Ocho personas perdieron la vida y 16 resultaron heridas durante el fallido operativo para capturar al hijo del Chapo Guzmán. | Foto: CUARTOSCURO
200 personas estuvieron en riesgo de perder la vida si no se liberaba a Ovidio Guzmán

CDMX.- El reloj en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México marcaba las 18:20 horas del 17 de octubre de 2019. El presidente Andrés Manuel López Obrador saldría 15 minutos después a una gira de trabajo por Oaxaca en el vuelo AM 2136; empero los minutos corrían y la expectación de su llegada se acrecentaba.

En el ambiente prevalecía la incertidumbre y la expectación. Las primeras versiones apuntaban que las fuerzas federales habían dado un golpe al Cártel de Sinaloa, en Culiacán, capital de ese estado, con la presunta captura de uno de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Se especulaba de Ovidio Guzmán López y Archivaldo Guzmán.

Culiacán era “una zona de guerra” donde comandos fuertemente armados se hacían de la capital  a punta de pistola y terror, incluso dentro de unidades habitacionales militares y reteniendo a personal de la Sedena.

Ese jueves negro, a las 18:30 el Mandatario llegó a la terminal aérea, se dirigió a la puerta 63 de AICM, dio su pase de abordar y mostró su licencia de conducir.

Ahí se limitó a señalar que el gabinete de seguridad informaría sobre la situación.

Antes, se conoció que el Mandatario fue informado por los encargados de seguridad sobre el operativo y que para no poner en riesgo a la población, “para evitar una masacre”, se dijo como primera versión que la Secretaría de Seguridad, Sedena y Marina habían dejado en libertad al detenido.

El 18 de octubre, a pregunta expresa, afirmó que el gabinete de seguridad, con su respaldo, decidió dejar en libertad a Ovidio Guzmán.

“La decisión la tomó el gabinete de seguridad de manera conjunta, colegiada, los secretarios de Marina, de la Defensa, de Seguridad. Yo respaldé esa postura, porque considero que lo más importante es la protección de las personas. Lo más importante es que no haya muertos”. 

Ocho meses después, en Cuernavaca, Morelos, el Presidente reveló que fue él quien decidió liberar a Ovidio Guzmán. En ese jueves negro, uno de los días más difíciles para López Obrador.