Boris Johnson, primer ministro británico, está en el ojo del huracán debido a que está siendo investigado por la costosa remodelación de su residencia oficial en Downing Street.

El supervisor de las finanzas políticas de Gran Bretaña informó que intensificaría una investigación sobre las finanzas del primer ministro Boris Johnson, alegando que hay “motivos razonables” para sospechar que se cometió un delito con la costosa remodelación de la residencia del premier en Downing Street.

La Comisión Electoral tiene el poder para imponer multas por violaciones a las normas del gasto y puede canalizar casos a la policía. La comisión ha estado revisando si los fondos que se emplearon para las obras deberían haber sido declarados bajo la ley de donaciones políticas, mientras que Johnson afirma que recibió un préstamo de su Partido Conservador para la obra.

La agencia afirmó que hay “motivos razonables para sospechar que puede haberse cometido un delito o delitos” y que se realizará una pesquisa formal.

La investigación determinará si alguna de las transacciones relacionadas con las obras en el número 11 de Downing Street está dentro del régimen regulado por la comisión y si esta financiación se reportó como es debido”, afirmó la comisión en un comunicado.

La semana pasada el exasesor principal del mandatario, Dominic Cummings, afirmó que éste tenía previsto conseguir que fueran los donantes del Partido Conservador quienes pagaran la remodelación del apartamento financiado por contribuyentes en donde Johnson vive con su prometida, Carrie Symonds, y con el hijo de ambos, Wilfred.

Cummings, que abandonó su cargo a finales del año pasado, contó que le dijo a Johnson que el plan era “poco ético, estúpido y posiblemente ilegal”.

Hoy, Johnson dijo ante la Cámara de los Comunes: “Pagué personalmente por la remodelación de Downing Street”. Sin embargo, no respondió cuando le preguntaron si le habían prestado el dinero para la obra que, según reportes, tuvo un costo de aproximadamente 60,000 libras (83,000 dólares).

Los ministros del gobierno están obligados a declarar las donaciones que reciben. Johnson insistió que había “cumplido totalmente” con el código de conducta.

Cualquier otra declaración que tenga que hacer, si alguna, será con la asesoría de lord Geidt”, agregó en referencia al exsecretario privado de la reina Isabel II, quien es el asesor en normas ministeriales recién asignado por el premier.