Se exhumaron apenas 148 cuerpos no identificados de más de 800 enterrados en Coahuila. | Foto: Francisco Rodríguez
Cuerpos dentro de costales de croquetas o encimados siete en un mismo, indignan a los que buscan a familiaresplan nacional en torreón

En el panteón 2 de Torreón se llevó a cabo la mega exhumación de cadáveres no identificados enterrados en la fosa común. Cuerpos dentro de costales de croquetas, encimados siete en un mismo hoyo o casi a la intemperie fueron algunos hallazgos que indignaron a quienes buscan a parientes desaparecidos. El gobierno federal anunció que éste es el inicio de un programa nacional de exhumaciones “con enfoque masivo”. 

El alba tras la sierra de las Noas en Torreón apenas ilumina el panteón 2, donde en inician los trabajos para exhumar cadáveres que fueron enviados por la Fiscalía de Coahuila a fosas comunes entre 2004 y enero de 2012, y que posiblemente puedan ser entregados a alguna de las 2 mil 279 familias que denunciaron desapariciones en la entidad o de las más de 80 mil que en México buscan a alguien. 

La mañana fría del 8 de marzo no impide que desde temprano lleguen María Elena Salazar, Luz Elena Montalvo y Ángeles Mendieta, cada una con el retrato de su hijo desaparecido colgado al cuello: Hugo González Salazar, Daniel Dávila Montalvo e Iván Núñez Mendieta, y un cubrebocas con la pregunta ¿Dónde están? 

Ese trío que forma parte del colectivo Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (Fuundec), que aglutina a un centenar de familias en búsqueda, presencia la exhumación que Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, publicitará como “los cimientos de un nuevo modelo de intervención del Estado en la búsqueda de personas desaparecidas”,  búsqueda con enfoque masivo.

Esperan a su compañera Marcela Balderas, madre de Cosme Humberto Alarcón Balderas, desaparecido el 5 de mayo de 2011 en Torreón. El motor de la exhumación es ella, quien desde 2018 ha exigido a las autoridades estatales que recuperen el cuerpo de su hijo que le extraviaron en una fosa común de este panteón. 

Tan lo perdieron que antes de la publicitada “exhumación masiva” ya se habían realizado dos fracasadas, en las que desenterraron a dos para localizar el de Cosme Humberto. 

El caso de Cosme y Marcela- indicarán las familias de Fuundec en un pronunciamiento- es uno de los cientos que evidencian las sistemáticas violaciones a los derechos humanos hacia las familias de personas desaparecidas. Del desorden forense culpan a las fiscalías estatal y federal, a instituciones forenses y a gobiernos municipales encargados de los panteones. 

En tiempos de la llamada narcoguerra, Marcela Balderas se paraba en el Servicio Médico Forense para preguntar si uno de esos cuerpos encontrados era el de su hijo. Siempre le aseguraron que no había ningún cadáver con la descripción que daba: 16 años, más de 1.80 de estatura, tenis blancos, mezclilla negra... Pero ahí siempre estuvo. Hasta que lo echaron a una fosa común. El error forense, se enteraría años después, fue que los peritos de la morgue estimaron que el cadáver de su hijo, hallado el 5 de mayo a las 8:40 de la noche, era el de un hombre de al menos 25 años. Como ella buscaba a uno de 16, nunca se lo mostraron.