Foto: Especial
Los legisladores argumentan que dichos géneros contienen mensajes decadentes y hacen apología del delito; en su lugar, proponen, exaltar el folclor sinaloense

Diputados de Morena en el Congreso de Sinaloa plantearon modificaciones a la Ley de Educación del estado para prohibir en las escuelas el reguetón y los narcocorridos por llevar a los niños “mensajes decadentes” y hacer apología del delito.

Dicha iniciativa es impulsada por Pedro Alonso Villegas Lobo y Apolinar García Carrera, informó el diario Noroeste.

La reforma busca que las escuelas tengan la obligación de promover el patrimonio cultural del estado, a través de espectáculos de música, danza y desfiles culturales y deportivos.

Los diputados proponen festivales escolares con elementos del folclor sinaloense, en lugar de bailes y cantos “que denigren a niños y adolescentes” por su alto contenido erótico, sexual, de odio, discriminación, misoginia y homofobia. Además de “valores decadentes y de apología del delito”.

Los diputados morenistas basan su propuesta en un estudio realizado en la Universidad de Helsinki, Filandia, el cual relaciona el consumo de reguetón con “comportamientos de agresividad sexual, problemas alimentarios, falta de autoestima, consumo de sustancias y depresión en los jóvenes”.

Según Villegas Lobo y García Carrera, el estudio demuestra que los adolescentes y jóvenes son el grupo social más vulnerable, ya que e común que se dejen llevar por los estímulos externos que desautorizan a las figuras de poder, como padres y profesores.

Los morenistas añaden que las letras utilizadas en el reguetón, además “pueden provocar baja autoestima en las mujeres, trastornos de alimentación y  depresión”, en tanto que los hombres, “aprenden a ver a sus compañeras como meros objetos sexuales, provocando comportamientos agresivos”.

Lo diputados aclaran que si bien esto no significa que todos los jóvenes que escuchan reguetón desarrollarán dichas conductas, si existe una relación entre la identidad y el carácter personal con el tipo de música que se escucha. 

“Además, la forma en que algunos ritmos se bailan, con un alto grado de erotismo, puede resultar inconveniente para la educación y desarrollo sexual de los niños y adolescentes”, agregan.

 
Con información de El Noroeste