A la espera de los resultados de cuatro estados clave, las elecciones de Estados Unidos aún no terminan pero las acusaciones de “fraude” y “votos ilegales” por parte de Trump ya instigan desconfianza en el conteo de las boletas.

Lejos de permitir interferencia, el largo proceso que está viviendo EU para obtener resultados en las elecciones presidenciales, realmente es la prueba de que las acusaciones de “fraude” no tienen fundamentos reales.

De acuerdo con David Levine, miembro de Integridad Electoral de Alliance for Securing Democracy una iniciativa apartidista transatlántica cuya misión es defender las instituciones democráticas, cada estado se encuentra en un proceso activo de revisión.

“Las razones por las que tenemos este período más largo es porque tenemos que dar tiempo para contar los votos, para sondear los votos, para permitir las exigencias de recuentos, de modo que nos aseguremos de tener todo listo para el 14 de diciembre”, explicó.

“Cuando finalmente se certifiquen los resultados en los próximos días, todo el mundo puede tener la confianza de que, de hecho, el resultado es bueno”, afirmó el también ex funcionario electoral federal y local.

Los funcionarios electorales operan las urnas durante la votación anticipada y el día de la elección proporcionando servicios a los votantes

¿Pueden los votantes estar seguros de que no habrá fraude electoral?

Levine explicó a VANGUARDIA que incluso la división cibernética del Departamento de Seguridad Nacional de EU publicó un informe sobre cuán seguro es el sistema de votación por correo siempre que existan las medidas adecuadas.

Esas medidas no solo se pusieron en práctica por el incremento de votos por correo debido a la pandemia, el voto ausente (ambos términos se usan indistintamente) existe en EU desde la época colonial y según Levine, ha evolucionado solo para mejorar.

“Se pueden rastrear las boletas en línea para ver cuándo se enviaron, cuando se devolvieron al funcionario electoral y cuando se contaron”, destacó. 

“También existen protocolos de verificación de firmas para que se puedan comparar las firmas en las boletas con las que utilizó el votante cuando se registró para votar”.

Seguridad antes, durante y después de las elecciones

Los funcionarios electorales tienen también códigos de barra en las boletas que solo serían exclusivas de cierta jurisdicción y, por lo tanto, sería muy difícil para cualquier persona poder robarlas y enviarlas.

Y los sistemas de votación que las distintas localidades y estados utilizan solo aceptan ciertos tipos de boletas.

“Cualquier alegación sobre fraude electoral generalizado en nuestro sistema electoral carece de fundamento”, dijo Levine.

Incluso el Senador republicano de Pensilvania, Pat Toomey, declaró públicamente que el  presidente hizo denuncias graves sin respaldarlas con evidencia.

El director del F.B.I. Christopher A. Wray, compareció ante el Congreso en septiembre después de que el presidente Trump se quejara públicamente sobre las boletas electorales por correo

La verdadera amenaza de estas elecciones

El director del F.B.I. Christopher Wray, testificó afirmando que no había evidencia de un esfuerzo nacional coordinado de fraude electoral pero que la mayor preocupación que existía en el período previo a las elecciones del 2020 era la confianza de los votantes.

Sin embargo, ese temor se vio vencido y evidencia de ello es que la participación civil fue una de las más grandes que EU ha tenido.

Con más opciones para que la gente vote durante un largo período de tiempo, el sistema se vuelve más resistente, de modo que si algo falla se puede investigar e informar al público con suficiente tiempo para que haga sus propios juicios y tome decisiones. 

Incluso el recuento que se avecina en el estado clave de Georgia, sería testimonio de los distintos filtros de seguridad que hay y ante la posibilidad de que se exhiba alguna irregularidad, el proceso depende de observadores de ambos partidos.

Joe Biden cuenta con 264 votos electorales y Donald Trump con 214; el primero en llegar a 270 sería el presidente electo / Mapa de Associated Press

De acuerdo con la plataforma de la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales, Georgia que tiene una diferencia muy cerrada de votos, comenzó el procesamiento de las boletas de voto ausente conforme las recibía y dejó de recibirlas el día de las elecciones.

Nevada también comenzó a procesar desde el recibimiento pero seguirá recibiendo hasta siete días después del martes 3 de noviembre.

Pensilvania dejó de recibir boletas tres días después del cierre de casillas y comenzó a procesarlas desde ese mismo día a las 7:00 horas.

Carolina del Norte comenzó a procesar las boletas el quinto martes previo a las elecciones, pero está en litigio pendiente porque seguirá recibiendo hasta nueve días después.

Según Levine si de verdad llega a haber evidencia de irregularidades electorales el asunto deberá explotar todas las instancias legales disponibles, pero hasta que eso suceda todo queda en declaraciones sin fundamento.