Esta es la carta compromiso que empresarios recibieron, donde el presidente Andrés Manuel López Obrador pide su apoyo para comprar o ayudar a vender boletos de la rifa de los 2 mil millones de pesos
Sobre las mesas colocadas en el salón, los empresarios se toparon con la traducción escrita del motivo de la invitación, 'por medio de la presente manifiesto mi compromiso para participar de manera voluntaria...'

Ciudad de México. A la convocatoria presidencial llegaron al salón Tesorería de Palacio Nacional los 250 invitados, la crema y nata del poder económico del país. Flanqueado por el empresario más acaudalado de México, Carlos Slim, y Asunción Aramburuzabala, la mujer más rica de América Latina, el presidente Andrés Manuel López Obrador explicó el carácter voluntario de particpación en la rifa del avión presidencial.

Sobre las mesas colocadas en el salón –del cual no se retiró la escenografía de las conferencias mañaneras–, los empresarios se toparon con la traducción escrita del motivo de la invitación: por medio de la presente manifiesto mi compromiso para participar de manera voluntaria en la compra de billetes de la Lotería Nacional con motivo del sorteo conmemorativo que la misma llevará a cabo en relación con el avión presidencial..

Abajo, la sugerencia del monto a donar: 20 millones de pesos; 50 millones de pesos; 100 millones de pesos y 200 millones de pesos. Era la carta compromiso entregada a los invitados que degustaron una variante popular de la gastronomía tabasqueña: tamal de chipilín en salsa roja, acompañado de agua natural, chocolate o café.

Antaño confrontados, en esta ocasión escucharon el énfasis presidencial en las necesidades de salud y el carácter altruista de la aportación. Junto a él, dos de sus colaboradores cercanos: el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, y el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, quien tiene el resguardo del avión presidencial, adscrito a la Fuerza Aérea Mexicana.

El director de Banobras, Jorge Mendoza, intentó explicar el abigarrado proceso de apalancamiento financiero para rescatar la millonaria inversión, conocido eufemísticamente como la rifa del avión presidencial. Quedaron de mandarla por escrito, comentó Antonio Suárez, empresario atunero, para esquivar, a la salida, las preguntas sobre los detalles operativos de la rifa.

Los asistentes

Entre los comensales: Daniel Servitje, de Grupo Bimbo; Carlos Peralta, de Iusa; Carlos Bremer, de Grupo Financiero Value; Alejandro Ramírez, de Cinépolis; Emilio Azcárraga, de Grupo Televisa; Olegario Vázquez, de Grupo Ángeles; Miguel Alemán, de Interjet; Carlos Rojo, vicepresidente de la Asociación de Bancos de México; Eduardo Osuna, de BBVA. En la lista de invitados, también se encontraba Alberto Baillères, de Grupo Bal, y Miguel Rincón, de Bio Papel, quien desde anoche auguró el cumplimiento de los objetivos.

López Obrador precisó el sesgo voluntario de la aportación dado que –comentó Rincón, compadre del Presidente– los empresarios ya pagan sus impuestos. La recaudación fiscal, les explicó el mandatrio, está bien utilizada, porque no hay excesos en este gobierno, frase que motivó el aplauso, narró al final Francisco Cervantes, dirigente de la Confederación de Cámaras Industriales, quien destacó la buena respuesta empresarial, descartando presiones, si bien muchos asistentes salieron presurosos y con rostro serio

–¿Habrá deducción de impuestos?

–Podría ser que hubiera condonación de impuestos, eso todavía se va a platicar –dijo Cervantes.

En el salón se colocó una tómbola de la Lotería Nacional para aquellos que desde ayer hubiesen decidido su filantrópica aportación. Pocos lo hicieron, pero quienes ya lo habían determinado no esperaron la conclusión del discurso. Para el resto, habrá un plazo para conocer su respuesta.

Comenzó así el proceso formal para resolver la tortuosa historia del avión presidencial.