Antes la escritora se dedicaba unicamente a la literatura infantil. / Archivo
La autora jalisciense es la ganadora del Premio Nacional de Cuento Julio Torri, con una obra que aborda las contradicciones a las que se enfrenta la mujer moderna en su lucha por rebasar las tradiciones del pasado

El domingo pasado, el programa de fomento a la cultura Tierra Adentro anunció a los ganadores de sus premios literarios, entre ellos Erika Marcela Zepeda Montañez quien con su primer libro dirigido a adultos se hizo acreedora del Premio Nacional de Cuento Breve Julio Torri 2016.

El jurado estuvo integrado por el poeta y narrador coahuilense Luis Jorge Boone, así como los escritores Imanol Caneyada y Juan José Rodríguez, quienes según información de la SEC, dictaminaron que “es una una exploración consistente y reveladora del entorno femenino en relación con la sociedad mexicana actual”.

Añadieron que Zepeda emite con una disetra capacidad de síntesis diversas situaciones que resultan en una obra integrada por relatos interesantes.

Enterada desde el pasado viernes, la escritora aseguró para VANGUARDIA estar muy contenta ya que ésta es la segunda convocatoria de la que resulta ganadora, pues durante el mes de junio recibió el Premio de Literatura Infantil Barco de Vapor, organizado por la editorial SM. 

“Fue una enorme sorpresa; creo que mucha gente manda diferentes convocatorias en el año y a veces no gana nada pues yo este ya año gané lo que debía y más y entonces no me la creía”, aseguró Zepeda. 

Originaria de la ciudad de Guadalajara, la escritora estudió Letras Hispánicas y mientras aún estudiaba, ganó el Premio de Cuento Infantil Juan de la Cabada con el su texto ‘Historias galliniles o la extraordinaria historia de los siete gallos que se treparon a un árbol’, además ha publicado otros libros del género como ‘Una zarigüeya en mi mochila”.

Al libro premiado lo tituló ‘63 señoritas condenadas a la desolación’ y en el desahogó un deseo incesante de escribir un tema totalmente ajeno a lo que por naturaleza siempre le resultaba: la literatura para niños.

“Me surgieron unas ideas que no cabían en el mundo de la literatura infantil, como escritora para adultos no tenía nada de experiencia, solo muchos años como lectora, fue una sorpresa que saliera porque siempre escribía cosas infantiles o juveniles, pero en realidad tenía mucha necesidad de hacer algunas críticas”, adelantó. 

En ‘63 señoritas…’ se narra la historia de todo tipo de mujeres: niñas, adolescentes, señoras, viudas, bebés y su visión alrededor del papel que como féminas juegan. 

Jugando con la voces y las extensiones, Zepeda asegura que en su libro convive la observación de un mundo real trasladado a cuentos de todos los géneras. desde el terror, la ciencia ficción y el realismo mágico entre otro. 

“Hay muchas cosas que no criticamos de nosotras mismas y hasta nos victimizamos aunque somos nosotras quienes nos colocamos en ciertos papeles a veces. Me parece increíble y absurdo y pues yo tenía la necesidad de escribir todas esas cosas”, dijo. 

A todas las denomina ‘señoritas’ por cariño y para generalizar, pues todas las mujeres de su libro tienen en común, además de un género, que se encuentran en el momento más desastroso de sus vidas. 

“Van desde el momento en el que una se suicida hasta en el que descubre que también sus hijas se suicidaron en la bañera, o la de una señorita que está tan metida en la rutina que ni siquiera los huracanes la tocan, la cotidianeidad la tiene tan sumergida que la protege hasta de los desastres naturales”, adelantó sobre su libro Erika. 

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Mucho aborda a mujeres que se encajonan y que han sido orilladas al encajonamiento, pues para ella lo más difícil de la lucha por las mujeres por liberarse de sus estigmas, es cuando nosotras mismas nos empujamos a ellos.

“Una se queja del sexismo pero vas en el camión y no te paras cuando ves a otra mujer u hombre con un bebé, creo que muchos de los temas que discutimos y peleamos nosotros mismos los provocamos y extendemos el machismo”. 

Cosas como aludir a la caballerosidad por conveniencia, seguir en búsqueda del mejor partido para ser la mejor ama de casa, son los círculos viciosos que la fastidian y la quisieron escribir para denunciar cómo a pesar de que las mujeres seguimos siendo víctimas de aspectos machistas, aún no podemos liberarnos nosotras mismas de ellos. “Una de las virtudes del libro es que precisamente ve el lado muy feminista y a la vez machista de los papeles que tomamos, porque hay visiones en la que las mismas madres inducen a sus hijas a repetir los ciclos que han llevado, pero también tengo otras voces que se pasan de feministas y hacen rollo y se ofenden hasta porque les abrieron la puerta del carro”, explicó. 

Mientras en el mundo de la literatura infantil predominan las mujeres, el lado en el que ingresa con su ‘63 señoritas…’ es lo contrario. 

“Aún sigue el papel del hombre, del escritor como tal y la mujer es la que está tratando de ingresar, no sé si tiene que ver con el tema de lo infantil con la maternidad pero ya la práctica lo he visto así, como escritora de literatura infantil tienes más trato con mujeres en congresos, con las promotoras de lectura, ahí ese tema ya se ha ido al contrario” mencionó. 

En su caso todo surgió de ver a una ‘señorita’ de la vida real; el caso de una mujer que se automutilaba y que exageró para abordar éste hábito de autodestrucción que ella detecta aún en las mujeres, por lo que buscó abordar situaciones de todo tipo y narrar toda una nueva historia en cada nuevo cuento. 

Al darse cuenta de que involuntariamente estaba escribiendo sobre mujeres, reunió 15 cuentos que en un lapso de cerca de dos meses y medio se convirtió en las 63 narraciones, al momento que escribía ‘Instrucciones para ser un pirata’, aquel que la convirtió en ganadora de la convocatoria SM.

“Fue un tiempo muy productivo, ojalá me vuelva a pasar eso - bromeó -  dejaba uno y seguía con el otro, me iba con los piratas y dejaba a las señoritas y viceversa, éste es un libro lleno de mucho odio y así le bajaba tantito” mencionó añadiendo que ese lapso lo aprovechó únicamente para escribir, pues se encontraba en una transición de trabajo. 

“Creo que son muy buenas oportunidades sobre todo para quienes no vivimos en el D.F., porque así conocemos gente, nosotros no tenemos contactos. Bien usadas estas convocatorias pueden tener muy buenos efectos en la sociedad, más para los que no somos primos de, amantes de, amigos del nuevo editor de…”, puntualizó.