gato encerrado!, y nuestros amigos árabes, soltaron (lo que les sobra) dinero a manos llenas, a diestra y siniestra, hasta “convencer” a quienes tomaban la decisión, de que ellos “eran la mejor opción”.

Pero en donde de verdad la falta de vergüenza toma dimensiones surrealistas es cuando nos enteramos que la FIFA mandó un escrito a la oficina del fiscal en Estados Unidos para reclamar la devolución del dinero incautado a los corruptos, producto de los sobornos recibidos, para costear los gastos legales que esto generó y además porque “tiene derecho a una indemnización por los daños recibidos”... ¡Apología del cinismo!

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