Este año de pandemia ha sido complejo y ha representado retos para la mayoría de las personas, particularmente en el tema del trabajo. El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas en la Observación General No. 18 sobre el Derecho al Trabajo señala que “el derecho al trabajo es un derecho fundamental y esencial para la realización de otros derechos humanos y constituye una parte inseparable e inherente de la dignidad humana. Toda persona tiene derecho a trabajar para poder vivir con dignidad.”

El trabajo es una forma de edificar a las personas, un espacio para poder compartir sus habilidades, conocimientos y dones. Desde esta contextualización, trabajar es una expresión de la generosidad, una oportunidad para contribuir y aportar al mundo.

Es también un medio para subsistir, es un intercambio entre empleada y empleadora, entre cliente y proveedor de servicios. Todas somos diferentes y todas necesitamos de todas, necesitamos de todas las profesiones, ocupaciones y oficios.

Desde una mirada académica, el trabajo de la investigadora es compartir su curiosidad, sus ganas de investigar, de saber y de generar conocimiento para el beneficio de los demás. En ese sentido, en la Academia Interamericana de Derechos Humanos se genera conocimiento que impacta realidades sociales de las personas más desprotegidas: las personas desaparecidas y sus familiares, las mujeres, los niños niñas y adolescentes, las personas LGBTIQ+, entre otros. El trabajo el académico debe transformar la vida de las personas y generar cambios sociales.

Así como el trabajo es importante y es una forma de trascender y contribuir al beneficio de las personas, es fundamental que trabajadores y trabajadoras tengan equilibrio en las diferentes esferas que componen la vida, para que puedan desempeñar adecuadamente su puesto y sus funciones. Este balance es esencial, así como el encontrarle un sentido a lo que se hace con el tiempo.

Lo que hacemos con nuestro tiempo es una forma de ejercer nuestra libertad, representa nuestra personalidad y es una decisión personal que debe ser reflexionada. Esta decisión necesita tener sentido para la persona, si no lo tiene es necesario un proceso de reflexión honesto y enfocado a soluciones. Eso es parte del equilibrio y es un indicador de respeto y responsabilidad.

Como lo indica el mencionado Comité, el derecho al trabajo tiene tres elementos fundamentales: Libertad para ejercer cualquier profesión lícita sin injerencia de alguna autoridad pública, derecho a tener un trabajo, que implica obligaciones positivas para el Estado, a fin de fomentar las circunstancias propicias para generar empleos; y dignidad, toda vez que el trabajo debe cumplir con un mínimo de condiciones justas.

En lo que queda de este espacio vamos a reflexionar acerca del primer elemento, la libertad, en función de decidir y reflexionar esta pregunta: ¿Qué es lo que quieres hacer con tu tiempo?

Algo que nos puso en evidencia la pandemia por el virus COVID-19 es la fragilidad de la vida humana, que no tenemos capacidad para controlar lo que ocurre en nuestra vida, y que aunque parezca lo contrario, el tiempo pasa rápido y tenemos que aprovecharlo sabiamente para poder lograr nuestros propósitos, metas y objetivos.

En la psicología organizacional se menciona la palabra japoneza Ikigai, que es una conjunción de ocho elementos fundamentales del trabajo: misión, profesión, vocación, pasión, lo que hago bien, lo que amo, lo que el mundo necesita, con lo que gano dinero.

El proceso de observar el trabajo que se tiene actualmente y analizar las coincidencias: si lo que estamos ejerciendo como profesión corresponde con lo que consideramos que es nuestra misión, vocación y pasión, y considerar si lo haces bien, amas lo que haces, es útil para el mundo y si puede proveerte un sustento económico.

Realizar estas evaluaciones nos puede traer una gran satisfacción al comprobar que lo que hacemos nos edifica; si existe un equilibrio entre sus elementos fundamentales y beneficia a los demás. O bien nos muestra que es necesario tomar decisiones y realizar cambios. Practicar nuestra libertad de ejercer cualquier profesión contribuye al equilibrio, la armonía, la congruencia en nuestra vida y nos acerca al bienestar integral.