Ilustraciones: Vanguardia/Alejandro Medina

En el Foro Internacional de Turismo desarrollado en Madrid, España, la pasada semana hubo un derroche de color, música tradicional, videos y fotografías de los más importantes destinos turísticos del mundo, pero el único estand que tuvo un contenido ligado a la conservación de la naturaleza fue el de la UNESCO.

Ahí, perdido entre cientos de coloridos estands había uno atendido por un par de señoritas mostrando información de los geoparques que existen sobre la Tierra, sólo dos de ellos en México: uno en Querétaro y otro en Oaxaca. Esto hace pensar que no han pesado las recomendaciones vinculantes de la Economía Verde para los países miembros de la ONU en cuanto a que se debe propulsar el ecoturismo.

El ecoturismo es una forma de turismo sustentable cuyas actividades son de bajo impacto ambiental. No requiere de grandes inversiones ni de enormes equipamientos turísticos, y es la comunidad receptora la que se beneficia de los turistas, siempre y cuando desarrollen una inteligente cadena de suministro.

Lo maravilloso del caso es que las prácticas de ecoturismo en México se llevan a cabo en territorios en los que hay una rica biodiversidad, generalmente ubicados junto a comunidades indígenas o rurales.

Los pobladores de estos lugares conocen los nombres de las especies de flora y fauna que existen, así que es relativamente fácil que reciban una inducción de cómo atender el turismo ofreciendo servicios de Senderismo Interpretativo y de Avistamiento de Aves, entre otros productos.

En Sectur hay oficinas que se dedican a georeferenciar dentro del territorio nacional aquellos sitios de importancia biótica, existe una Dirección de Turismo Sustentable que ahora agregará el componente social.

En este momento puedo atestiguar dos importantes trabajos editoriales en materia de ecoturismo, tanto en La Chontalpa como en la Sierra Tarahumara.

El doctor Eduardo López Hernández, investigador de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) y líder de la fundación Mundo Sustentable A.C. en Tabasco, se encuentra coordinando un texto sobre ecoturismo en el sur sureste mexicano, donde también se pone en valor su importancia en relación al cambio climático poniéndose el acento en la adaptación.

De igual manera el maestro Manuel Chávez ha presentado estudios sobre indicadores bióticos apoyado por el Programa Tarahumara Sustentable que financian ONU Medio Ambiente, la Conanp y el WWF, con la clara visión de apuntalar las actividades ecoturísticas.

¿Qué es lo que ha faltado para que se desarrollen destinos ecoturísticos en México? Primeramente comunicar a los guardianes de reservorios ecológicos la riqueza existente; luego capacitarlos para emprender microempresas encadenadas, es decir, que alguien se encargue de hacer el papel de guía y transportar a los turistas, alguien más a preparar alimentos y otros a hospedarlos.

¿De dónde ha emergido el bello y diminuto Costa Rica como potencia mundial de ecoturismo? Desde la base de la pirámide social, aunque a decir verdad los ticos se manejan socialmente de manera horizontal ya que en Costa Rica no hay familias que posean demasiado y otras que no tengan casi nada.

El ecoturismo es la llave maestra para el desarrollo de las comunidades rurales e indígenas en México.