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El crédito bancario al sector privado comenzó a desacelerar en junio de 2018, periodo en el que mostraba una tasa de crecimiento de 13.4 por ciento anual

Ciudad de México. Reflejo de la pérdida de dinamismo de la actividad económica, el crédito de la banca comercial a empresas y familias registró en mayo pasado el menor crecimiento desde principios de 2015, revela información oficial y del sector bancario.

La cartera de crédito vigente otorgado por la banca comercial al sector privado creció en mayo a una tasa nominal de 9.1 por ciento anual, equivalente a un índice real –descontado el efecto de la inflación– de 4.6 por ciento, mencionó BBVA Research, área de investigación de BBVA, al citar cifras del Banco de México.

El crecimiento de la cartera de crédito en mayo fue menor al del mes anterior, cuando repuntó 10.3 por ciento, y también inferior al mismo mes de 2018, cuando avanzó 13.4, añadió.

La última vez que el crédito de la banca comercial al sector privado creció a una tasa de un dígito fue en febrero de 2015, cuando el avance fue de 8.8 por ciento nominal, agregó.

El crédito bancario al sector privado comenzó a desacelerar en junio de 2018, periodo en el que mostraba una tasa de crecimiento de 13.4 por ciento anual, de acuerdo con el reporte de BBVA.

Las tasas de crecimiento al año, en términos nominales –en mayo de 2019–, de los tres componentes del financiamiento bancario al sector privado, fueron las siguientes: consumo, que avanzó 6.1 por ciento; vivienda, 10.5, y empresas, 9.8.

Además, en mayo pasado la estructura porcentual del saldo de este crédito fue: 58.4 por ciento correspondió a préstamos a empresas, 22.7 por ciento a consumo y 18.8 a vivienda.

Una razón que explica el menor dinamismo del crédito a empresas es el ritmo más reducido de expansión de la actividad económica. De acuerdo con datos del indicador global de actividad económica (IGAE), la variación anual acumulada de enero a abril (último dato disponible) de 2019 del IGAE fue de 0.5 por ciento, en tanto que en el mismo periodo de 2018 ésta fue de 2 por ciento, apuntó BBVA.

En tanto la actividad económica crezca a menor ritmo, como ha sucedido, las necesidades de financiamiento de las empresas disminuyen, añadió.

Esto obedece a que un menor crecimiento de la actividad productiva se traduce en flujos de recursos más reducidos que tendrán las compañías en el futuro para liquidar los créditos que contraten.

Esto afecta las decisiones de inversión corporativas, lo cual las induce a posponer proyectos de inversión y, por tanto, disminuir su demanda de crédito. Es posible, agregó, que esto esté empezando a suceder si se tiene en cuenta que la tasa de crecimiento anual promedio del índice de la inversión fija bruta de julio de 2018 a marzo de 2019 fue negativa. Así, hasta que el entorno macroeconómico sea más favorable y se reactive la economía, se podrá esperar que la demanda de crédito por las empresas pueda crecer de manera más dinámica, apuntó.