Danza en casa"La mayoría de los males les vienen a los hombres por no quedarse en casa.” Blaise Pascal

Más que vasta es la información que circula sobre el tema del día, en su mayoría errónea, exagerada o tendenciosa, que ha generado temor y desconfianza y ha polarizado posturas. Partiendo de un absoluto respeto por la que cada uno tome, preferible es asumir una visión particular y propositiva, y compartir por este medio las soluciones que algunas de las personas que viven por y para la Danza han implementado partiendo de su experiencia y sus circunstancias, que sirva de apoyo y guía para quienes decidieron atender esta contingencia sanitaria quedándose en casa y evitando la propagación del virus.

Lo dijo Mercedes Sosa: “La cultura es lo único que puede salvar a un pueblo…” y ante el riesgo de salud social, económica y política al que nos enfrentamos (acompañando el riesgo de salud física, por supuesto), hemos observado en las redes cómo la difusión de actividades artísticas y culturales ha tomado la delantera, haciendo frente a “memes”, “fake news”, “tic toc” entre otros que poco aportan a la toma de conicencia y acción ante la situación mundial en la que nos encontramos.

Atendiendo en primera instancia al espectador, pareciera sencillo resolverlo, y gran cantidad de Orquestas y Compañías de Danza, Teatro y Ópera en todo el mundo han abierto sus puertas desde sus plataformas o en canales abiertos para presenciar obras completas.  Algunos más atrevidos, como Marat Gatsálov, director del Teatro de Ópera y Ballet Chaikovskim, en la ciudad rusa de Perm, ofrecerá espectáculos para un solo espectador, elegido por sorteo entre las personas registradas en su página web. Considerando el gran alcance de las vías remotas, es un importante acierto, sin embargo, no podemos dejar de mencionar a un importante segmento de la población que no tiene acceso a estos medios, que lamentablemente coincide con quienes tampoco acceden al teatro, en condiciones regulares.

Por otra parte, el bailarín profesional, estudiante o amateur, deberá resolver casi de forma autodidacta la clase diaria requerida para mantenerse entrenado; haciendo uso de la autoregulación que esta disciplina fomenta, deberán continuar la rutina, complementarla con ejercicios de acondicionamiento físico y mantener un régimen de alimentación adecuado. Algunos maestros mantienen el monitoreo y seguimiento del trabajo de sus alumnos, otros han optado por impartir clases en línea para observar directamente su ejecución y dar correcciones personalizadas. Adicionalmente, circulan también en la red gran cantidad de videos de rutinas y clases para diferentes niveles o requerimientos. Será de vital importancia que para elegir la adecuada, se cuente con el análisis y autorización del maestro. Y para quienes no cuentan con acceso a estos medios, algunos maestros escribieron ejercicios e indicaciones para compartirlas con sus alumnos.

Finalmente el maestro, como tercer elemento, quien además de apoyar en las estrategias para resolver los dos anteriores, siendo además el director de grupo o compañía independiente, debe ocuparse de reestructurar su programa de trabajo, tal vez será necesario cancelar algunas funciones o reagendar otras, con todo lo que esto conlleva: vestuarios, escenografía, renta de teatro, etc. La mayoría deberá cubrir gastos de renta y servicios así como salarios y otros gastos que dependen del ingreso por dichas funciones o por los pagos mensuales de sus alumnos, en el caso de academias particulares. Algunos han emprendido campañas o descuentos para incentivar a los padres de familia a efectuar sus pagos puntuales, otros han ofrecido descuentos, otros compañeros están ofreciendo clases en línea con costos accesibles, y otros a través de campañas como #tumesiguesyotesigo de Facebook, apuestan al apoyo de sus seguidores. 

Sea cual sea la estrategia, lo importante es mantenernos en pie, haciendo lo que sabemos y amamos, compartiéndolo y llevándolo a una sociedad que hoy en medio de la incertidumbre y el aislamiento más lo necesita: “Antes del pan para el cuerpo, el pan para el alma: la Cultura” (Alejandro Cotto).