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El cuestionamiento al modelo económico actual, denominado por algunos como neoliberalismo, predominó durante el 2018 en el marco del cambio de gobierno tras más de tres décadas de expansión en el país. El debate sobre sus consecuencias sociales surgió entre la nueva administración federal, empresarios y academia

.“Desde la década de mitad de los ochenta surgió la construcción de dos Méxicos. Si bien la liberación económica y financiera permitió que una parte de las empresas mexicanas salieran a competir al extranjero y las exportaciones en algunos sectores incrementaron, sobre todo el automotriz, fue un México que se construyó a partir de estas reformas.

Pero también está el otro México que quedó rezagado a esta inserción a las cadenas globales de valor; es el que se masifica en los resultados negativos de la aplicación del neoliberalismo en nuestro país”, planteó José Nabor Cruz Marcelo, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

El tema lo colocó el ahora Presidente Andrés Manuel López Obrador para plantear su “punto de partida” como gobierno y se comprometió a no seguir con la misma política económica mirando hacia lo que fue “el desarrollo estabilizador” (1954-1970), periodo de inversión pública alta donde el crecimiento económico promedió el 7 por ciento del PIB.

Nabor estimó que la “cuarta transformación” busca una economía mixta entre una participación del Estado y también preservar “estatutos o claves” del modelo neoliberal, como la inversión público-privada. De 2016 a 2017 la inversión pública sufrió una disminución de 40.6 por ciento a la par de un crecimiento no mayor a 2 por ciento.

La prensa internacional, en medio de la ola de neoproteccionismo levantada por el Presidente de Estados Unidos Donald Trump, ha destacado el señalamiento de López Obrador contra el libre mercado y la privatización, cuya semilla comenzó en México a partir de la crisis económica del 82 y tuvo su apogeo en los noventa con la privatización de paraestatales y la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (hoy T-MEC).

Otras voces aseguran que el modelo económico no se ha implementado (de liberalismo a neoliberalismo), que se desconoce su definición y que los efectos se relacionan más con su implementación.

Valeria Moy, economista directora de México, ¿Cómo vamos? e itamita, considera que es “simplista” señalar al modelo neoliberal como raíz de todos los males. Tuiteó que “qué grueso que todos se traguen el cuento de que el neoliberalismo (que además no se ha implementado) tiene la culpa de absolutamente todos los males del país, hasta de la diabetes”, lo cual retuiteó Claudio X. González de Mexicanos Contra la Corrupción e hijo del dueño de Kimberly Clark.

Héctor Villarreal Páez, director del Centro de Estudios Económico Presupuestal (CIEP), dijo que en el Paquete Económico 2019 presentado por el nuevo gobierno este señalamiento al modelo económico se refleja en “el desmantelamiento” de la provisión de programas sociales clásicos al cambiarlos a transferencias directas monetarias, por ejemplo, las pensiones a adultos mayores o las becas a jóvenes. Sin embargo el centro destacó que estos programas emblemáticos carecen de reglas de operación.

También, agregó Villarreal, “para bien o para mal hay un esfuerzo de nivelación, entonces gran parte del gasto en infraestructura y la mayor parte de las transferencias estarán en el sur-sureste y eso es una diferencia importante”. La región sur, donde se busca implementar el Tren Maya, el Corredor del Istmo y una refinería, concentra altos niveles de pobreza a nivel nacional.

¿EL MODELO GENERA CORRUPCIÓN?

En su toma de protesta como Presidente de la República, frente a legisladores y su antecesor Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador destacó con la banda presidencial que “lo sucedido en el periodo neoliberal es inaudito”.

El diario especializado británico Financial Times publicó “en su primer discurso como Presidente de México, López Obrador denunció el neoliberalismo y prometió abolir las políticas de libre mercado”. El rotativo español El Mundo reportó que prometió acabar “con la inmunda corrupción en el país, fruto de décadas de gobiernos neoliberales”.

Isaac Katz, economista del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), contradijo al Presidente respecto a la relación entre el neoliberalismo y la corrupción, la cual, dice, debe combatirse con un arreglo institucional sólido.

“En el último Índice de Percepción de la Corrupción, elaborado por Transparencia Internacional, México obtiene un puntaje de 29/100, igual que República Dominicana, Honduras, Kyrgyzstan, Laos, Papúa Nueva Guinea, Paraguay y Rusia, países que están muy lejos de ser calificados como neoliberales. Por otra parte, los países con menor incidencia de corrupción, como son Nueva Zelanda, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suiza, Singapur, Australia y Hong Kong son simultáneamente aquellos en donde predomina un mayor liberalismo económico”, documentó en una de sus columnas en El Economista.

Sin embargo, el investigador de la UNAM, José Nabor Cruz Marcelo, dijo que una de las características del neoliberalismo es “la economía de cuates” en diferentes países, lo cual ha tenido un costo financiero relevante. “Se da la corrupción entre la gente que está en el gobierno con empresarios cercanos y el resultado de esta relación son casos de corrupción como los ha habido en Brasil o desviaciones del gasto público”, aseveró.

Estos días, López Obrador recordó durante una conferencia de prensa que, una vez reformado el artículo 35 constitucional, lanzarán una consulta ciudadana respecto al destino de los ex Presidentes.

“Quieres que se abran expedientes en contra de Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto, por actos de corrupción cometidos durante el periodo neoliberal, que originaron la crisis de México? o ¿Estás de acuerdo, como lo sostiene el actual Presidente, que se ponga punto final y que iniciemos una etapa nueva sin corrupción y sin impunidad?, ¿sí o no? Algo así”, adelantó.

El investigador José Nabor Cruz Marcelo del IIE-UNAM afirmó que el gobierno está apostando por una mezcla entre la participación estatal y la inversión privada, respetar la autonomía del Banco de México (Banxico) y mantener superávit en las finanzas públicas.

“Estos elementos que son de una economía neoliberal van a venir acompañados de un fuerte componente de inversión pública, que es algo que decayó muchísimo en estos últimos 30 años. La búsqueda de proyectos económicos al interior del país, llámese Tren Maya o refinería, buscan revitalizar el mercado interno sobre todo las partes más rezagadas del sur; es un modelo de economía mixta”, dijo.

El mandatario federal también ha señalado que el neoliberalismo significó un programa de desmantelamiento de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y de Petróleos Mexicanos (Pemex), “para darle preferencia” a las empresas privadas. Por el contrario, su estrategia es modernizar las 60 hidroeléctricas y refinerías, para producir a nivel nacional y reducir importaciones en materia energética. Hace unos días anunció el apoyo de una empresa estatal de Canadá para el sector de energía eléctrica.

“En Campeche en el tema de la refinería ya decía que convocaba tanto a empresarios nacionales como extranjeros para invertir en infraestructura. Si bien era muy necesario que el gobierno federal volviera a empezar a hacer inversiones públicas, el dinero público no va a alcanzar para todos los proyectos y es necesaria la mezcla entre inversión pública y privada. Es un modelo de economía mixta que hizo cuando fue Jefe de Gobierno de la Ciudad de México”, planteó Cruz Marcelo.