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El compromiso, firmado por Peña Nieto ante notario, se quedó en publicidad

La meta de llegar a hambre cero durante esta administración no se concretó y fue un fracaso de la política social, advierten expertos. Hay 24.6 millones de personas con carencia alimentaria en el país, 3 millones menos que en 2012, pero 20.1 por ciento aún la sufre, es decir, una de cada cinco.

En 2012, durante su campaña presidencial, Enrique Peña Nieto, firmó en Guachochi, Chihauahua, uno de los municipios más pobres del país, el octavo compromiso ante notario: erradicar la pobreza alimentaria. Al comenzar la administración, esta meta se estableció en la Cruzada Nacional contra el Hambre, que se puso en marcha en enero de 2013, pero la estrategia prácticamente desapareció con la salida de Rosario Robles de la Secretaría de Desarrollo Social en 2015.

Fue muy publicitada, se destinaron recursos institucionales, dinero, pero en esencia termina en un gran fracaso; no resolvió el problema para el cual fue creado y tampoco se ha convertido en una referencia de articulación gubernamental o en una herramienta en la que todos los niveles de gobierno confluyan para que no haya hambre, sostuvo Alberto Serdán, especialista en política social.

Explicó que en buena medida esto ocurrió porque se abandonó el esfuerzo a mediados de sexenio y Rosario Robles dejó la Sedesol en entredicho: hay una serie de indicadores que la Auditoría Superior de la Federación señaló: servicios que no se entregaron, desvíos de recursos, el uso de la estrategia como una pantalla de algo que no estuvo en el centro de las preocupaciones.

Consideró que lo malo de esto, es que si un nuevo gobierno llama a erradicar el hambre, habrá desconfianza porque esta estrategia fue un fracaso. Desafortunadamente la experiencia de este sexenio no es halagadora, y no deja margen de maniobra para futuros ejercicios.

Además, indicó en entrevista, el hambre no se erradica porque no existen ingresos laborales que permitan vivir sin hambre o fuera de la pobreza extrema, mientras el salario mínimo esté por debajo de la línea de bienestar mínimo, no se resolverá el hambre.

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Ricardo Fuentes Nieva, de Oxfam, consideró que no concretar el objetivo muestra el fracaso de la Cruzada Nacional contra el Hambre y de la política social, utilizada de manera clientelar, que no tuvo los recursos focalizados y bien utilizados. Lo que vemos son millones de personas en condiciones de desnutrición y con hambre, es inaceptable para un país que tiene ingresos medios altos. Es importante poner las metas y también rendir cuentas, si una administración no lo hace existen los esquemas democráticos para exigir y castigar.

Gonzalo Hernández Licona, secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, sostuvo que la estrategia fue cómo hacer que la población tuviera mejor alimentación; la carencia bajó, pero no lo suficiente. Hubo una reducción en 2016, pero miles pasan hambre aún.