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El gobierno brasileño ha calificado la enfermedad como "extremadamente rara" y muy letal

Brasil registró por primera vez en 20 años una muerte por fiebre hemorrágica, la cual habría sido causada por un nuevo arenavirus detectado en el país suramericano, informó el Ministerio de Salud el pasado martes.

El paciente falleció en el estado de Sao Paulo el pasado 11 de enero tras ser atendido en tres hospitales, donde fue sometido a diferentes análisis para identificar enfermedades como la fiebre amarilla, una hepatis viral, el dengue o el virus del zika, aunque todas ellas fueron descartadas.

Aún se desconoce el origen de la contaminación del paciente.

El último informe de un caso de fiebre hemorrágica en el país suramericano fue hace más de 20 años. Durante ese periodo se registraron cuatro casos en humanos, tres adquiridos en un entorno salvaje en Sao Paulo y uno debido a una infección en un laboratorio, en Pará.

Aquí te decimos lo que se sabe sobre esta enfermedad que el gobierno brasileño ha calificado como "extremadamente rara" y muy letal.

¿Qué es el arenavirus?
Es un conjunto de virus generalmente asociados a enfermedades que le transmiten los roedores a los humanos y que provocan la fiebre hemorrágica, un síndrome que afecta múltiples órganos.

¿Cuáles son los síntomas?
Según el Ministerio de Salud de Brasil los síntomas iniciales son fiebre, malestar, dolores musculares, manchas rojas en el cuerpo, dolor de garganta, de estómago y de cabeza y mareos, sensibilidad a la luz y estreñimiento.

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El periodo de incubación de la enfermedad es de entre siete a 21 días.

A medida que la enfermedad progresa puede haber deterioro neurológico, como somnolencia, confusión mental, cambios en el comportamiento y convulsiones.

¿Cómo se transmite?
En la mayoría de casos, las personas contraen dicha enfermedad a través de la inhalación de partículas formadas a partir de la orina, las heces y la saliva de roedores infectados.

La transmisión del arenavirus entre personas puede ocurrir cuando hay un contacto muy próximo y prolongado o en ambientes hospitalarios, siempre y cuando no sean utilizados los equipos de protección, o a través de la orina, heces, saliva, vómito y semen.