Fotos: Luis Salcedo
El programa ‘100 sueños por cumplir’ invita a saltillenses a ayudar para que los menores puedan viajar a Mazatlán

Para lograr que 40 familias que tienen niños y niñas con problemas delicados de salud conozcan el mar, la iniciativa “100 sueños por cumplir” invita a la sociedad a que participe en la “Rifa entre soñadores”, cuyo dinero será destinado a solventar el transporte, alimentos y hospedaje de un viaje que significa un nuevo sentido a la vida.

“Todos los niños y jóvenes comparten algo muy especial: están luchando por salir adelante y tienen algún problema de salud delicado. Son niños o jóvenes de hasta 12, 13 años, hay alguno con síndrome de Down o enfermedades crónico degenerativas.

El objetivo es darles una ilusión, un nuevo impulso para seguir echándole ganas”, comentó Christian Solís, quien encabeza el proyecto que en mayo de este año llevó a 100 personas en situación vulnerable o pobreza a conocer la playa de Mazatlán.

El siguiente viaje de este proyecto será el lunes 7 de octubre. Saldrán cerca de 40 personas beneficiadas de Saltillo y otras 40 de Torreón, más personal del staff, cocineros y médicos que brindarán los cuidados necesarios.

La meta a recabar son 100 mil pesos a través de 40 padrinos, quienes se comprometen a distribuir y vender 25 boletos (con valor a 100 pesos cada uno) para una “Rifa entre soñadores, que incluye 10 viajes dobles a Mazatlán, 20 comidas en restaurantes de Saltillo y una pantalla.

El padrino tendrá la oportunidad de conocer y apoyar a que un niño o niña, junto con su mamá, cumpla el sueño de ir a la playa, disfrute del mar y sienta un nuevo impulso gracias a la solidaridad de las personas.

Actualmente se han sumado 18 padrinos, pero aún faltan 22, por lo que Christian Solís invita a todos aquellos que quieran apoyar a comprar un boleto o a distribuir 25 entre sus amigos y familiares.

“Buscamos cumplir sueños, crear una sociedad empática que muestre un poco de apoyo a través de actividades”, dijo quien encabeza “100 Sueños por Cumplir”, y adelantó que próximamente realizarán otros eventos en algunos establecimientos para que más gente se sume.

¿QUIERES APOYAR?

Escribe a la página de FB “100 sueños por cumplir” que deseas apadrinar a una niña o niño.

Distribuye y vende los boletos para la “Rifa entre soñadores”.

El padrino podrá conocer al niño o niña beneficiado y recibirá una obra de arte que simboliza la unión, esperanza y ayuda.

También puedes ayudar comprando boletos a los padrinos.

Sueño. Faltan unos días para que Elena Sofía conozca el mar.

A Sofy le aseguraron que no podría caminar, ahora hasta corre

Elena Sofía Alemán Rivera tiene 10 años y nació con una luxación en la cadera y un fallo bioquímico en las células que la han hecho pasar por 8 cirugías desde que tenía apenas un año. Al verla, uno encuentra una sonrisa honesta y una actitud inigualable: “Sí puedo”, es su expresión favorita, y así lo demuestra en casa o en la escuela, estudiando, caminando, brincando, jugando, bailando, pateando una pelota. Ella sueña con conocer el mar y traer a su casa un caracol para recordar ese momento frente al agua interminable, un viaje que logrará gracias a la iniciativa “100 Sueños por Cumplir” y a los padrinos que decidan apoyarla.

El viaje a Mazatlán, Sinaloa, está programado para el 7 de octubre. Sofy (como le dicen en casa) y su mamá Patricia Rivera cuentan emocionadas los días que faltan para pisar la arena y el agua salada. Sonríen y agradecen a las personas que hacen posible que los niños cumplan un sueño. Y eso es invaluable: recibir el impulso, el cariño, la solidaridad. Saber que no estamos solos.

La sonrisa de Sofy es luminosa. Uno no pensaría que una niña tan gentil pasó por ocho cirugías de cadera desde el primer año de edad, y que luego le diagnosticaron miopatía mitocondrial, que es una falla bioquímica en las células que provoca debilidad muscular, entre otras afectaciones.

“Ella ha pasado toda su niñez en los hospitales”, confiesa su mamá en su casa, una construcción alta y fresca, de block, con algunas fotos de madre e hija, en la colonia María de León, a escasas cuadras de la Zona de Tolerancia.

Han sido años difíciles: cuando Sofy nació no le detectaron la displasia de cadera bilateral, una malformación en la articulación del hueso del fémur con el hueso de la pelvis, sino hasta un año después, cuando ella no se podía levantar, se le doblaban las piernas.

A partir de ahí fue puro hospital, yeso de un lado, yeso del otro hasta que la operaron 6 veces. Incluso en un hospital aseguraron que Sofy tenía parálisis y no podría caminar. Uno confirma entonces, al verla abrazando a su gatita Esmeralda, que Sofy tiene una gran fuerza de voluntad, y su mamá opina lo mismo: es ella, la niña de 10 años, la fortaleza de esta familia, quien disfruta la escuela, sobre todo las Matemáticas, aunque al principio tuvo que ir en silla de ruedas. Fue hasta los seis años que empezó a caminar. Ya cursa el sexto de Primaria, tiene amigos y más sueños que quiere cumplir.

Para los tres años, Sofy ingresó al CRIT (Centros de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón) de Saltillo y pasó por otras dos cirugías que finalmente lograron una mejoría considerable. Sin embargo, también le detectaron la miopatía mitocondrial, un padecimiento que tendrá de por vida, porque la mitocondria produce la energía en la célula y la de ella no la produce, así que debe consumir medicamentos que la ayuden.

En estos años, Sofy recibió el apoyo de su madrina, la hermana de su mamá Patricia. Fue ella quien insistió en que la llevaran al CRIT y que la bautizaran, y así lo hicieron. Sin embargo, el día que aceptaron a Sofy en el CRIT, su madrina falleció.

“Mi hermana siempre decía que la cremaran y la dejaran en el mar. Entonces ella (Elena Sofía) estaba chiquita, pero hay ciertas cosas que ella dice que su madrina esto… ¿Cómo lo sabe si ella estaba chiquita? Siente que si el caracol lo tiene, siente que va a ser su madrina quien le va a hablar”, platica Patricia Ibarra.

Un abrazo es inevitable entre madre e hija. Son inseparables. Han atravesado situaciones pesadas y diagnósticos adversos. Siguen con esperanza. Sofy le responde con una sonrisa a su mamá. No queda duda: ella es su fortaleza de apenas 10 años.

​Inocencia. Jonatan David padece acondroplasia, y no lo sabe.

Jonatan, de la timidez a la alegría y al campo de beisbol

Parece increíble que hasta hace apenas seis meses Jonatan David García Ibarra, un niño de cinco años que nació con acondroplasia o comúnmente llamada talla baja, aprendió a caminar y a moverse con la soltura y confianza con que lo hace en la sala de su casa. Hace poco el niño que juega con el bat y la pelota, que en mayo de este año lanzó la primera bola en un juego de Saraperos, no podía pararse sin ayuda. Hoy le gusta mostrarle a su mamá, papá, familiares y demás invitados todo lo que ha logrado: es un chico inquieto y sonriente que ya se levanta del suelo por sí mismo, canta, juega con una guitarra y una batería y el 7 de octubre conocerá el mar gracias a la iniciativa “100 Sueños por Cumplir” y a los padrinos que decidan participar en la “Rifa entre soñadores”.

A las 12:00 del mediodía, Jonatan sale del kínder y regresa a casa en el fraccionamiento Morelos, con su mamá Georgina Ibarra y su papá Rodolfo García, quienes preparan galletas artesanales (avena, coco, arándano, nuez, frutos rojos) que venden a algunos establecimientos.

“Jonatan primero era un niño muy serio, muy tímido, por la situaciones que pasó en los hospitales”, platica su mamá y se refiere a cuando vivían en Poza Rica, Veracruz, y su bebé tenía apenas 8 meses y padeció fiebres durante casi 9 meses, algo que los médicos no lograban explicar, le realizaban estudios, disminuía la fiebre, pero al poco tiempo regresaba. “Era un sufrimiento para él porque es muy difícil encontrarle las venitas, salía todo picoteado”.

Hogar. Jonatan contagia su felicidad a sus padres Georgina y Rodolfo.

Pero el niño que ahora patea la pelota y que se acerca a la puerta para saludar a quien entre a la casa es un chico alegre que le gusta mostrar que él puede hacer las cosas. Incluso su mamá y papá platican que en el CRIT (Centros de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón) de Saltillo ya saluda a todos, les da la mano, sonríe y habla en un lenguaje que poco a poco se va haciendo más entendible, pues hace un par de meses lo operaron de los oídos debido a que no tenía audición al 100 por ciento.

En el CRIT también lo operaron y le arreglaron los dientitos porque los medicamentos que recibió Jonatan durante las fiebres, lo descalcificaron, sus dientes se oscurecieron, parecían picados. Además le han enseñado manualidades, ejercicios que le ayudan a tener mayor movilidad, agilidad y equilibrio, pues la acondroplasia es una condición genética que provoca que los brazos y piernas se mantengan cortos y causa otras afecciones a la salud.

Georgina y Rodolfo saben que Jonatan es especial, es un niño fuerte que ha vencido malestares día con día, y que ha unido a la familia. Es por Jonatan que los familiares visitan la casa a la que regresaron hace dos años, huyendo de la violencia en Veracruz. No ha sido fácil. Y los papás saben que aún queda un camino difícil: vencer el prejuicio de la sociedad contra personas de talla pequeña.

Por eso ya se preparan, no solo procuran el cuidado de la salud de su hijo, sino que buscan participar en pláticas con más personas que tienen acondroplasia o que tienen un familiar con esa condición.

“Aunque a Jonatan aún no le afecta porque no sabe la condición que tiene, a los que nos afecta es a nosotros como papás… ya cuando se dan cuenta que los amigos van creciendo y ellos no, pues ahí es cuando empiezan a preguntar ‘¿por qué a mí?’. Es difícil, pero ahorita es feliz aunque nos ha tocado que hay niños que lo ven y se burlan”, platica Georgina.

“Mira, mamá, el agua”, dice Jonatan cuando ve el mar en la televisión. “¿Vamos?”, le pregunta su mamá, con la emoción de que pronto tomarán un autobús, junto con otros niños y sus mamás, gracias al apoyo de los padrinos que se sumen a “100 Sueños por Cumplir”.