La Cenicienta, o sea, la bondad triunfante" está considerada como una de las obras maestras del compositor italiano Gioachino Rossini (1792-1868).

La Ópera de Roma acogió hoy una nueva versión de "La Cenerentola" (La Cenicienta) del compositor Gioachino Rossini, impregnada esta vez por una atmósfera truculenta e irónica que suscitó la sorpresa y las ovaciones del público capitolino.

Varios minutos de aplausos, vítores y "bravos" celebraron esta producción, firmada por la realizadora siciliana Emma Dante y que estuvo acompañada por la batuta del director argentino Alejo Pérez.

El bonaerense recibió el cariño del público por su actuación al frente de la orquesta, que aportó dramatismo y acción a los movimientos de cada personaje.

Dante convirtió las tablas de la capital italiana en una casa de miniaturas, con personajes inspirados en los clásicos soldados de plomo, y muñecas de vestidos desvencijados cuyos movimientos robóticos acompañaron a la trama y a sus protagonistas.

Recreó por lo tanto una atmósfera cándida, se diría que incluso pueril, que contrastó sobremanera con la dureza de numerosas escenas, en las que no faltaron incluso armas de fuego y suicidios colectivos.

Una puesta en escena, en resumidas cuentas, marcada por la ironía, por el contraste entre la estética pop y la crueldad explícita, entre la bondad de la protagonista y la ferocidad de su entorno.

Ya lo advirtió la directora con anterioridad: "Será una 'Cenerentola' que no os dejará dormir, no se la narréis a vuestros hijos", avanzó por entonces entre risas. Y no defraudó.

La Cenerentola, Angelina, interpretada por Serena Malfi, es maltratada y humillada repetidamente por su padrastro, Don Magnífico (Alessandro Corbelli), y por sus dos hermanastras, Tisbe y Clorinda, encarnadas respectivamente por la mezzosoprano Annunziata Vespri y la soprano Damiana Mizzi.

Estos dos últimos personajes son descritos en este drama jocoso en dos actos como "la mezcla de la insolencia, el capricho y la vanidad" y con su actuación y aspavientos arrancaron las risas del respetable en múltiples ocasiones.

La protagonista habita en un hábitat hostil, avaro y pesetero que queda patente durante la representación: Es ninguneada sistemáticamente por su padrastro, insultada hasta la saciedad e incluso encadenada y pateada.

Pero a fin de cuentas eso no le impide conocer al príncipe, Don Ramiro, interpretado por el tenor argentino Juan Francisco Gatell.

Y el resto de la historia es ya conocida: El príncipe se vale de engaños, cambiando su identidad por la de un sirviente, para hallar a su amada entre las tres hermanas, enamorándose inmediatamente de la más desprotegida de ellas y viva imagen de la bondad.

Con constantes metáforas, la realizadora ha puesto el acento en un mundo copado por las injusticias y los maltratos en el que no obstante, al igual que en el subtítulo de la versión original de la fábula, acaba triunfando el bien, con la consecuente derrota de la revancha.

Ya lo dice la buena de Cenicienta cuando se casa con el príncipe y se sienta en el trono: "mi venganza será el perdón".

En definitiva, Dante, que se estrena así en las tablas romanas, apostó por una puesta en escena atrevida que acabó por conferir un gran dinamismo a las más de tres horas de historia, bañándola de color, movimiento y un punto de vista singular y un tanto macarra.

"La Cenicienta, o sea, la bondad triunfante" está considerada como una de las obras maestras del compositor italiano Gioachino Rossini (1792-1868) y fue estrenada en Roma el 25 de enero de 1818, un año después que su pieza más aplaudida, "El Barbero de Sevilla".

Su libreto fue obra de Jacopo Ferretti, basado a su vez en la fábula popular del francés Charles Perrault.

La dirección del Teatro de la Ópera de Roma ha decidido programar un ciclo "rossiniano" para conmemorar el segundo centenario de la presentación del "Barbero", que será representado del 11 al 21 de febrero, con una versión estival entre junio y julio en las imponentes Termas de Caracalla, al aire libre.

"La Cenerentola", por su parte, será llevada a escena en varias ocasiones hasta el próximo 22 de febrero.

EFE

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