Fotos: EFE.
Un año después de que una producción de la Lyric Opera of Chicago de la tetralogía completa de Richard Wagner fuera cancelada por la pandemia, la compañía revive parte de la épica. Pero en lugar de entrar al teatro de la ópera y sentarse, los espectadores descienden a un garaje y permanecen en sus autos

En medio de letreros que indican "Al ascensor" y advierten a los conductores que "lleven su ticket de estacionamiento" con ellos, las doncellas del Rin lamentan el robo de su oro, Siegfried es asesinado y Brünnhilde se marcha en un Mustang convertible rojo para redimir al mundo.

Bienvenidos a la ópera en un estacionamiento subterráneo.

Un año después de que una producción de la Lyric Opera of Chicago de la tetralogía completa de Richard Wagner fuera cancelada por la pandemia, la compañía revive parte de la épica. Pero en lugar de entrar al teatro de la ópera y sentarse, los espectadores descienden a un garaje y permanecen en sus autos.

"Twilight: Gods" ("Ocaso: Dioses"), como se llama la producción, es una creación de Yuval Sharon, quien la estrenó el pasado octubre en Detroit, donde acababa de ser nombrado director artístico de la Ópera de Michigan.

Es una reinvención de "Götterdämmerung", la última jornada de la saga de cuatro partes de Wagner sobre el oro, la codicia y la caída de los dioses. Usando su propia traducción al inglés, Sharon destiló la ópera de más de cuatro horas en seis episodios que duran en total poco más de una hora.

"Él me presentó esta idea increíble, maravillosa y loca", dijo Anthony Freud, director general del teatro. "La cancelación de nuestro 'Anillo'... ciertamente lo hizo parecer particularmente apropiado. Hay mucha emoción en torno a esto".

Tanta, que las tres funciones, del 28 de abril al 2 de mayo, se agotaron casi de inmediato, al igual que todos los espectáculos de Detroit. Aún así, la audiencia total de "Twilight: Gods" será una fracción de la que podría ver una sola función en la Lyric Opera House, con capacidad para 3.276 personas.

Pero por ahora el teatro permanece cerrado para la ópera en vivo, al igual que muchos otros recintos importantes en Estados Unidos como la Ópera Metropolitana en Nueva York. Muchas compañías se han acercado en vez al público transmitiendo contenido nuevo y videos de actuaciones pasadas por streaming, o presentando óperas al aire libre.

Para "Twilight: Gods", nueve autos a la vez, cada cual pagando un boleto de entrada de 125 dólares, ingresa al estacionamiento Millennium Lakeside Parking Garage, una estructura subterránea de más de 130.000 metros cuadrados (13 acres) cerca del Lago Michigan. Los espectadores ven la acción a través de sus parabrisas y escuchan la música en sus radios.

Cuando el primer grupo de autos termina una escena, se dirigen a la siguiente ubicación — el límite de velocidad es de menos de 5 kph (3 mph) — y entran otros nueve. Esto continúa hasta que 14 grupos de vehículos han recorrido todo el espectáculo, lo cual requiere que los cantantes interpreten sus escenas 14 veces al día.

En Detroit, Sharon usó el propio estacionamiento de la compañía, que está sobre el nivel del suelo y permite que las escenas se reproduzcan en distintos pisos, de manera ascendente, en espacios abiertos. Por el contrario, en Chicago toda la acción se desarrolla en un mismo nivel subterráneo.

"Es probable que dé una sensación mucho más laberíntica, una sensación de estar perdido en el espacio", dijo Sharon. "Es muy apropiado para el lugar en el que nos encontramos ahora como sociedad, mientras sentimos nuestro camino hacia el próximo destino".

De hecho, en el ensayo general del lunes, serpentear en la oscuridad a través de vastas extensiones de plazas de estacionamiento vacías de una escena a otra resultó algo desorientador. Esta sensación se intensificó tras la muerte de Siegfried, cuando la procesión de autos fue dirigida por una sección donde ardían 2.880 velas a batería en el piso, mientras su marcha fúnebre tocaba un arreglo para un combo de jazz.

El elenco es en gran parte el mismo que el de Detroit, encabezado por la soprano Christine Goerke como Brünnhilde — el papel que iba a interpretar en la producción completa de la Lyric — y el tenor Sean Panikkar como Siegfried. Una diferencia importante es el narrador que conecta los actos.