Prolífico. El compositor alemán creó más de 1000 obras que tomaría cerca de una semana escuchar de principio a fin sin parar. INTERBNET
Uno de los grandes compositores de la historia falleció el 28 de julio de 1750 dejando un legado de más de mil obras ¿por dónde empezar a escuchar tanto?

Tomaría aproximadamente una semana de escucha ininterrumpida —días con sus noches— para abarcar la obra completa y conocida de Johann Sebastian Bach, uno de los más grandes compositores de la historia.

Desde su “Clave bien temperado” hasta sus tocatas para órgano la obra musical de Bach es producto de más de 50 años de trabajo y resultó en miles de composiciones de muy diversas duraciones y formas.

Sin embargo, la exposición a nivel popular que muchos hemos tenido ante todo este repertorio es limitada a unas cuantas obras y por eso, si quisiéramos conocer el resto, con tan vasto panorama, ¿por dónde tendríamos que empezar?

Para responder a esta pregunta en VMÁS platicamos con el pianista Alejandro Reyes-Valdés, quien nos otorgó algunos datos para apreciar mejor la obra musical del compositor alemán así como algunas recomendaciones para acercarnos a ella.

 

Barroco prolífico

Si bien Bach no es el compositor más prolífico de la historia —ese logro se lo lleva Georg Philipp Telemann— Reyes-Valdés señaló que es propio del periodo Barroco el que los autores tuvieran tan amplios repertorios.

“La música todavía no sufría esa transformación a la manufactura romántica, siempre a partir de la inspiración, del momento, del impulso, lo cual mermó la producción”, dijo, “los primeros contratos de Bach fueron como lacayo, de la corte. No quiere decir que fuera a servir la comida, él iba a componer la música y este carácter de un oficio, a los músicos del barroco, les exigía una producción constante”.

“Ya estuvieran en un contexto de realeza o eclesiástico, tenían compromiso de constante”, agregó, “nada más hay que pensar en las cantatas que rondan las 300 y tenía que estrenarlas domingo a domingo. Cada una ronda los 14 y 17-18 minutos, imagínate cuantos domingos tuvo que entregar una cantata y eso independientemente de las composiciones que tenía que hacer, aparte de sus partituras por intención, diferente a lo que le exigían los patrones”.

¿Barroco industrial?

Esta cualidad del periodo, la exigencia que imponía a sus compositores para estar creando constantemente ha hecho que algunos la consideren, como lo mencionó el pianista, una época de producción en masa, casi industrial.

Al respecto él considera que “tienen razón en la parte en que era un ejercicio cotidiano, que sí configuraba algunas formas muy rígidas de composición” pero “hay que recordar que hay sistemas rígidos que tienen posibilidades infinitas […] Esta solidez y rigidez de las formas en el Barroco no quiere decir que tuvieran posibilidades infinitas, simplemente había que trabajar con estructuras muy sólidas para desatar la imaginación y el genio del artista”.

“Si eso fuera realmente tan rígido, definitivo y limitado no hubiera músicos destacados, todos harían exactamente lo mismo”, añadió.

Calidad constante

Una consecuencia del trabajo por comisión que puede ser considerada es la diferencia estilística o de calidad entre estas obras y las que el autor realiza por la inquietud personal pero desde la perspectiva de Reyes-Valdés en Bach hay una constancia en este aspecto.

“En algunos lugares, precisamente por la forma, se evidencia este carácter de mayor libertad”, expresó, “como sus tocatas y fugas, porque suelen ser de carácter improvisatorio y Bach era un gran improvisador, aunque esto tampoco es ponerle un distintivo entre todos los compositores del Barroco, porque los del oficio debían ser grandes improvisadores”.

¿Por dónde empezar a escucharlo?

“A Bach se lo relaciona como un compositor muy serio, muy circunspecto y que hay que escucharlo con la mano en la barbilla, lentes y bufanda y me parece que mucha de la obra de Bach es muy brillante, dancística, porque está muy influenciada por todo el carácter dancístico de la música del Barroco”, expresó Reyes-Valdés.

Este carácter más brillante, no tan solemne como se le suele considerar, mencionó, se puede escuchar en los Conciertos de Brandenburgo, obras que asegura pueden ser “una buena puerta de entrada para el que quiera iniciar en Bach, porque son muy variados, muy imaginativos en su orquestación y brillantes en su melodía, con pasajes virtuosísticos increíbles”.

“Esto no lo digo de manera definitiva, me vinieron a la mente ahora, pero si alguien entra por la puerta de su obra para órgano también va a ser impresionante porque se va a encontrar con estas tocatas que son de un carácter tan arriesgado”, añadió.

¿Con quién escucharlo?

Músicos intérpretes de la obra de Bach hay muchísimos y cada uno ha aportado algo diferente. El pianista reconoció dos posibilidades para escuchar a través de estos artistas este repertorio: con quienes se han apegado a lo que compositor creó y deseaba y quienes han construido sobre ello.

En el primer caso, contrario a las interpretaciones que se hicieron antes de la segunda mitad del siglo XX —con instrumentos y arreglos más modernos—, recomienda el trabajo de interpretación histórica, con música de la época original, planteada por músicos como Nikolaus Harnoncourt o el trabajo de John Eliot Gardiner.

Por otro lado Reyes-Valdés considera un imperdible la labor de Glenn Gould con las Variaciones Goldberg que “propiciaron una meta tradición de la interpretación de Bach. Ya no se trataba de investigar y especular cómo sería la ejecución en el clavecín de la obra para piano, sino que se trataba de explorar las posibilidades Bach en el piano moderno”.

La misión titánica

Más de 7 días —que podrían traducirse en meses de sesiones de un par de horas diarias de escucha— dedicados a escuchar música de Bach parecería para algunos una locura o un reto interesante, al respecto Reyes-Valdés mencionó que quien desee llevar a cabo la misión encontrará “construcciones musicales de gran belleza, de gran ímpetu, llenas de emoción. Cada uno tiene un gusto pero es muy probable que nos emocionemos con la música de Bach”.

“Nos vamos también a enfrentar a la complejidad, porque las construcciones contrapuntísticas de Bach son de gran complejidad; cuando nosotros lleguemos al momento de oír el Clave bien temperado, una colección de 48 preludios y fugas, vamos a encontrar un tejido de melodías que se tejen como un lienzo musical y ahí podemos ejercitar el discernimiento del oído”, agregó.