Los actores Michael Shannon (i) y Benedict Cumberbatch (d) durante una conferencia de prensa para "The Current War" en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF). Foto: AP
La película, que comienza en 1880, se centra en la guerra que enfrentó a los dos inventores.

Mucho antes de que existieran los ordenadores y compitieran entre sí Steve Jobs y Bill Gates, hubo una rivalidad bautizada como "la guerra de las corrientes" que enfrentó a Thomas Edison y George Westinghouse y que ahora fue llevada al cine en "The Current War", de Alfonso Gómez Rejón.

Protagonizado por Benedict Cumberbatch como Edison y Michael Shannon como Westinghouse, el film se estrenó mundialmente en el Festival de Cine de Toronto (TIFF), donde tuvo una buena recepción.

“Eran hombres que se habían creado a sí mismos, creativos, genios, y cuanto más leía sobre ellos más me interesaban”, dijo hoy su director en Toronto. “Edison venía del mundo de la invención espontánea, creaba las cosas sin saber primero de qué servían y les creaba un propósito después. Westinghouse tenía un instinto distinto, enseguida le encontraba un contexto a los inventos”.

La película, que comienza en 1880, se centra en la guerra que enfrentó a los dos inventores: Edison había creado la bombilla eléctrica y se proponía llevar la luz eléctrica a todo Estados Unidos mediante un sistema de corriente directa. Sin embargo, tenía dificultades en la distribución.

Westinghouse, en cambio, proponía una versión mejorada de la corriente alternativa, cuya patente le había vendido el inventor serbio Nikola Tesla (Nicholas Hoult), y que ofrecía ventajas para la distribución a larga distancia y era, además, más económica. Sin embargo, la guerra no estuvo planteada desde el primer momento: Westinghouse quiso asociarse a Edison y éste se negó.

“Sabía muy poco de Edison”, dijo hoy Cumberbatch. “Me atrajo que había iniciado su vida de una manera muy humilde, atravesó grandes dificultades pero las usó en su beneficio, como por ejemplo que escuchaba mal. Para mí es la historia de alguien que eligió no escuchar la verdad repetidas veces”, señaló.

Shannon, por su parte, no lamentó el hecho de que haya mucha menos información sobre Westinghouse, quien antes de morir quemó la mayoría de sus documentos. “No quise crear una réplica sino representar su punto de vista, su forma de estar en el mundo y de tratar a la gente”, dijo. “Me gustó habitar ese fantasma, pero es un fantasma, nadie me va a venir a decir ‘ey, creo que lo arruinaste’”, añadió entre risas.

Si bien el resultado de esta “guerra” no es ningún secreto (es conocido que la ganó Westinghouse), el atractivo de la película reside en mostrar las estrategias empleadas por estos dos grandes inventores para ganar la batalla.

Estas tácticas incluyeron recursos poco caballerosos como el robo de documentación y campañas de difamación, especialmente por parte de Edison, quien trató de convencer al mundo de que el sistema de su rival era mortífero y llegó a electrocutar caballos y perros para demostrarlo. Incluso inició una campaña para tratar de asociar un invento como la silla eléctrica a su rival: la silla fue creación de un colaborador suyo, Harold P. Brown,  pero éste le colocó un generador Westinghouse.  

¿Genio o villano? Dependiendo de quién cuente la historia, Edison fue un ser excepcional, el inventor más grande que haya tenido Estados Unidos, con más de mil inventos patentados, entre ellos el fonógrafo y el kinetoscopio, uno de los precursores del cine. Para otros, fue un competidor implacable y un ladrón de patentes. Para Cumberbatch, esas distintas apreciaciones le dieron más libertad para contar su historia.

“Creo que es mortal juzgar a un personaje que estás interpretando. Tienes que habitarlo con cierta comprensión o empatía. No se trata de titulares periodísticos o una cosa de blanco y negro o bien contra el mal, es mucho más complejo”, dijo el actor.

Para Cumberbatch, Edison fue un hombre que logró grandes cosas viniendo de un lugar humilde y que se sentía atacado por el mundo. “Yo pude entenderlo desde el lugar de la fama y cómo puede envenenar la integridad y se pueden perder los ideales por los celos y otras emociones. Siento empatía con él aunque sé que tomó el camino equivocado”, añadió.