Hacemos un llamado a la comunidad periodística nacional e internacional, a las autoridades correspondientes y a la ciudadanía

Desde hace unas semanas VANGUARDIA y sus periodistas están sufriendo una serie de actos de difamación, espionaje, acoso, vigilancia, intimidación y un ataque cibernético por motivos desconocidos.

Hacemos un llamado a la comunidad periodística nacional e internacional, a las autoridades correspondientes y a la ciudadanía para visibilizar lo que pareciera un intento por mutilar la libertad y derecho para informar que desde hace 40 años venimos ejerciendo primero desde Saltillo, Coahuila, y ahora a la comunidad global con las nuevas plataformas informativas.

Sin la certeza del origen y responsables de estas agresiones, pero con pleno entendimiento de las lamentables consecuencias que otros compañeros periodistas sufren en estos momentos en distintas latitudes del País, lanzamos esta alerta.

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A continuación una relatoría de la reciente ola de ataques:


A partir del pasado 27 enero diversas páginas web fueron creadas para difamar, insultar e intimidar a miembros de la familia VANGUARDIA, al igual que a otros periodistas y comunicadores de Coahuila.

El pasado 25 de abril, los servidores de VANGUARDIA fueron atacados desde un DDoS desde Puebla, Coahuila y Nuevo León. Muchas de esas computadoras al parecer fueron ubicadas en diversas universidades. El equipo técnico logró bloquear el ataque cibernético.

El martes 3 de mayo antes de las 21:00 horas, un vehículo con dos personas a bordo se mantuvo afuera de las instalaciones aparentemente en labores de vigilancia y espionaje.

En los primeros minutos de ayer miércoles 4 de mayo, ese vehículo sospechoso con los dos hombres jóvenes a bordo siguió en todo su trayecto (17 kilómetros) a una compañera reportera, quien era trasladada a su domicilio por el proveedor de transporte que da servicio a la empresa desde hace años.

Todo el trayecto cerca del taxi, intimidando. Al llegar al destino, a unos 30 metros, el auto sospechoso detuvo la marcha, esperó a que la reportera ingresara a la casa, el taxista se fuera y un par de minutos después se colocó frente al domicilio unos segundos, donde los sospechosos pudieron darse cuenta que en el lugar había más personas, se retornaron y retiraron a velocidad muy baja. Cuatro minutos después, regresaron y volvieron a circular frente al domicilio a mínima velocidad casi deteniendo la marcha frente a éste.

A partir de las 02.00 horas la reportera fue llevada a resguardo, donde permanecerá mientras no se conozca la naturaleza de la persecución e intimidación.

No necesitamos evaluar posibilidades en este tipo de embestidas, pues en tiempos que creíamos ya en el pasado nuestros compañeros han sido perseguidos, agredidos, “levantados” y secuestrados.

DEMANDA HMV A VANGUARDIA
La reportera perseguida la madrugada de ayer es una joven especializada en educación y notas comunitarias y humanas; no maneja información de seguridad pública desde hace más de un año.

Actualmente está demandada junto con VANGUARDIA por Humberto Moreira Valdés, exgobernador de Coahuila y exlíder nacional del PRI, quien ante la justicia civil argumenta daño moral por una nota publicada tras su liberación el pasado 23 de enero de una prisión en Madrid, España.

La demanda, que se encuentra radicada en el Juzgado Segundo de Primera Instancia en Materia Civil en Saltillo, fue notificada a VANGUARDIA hace dos semanas.

Historial de agresiones

Los puntos más altos de las agresiones fueron: En marzo del 2011 un comando armado secuestró a uno de nuestros editores para ordenarle no publicar ni una palabra de la violencia que cimbraba la ciudad; el 29 de mayo del 2011 nuestras instalaciones fueron atacadas con una granada y sitiadas por sicarios durante más de 30 minutos; el 25 de abril del 2013 nuestro joven compañero fotógrafo de Sociales, Daniel Alejandro Martínez Bazaldúa, de 22 años, fue asesinado y su cuerpo desmembrado por el crimen organizado; en marzo de 2014, otros dos editores fueron amenazados y acudieron ante la Fiscalía Federal de Delitos para Periodistas, quienes les asignaron un botón de pánico ¡un año después! 

Hoy queremos confiar en nuestras autoridades, en sus distintos ámbitos y competencias. En sus manos a final de cuentas está la integridad de quienes contribuimos en esta casa editora, al igual que la de todo ciudadano.