Decesos. Para evitar contagios, los rituales funerarios tuvieron cambios con la pandemia. Cuartoscuro
Velaciones podrán durar hasta 4 horas y con un máximo de 50 personas

El Subcomité Técnico Regional COVID-19 Sureste anunció modificaciones a las especificaciones para la realización de funerales cuando se trate de personas que hayan fallecido por causa distinta a esa enfermedad, entre las que destacan una duración de la velación de hasta 4 horas y un ingreso de hasta 50 personas.

Ayer, tras la conclusión de una reunión en la que se tomaron varios acuerdos, entre ellos éste, el alcalde Manolo Jiménez señaló que los funerales en los municipios de la Región Sureste serán con una asistencia que dependerá del tamaño de la capilla o inmueble donde se lleve a cabo.

“Para los funerales de personas no COVID, algo que se agrega a las medidas establecidas es de que se permiten los funerales por un lapso máximo de cuatro horas”, dijo.

“La capacidad del funeral dependerá de los metros cuadrados del espacio en donde se lleve a cabo; algunas capillas pequeñas tendrán un cupo máximo de 10 personas, a lo mejor otras más grandes tendrán un cupo de 20, de 40 o hasta un máximo de 50 personas”, explicó.

Jiménez aclaró que las disposiciones de sana distancia, cubrebocas, gel antibacterial y filtros sanitarios seguirán vigentes.

El último decreto y actualmente vigente respecto a este tema fue publicado el 8 de mayo pasado.

En él se establece que durante la fase 3 de la pandemia (en la que se está actualmente) queda prohibida la velación de personas fallecidas independientemente de la causa de muerte, y que los cuerpos serán inhumados o cremados, de acuerdo con la decisión tomada por los familiares o en su caso, por los amigos más cercanos.

Con el nuevo decreto, que se publicará mañana viernes 5 de junio, ahora sólo permanecerán prohibidos los velorios de personas fallecidas a causa del COVID-19.

José Reyes


José Reyes Quintero. Orgullosamente periodista de VANGUARDIA desde noviembre de 1999, aunque mi incursión en el periodismo se remonta al año de 1988, cuando inicié mi carrera en Monterrey, mi ciudad natal, donde estudié la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UANL. He cubierto desde actividades policiacas hasta deportivas, incluso sociales, siempre en el periodismo escrito.  Actualmente me especializo en temas electorales, políticos, de seguridad y legislativos. Vivo de la palabra y como tal, me esfuerzo al máximo por respetar nuestro idioma.