En su primer discurso en el Congreso de Estados Unidos Joe Biden, presidente de EU, afirmó que “Estados Unidos se está levantando de nuevo”.

El presidente Joe Biden declaró que “Estados Unidos se está levantando de nuevo”, al tiempo que pidió una expansión de los programas federales para impulsar la economía más allá de la pandemia de coronavirus y expandir a gran escala la red de seguridad social a una escala no vista en décadas.

El discurso de Biden ante una sesión conjunta del Congreso, televisado a nivel nacional, puso en juego su capacidad para vender sus planes a los votantes de ambos partidos, incluso si los legisladores republicanos se resisten. El presidente demócrata se aprestaba hoy a dar seguimiento a su discurso del miércoles por la noche, presentando sus planes en persona, comenzando en Georgia y luego en Pensilvania y Virginia en los próximos días.

En el discurso, Biden señaló con optimismo el resurgimiento de la nación tras el flagelo del coronavirus como un momento para que Estados Unidos demuestre que su democracia aún puede funcionar y mantener la primacía en el mundo.

Hablando en términos muy personales mientras exigía grandes cambios estructurales, el presidente marcó sus primeros 100 días de gobierno haciendo un llamado a invertir 1.8 billones de dólares en niños, familias y educación para ayudar a reconstruir una economía devastada por el virus y que esté a la par del creciente número de competidores globales.

Su discurso representó tanto una visión audaz como una apuesta considerable. Biden gobierna con la mayoría más reducida del Congreso, e incluso algunos miembros de su propio partido han palidecido ante los costos de sus propuestas.

Al mismo tiempo, el discurso destacó la creencia fundamental de Biden en el poder del gobierno como una fuerza para el bien, incluso en un momento en el que con tanta frecuencia es objeto de desprecio.

Puedo informar a la nación: Estados Unidos está de nuevo en movimiento”, afirmó. “Está convirtiendo el peligro en una posibilidad. La crisis en una oportunidad. El revés en fortaleza”.

Si bien el escenario ceremonial del Capitolio fue el mismo que de costumbre, las imágenes no fueron como alguno de los discursos presidenciales anteriores: los miembros del Congreso usaban mascarillas y estaban sentados separados debido a las restricciones pandémicas. Afuera, el Capitolio federal continúa rodeado con vallas después de que manifestantes invadieron el mismo recinto en protesta por su elección.

Estados Unidos está listo para despegar. Estamos trabajando de nuevo. Soñando de nuevo. Descubriendo de nuevo. Liderando al mundo de nuevo. Nos hemos demostrado a nosotros mismos y al mundo: Estados Unidos no se rinde”, declaró Biden.

La escena este año en la Cámara de Representantes tuvo un aspecto histórico: por primera vez una vicepresidenta, Kamala Harris, estuvo sentada detrás del mandatario. Al lado, estaba otra mujer, la presidenta de la cámara baja, Nancy Pelosi.

La primera ovación ocurrió cuando Biden saludó a Harris como “señora vicepresidenta”. Agregó, “ningún presidente había dicho jamás estas palabras desde este podio, ya era hora”.

Por momentos, el presidente claramente defendió la democracia en sí.

Biden exigió que el gobierno se ocupe de los suyos como un símbolo poderoso para el mundo de un Estados Unidos dispuesto a seguir con fuerza sus ideales y su gente. Habló de un problema que rara vez enfrenta un presidente estadounidense: que para competir con autocracias como China, la nación necesita “demostrar que la democracia todavía funciona” después de las infundadas afirmaciones de fraude electoral de su predecesor y el consiguiente ataque al Capitolio de Estados Unidos.

¿Puede nuestra democracia superar las mentiras, la ira, el odio y los miedos que nos han separado?” preguntó. “Los adversarios de Estados Unidos, los autócratas del mundo, están apostando a que no puede. Creen que estamos demasiado llenos de ira, división y rabia. Miran las imágenes de la turba que asaltó este Capitolio como prueba de que el sol se está poniendo en la democracia estadounidense. Están equivocados y tenemos que demostrar que están equivocados”, afirmó.

 

* Un ambicioso proyecto de Gobierno muy social y con inversiones

 

El presidente estadounidense, Joe Biden, defendió su ambicioso proyecto de Gobierno con un tinte profundamente social y con inversiones en busca de la recuperación económica.

En la víspera de cumplir cien días en el poder y en su primer discurso ante las dos cámaras del Congreso, Biden proclamó que Estados Unidos "está de vuelta otra vez" y pidió una y otra vez a los republicanos -cuyo voto necesita para muchas de sus propuestas- que le apoyen en sus principales planes económicos y sociales.

Durante poco más de una hora, Biden habló de la vacunación contra el COVID-19, de sus planes de infraestructuras y gasto social y de política exterior, sin olvidarse de los temas que se le han atragantado en estos primeros meses: la inmigración, los tiroteos y la brutalidad policial contra las minorías.

"Estamos vacunando a la nación, creando cientos de miles de trabajos, entregando resultados reales que la gente puede ver y sentir en sus vidas", dijo el mandatario.

 

TRABAJOS, TRABAJOS, TRABAJOS

 

Si hubo una palabra que el presidente repitió a lo largo de su discurso fue "trabajos", aunque siempre la acompañó de un matiz social.

"Nuestra Constitución se abre con las palabras 'Nosotros, el Pueblo'. Ya es hora de que recordemos que 'Nosotros, el Pueblo somos el Gobierno. Ustedes y yo", indicó.

Buena parte de su alocución la dedicó a promover su plan de inversiones en infraestructuras por valor de 2.25 billones de dólares, acompañado por otro con un tinte más social dirigido a ayudar a las familias y los ciudadanos en situación más vulnerable, por un importe de 1.8 billones de dólares.

Para financiar ambos proyectos el presidente defendió que hay que subir los impuestos a las grandes empresas y a las grandes fortunas.

En ese sentido consideró que "ya es hora" de que las grandes corporaciones y los más ricos del país, que son un 1% , "paguen su parte justa" de impuestos.

Biden citó un estudio reciente que apunta que el 55 % de las grandes empresas pagó "cero" impuestos federales el año pasado, y lograron 40,000 millones de dólares en beneficios, mientras que muchas evadieron tributar y se acogieron a beneficios y deducciones por emplear a sus trabajadores en otros países.

"Y eso no está bien", denunció.

En ese sentido aseguró que el Gobierno acabará con los resquicios que permiten a los más ricos pagar muy por debajo de lo que deberían según sus ganancias y advirtió de que el Departamento de Hacienda actuará con mano dura contra los millonarios que pretendan "engañar" sobre sus ganancias.

 

QUE TODOS SE VACUNEN

 

Tanto el rescate aprobado en marzo por valor de 1.9 billones de dólares, como los proyectos de gasto social y en infraestructuras, están dirigidos a frenar el deterioro económico ocasionado por la pandemia de COVID-19.

Este miércoles el mandatario pidió todos los estadounidenses que superen las dudas y se vacunen cuanto antes, porque "cada pinchazo es una dosis de esperanza".

"Nuestro progreso de estos últimos cien días contra una de las peores pandemias de la historia es uno de los mayores logros logísticos que ha visto jamás nuestro país", afirmó el mandatario.

De acuerdo a datos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés), el 43% de los estadounidenses ya han recibido al menos la primera dosis de la vacuna; mientras que el 29.5 % de los adultos están completamente inmunizados.

Biden prometió, además, que su país será un "arsenal de vacunas" para el resto del mundo y jugará un papel de liderazgo similar al que desempeñó durante la Segunda Guerra Mundial.

Más allá de la pandemia y la recuperación económica, el presidente reclamó consensos a los republicanos para hacer frente a los grandes desafíos que afronta EU: la inmigración, las armas y el racismo.

Biden instó a poner fin a "la agotadora guerra" partidista sobre la política migratoria y pidió al Congreso que apruebe su reforma migratoria, que busca regularizar a los 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en el país, un proyecto que está estancado en el Senado ante la falta de apoyo de los conservadores.

"Si creen que necesitamos una frontera segura, apruébenla. Si creen en una vía hacia la ciudadanía, apruébenla -solicitó-. Si realmente quieren resolver el problema, les he enviado el proyecto, ahora apruébenlo".

LLAMAMIENTOS A LOS REPUBLICANOS

 

Del mismo modo, urgió a la oposición republicana a que se una a los demócratas para restringir el acceso a las armas de fuego e imponer una verificación de los antecedentes legales del comprador en las transacciones de armamento.

"No me digan que no se puede hacer. Lo hicimos en el pasado, y funcionó", añadió Biden, quien también defendió prohibir los rifles de asalto y los cargadores de alta capacidad, armas y dispositivos habituales en los tiroteos masivos.

Asimismo, animó a los conservadores a aprobar el proyecto de reforma de la Policía en mayo, coincidiendo con el primer aniversario del asesinato del afroamericano George Floyd. "La nación apoya esta reforma. El Congreso debe actuar", aseguró.

En esa línea más social, el mandatario animó a las dos cámaras del Congreso que apoyen al Gobierno en su empeño por proteger a la comunidad LGTBQ y también a las víctimas de la violencia de género, en este último caso restringiendo el acceso a las armas de sus atacantes.

* Con información de la Agencia EFE