Entre los materiales encontrados había granadas, fusiles FAL, fusiles Colt M4, ametralladoras Browning, un cañón antiaéreo, pólvora, minas antitanques, balanzas, visores nocturnos, más de 30,000 municiones de diferente calibre, 166,000 dólares y cientos de miles de pesos.

El gobierno argentino anunció la confiscación de unas 1,000 armas y cientos de explosivos, la “más grande de la historia”, y la desarticulación de la banda internacional que las traficaba, para lo cual contó con la ayuda de Estados Unidos.

El desbaratamiento de la organización delictiva se logró luego de más de 50 allanamientos de las fuerzas de seguridad realizados la víspera en domicilios particulares, oficinas y armerías de Buenos Aires y las provincias de Santiago del Estero, Córdoba, Río Negro y Santa Fe, durante los cuales fueron detenidas 17 personas, señaló un comunicado del Ministerio de Seguridad.

Entre los materiales encontrados había granadas, fusiles FAL, fusiles Colt M4, ametralladoras Browning, un cañón antiaéreo, pólvora, minas antitanques, balanzas, visores nocturnos, más de 30,000 municiones de diferente calibre, 166,000 dólares y cientos de miles de pesos.

También incautaron cuerpos de bombas para aviones, colas de bombas, aluminio en polvo, bolillas de acero y minas antipersonales.

El comunicado no precisó quiénes eran los destinatarios del armamento.

La Operación Palak, que investiga a la banda internacional dedicada al tráfico de armamento de mayor entramado en Argentina, deja hasta ahora casi mil armas incautadas y 17 detenidos en más de 52 allanamientos en Buenos Aires. Foto: EFE

La desarticulación de la banda, que conllevó ocho meses de tareas de inteligencia, se realizó con la colaboración de Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos. En Argentina intervinieron la Gendarmería (policía de fronteras), la Agencia Federal de Inteligencia, la Aduana y otros organismos.

El armamento era ensamblado en Argentina a partir de piezas provenientes de Europa y Estados Unidos y luego era enviado a Brasil vía Paraguay.

Los delincuentes enviaban las armas -entre ellas fusiles Colt M4 calibre 5.56 y fusiles AK 47- desde Estados Unidos a Argentina a través de encomiendas. Los cargadores eran comprados en Alemania y trasladados a España, desde donde eran llevados a Holanda y luego escondidos en contenedores que venían en barco al país sudamericano.

Una vez ensambladas el arma y el cargador eran enviados a Brasil utilizando una empresa de transporte de pasajeros de origen paraguayo, con la connivencia de choferes. En Paraguay era trasladado por vía terrestre a Pedro Juan Caballero, desde donde se ingresaba al territorio brasileño mediante vehículos de gran porte.