Divergentes. La muestra de Carlos Farías evidencia dos corrientes diferentes en la obra del artista. / Marco Medina
En las muestras “Ciudad Contada” y “Catorce”, el creativo presentará las indagaciones que ha hecho sobre diversos terrenos, una selección de piezas que creó en años pasados.
“Me resulta más difícil hacer piezas abstractas que pintar un paisaje figurativo”.
Carlos Farías

Explorar es una actividad natural que los humanos hemos realizado desde que comenzó nuestra historia. Recorremos caminos físicos, mentales y espirituales, científicos y humanísticos, hacia el futuro o el pasado, en ocasiones con una meta clara y en otras nos lanzamos a lo desconocido. 

De este modo un artista está constantemente explorando nuevos territorios, temas, técnicas y materiales, pero Carlos Farías hace de esta exploración el punto de partida de su obra. 

En las muestras “Ciudad Contada” y “Catorce”, que se inaugurarán hoy -a las 21 horas-  en la taberna El Cerdo de Babel, el creativo presentará las indagaciones que ha hecho sobre diversos terrenos, una selección de piezas que creó en años pasados.

En la primera serie la Ciudad de México es la protagonista de los cuadros, basados en su inquietud por capturar la atmósfera y la luz particulares de la capital del país. 

“En primer lugar lograr una evocación con la imagen”,comentó para VANGUARDIA , “en segundo lugar porque hay cierta atmósfera de ese tipo. Si estás, por ejemplo, en la mañana, la luz es una, sale el sol y se hace una especie de bruma y conforme avanza la mañana hay unos tonos que, no puedo decir que son limpios porque están basados en la contaminación, pero sí son muy brillantes y muy bellos”. 

Su paleta de colores captura la atmósfera de la capital del país. Foto: Marco Medina.

De esta experiencia nace la paleta de colores característica de la serie con la cual captura estos juegos lumínicos que modifican el rostro del zócalo, de la catedral, de la ciudad, dependiendo de la hora del día y del clima que esté presente. “Durante todo el día tienes una paleta muy grande de tonos”, expresó. 

La exploración aquí radica en la figuración, en lo físico. El objetivo de Farías en dichos cuadros es que a través de los ejercicios que llevó a cabo con el fin de transmitir las imágenes al lienzo y logre evocaciones y diálogos con el espectador, usando la pintura como intermediario.

En total contraste se encuentra la serie de piezas abstractas realizadas en técnicas mixtas, inspiradas en los paseos que el artista ha tomado por las calles del mítico Real de Catorce.

Sin embargo, aunque la inspiración radica en la arquitectura colonial del Pueblo Mágico, el producto no busca representar ninguna imagen mental. Se trata de un diálogo entre la obra y el artista durante el proceso creativo. 

“Es como una especie de mediación de los dos, como si yo le diera a la pieza un lugar, una posición, de poder confrontarme. Utilizo, telas, papel, cartón, periódico, hilos de varios tipos” explicó. 

Este toma y daca entre la obra y el autor es donde se da la exploración. Carlos agrega elementos al lienzo y permite que el cuadro se exprese, lo analiza y entonces continúa, sin saber en dónde terminará, hasta que llega un punto de equilibrio en que ambas partes están satisfechas con el resultado.

Farías integra objetos encontrados y desgastados en un diálogo con la obra. Foto: Marco Medina

Él considera que el paisaje es el tema que más le gusta tratar en sus obras, sin embargo, le da mayor importancia a la exploración que realiza tanto previo al trabajo en el taller como durante la creación de un cuadro, así que llamarlo simplemente paisajista no sería adecuado, porque sus imágenes van más allá de la captura de la realidad visible en el panorama.

Las exploraciones de Carlos Farías en “Ciudad Contada” y “Catorce” se inaugurarán a la par la noche del jueves 1 de febrero en punto de las 21:00 horas en la taberna El Cerdo de Babel y cada una ofrecerá un ángulo diferente a los procesos de un artista capaz de producir la más fiel figuración y la más enigmática abstracción.

La muestra ya está disponible en las paredes del Cerdo de Babel. Foto: Marco Medina.
Foto: Marco Medina.
Foto: Marco Medina.