Agustín Castro Benítez es un nombre clave. En junio de 2009, el ex Presidente Felipe Calderón le puso la encomienda de edificar la Estela de Luz. | Foto: Cuartoscuro.
La oficina en la que se habría fraguado la trama de sobreprecios de la Estela de Luz, gastaba 747 mil pesos al mes (un millón 160 mil 663 pesos con 92 centavos de ahora) en adquisiciones que no estaban relacionados con la edificación de la obra. El director era Agustín Castro Benítez, el hombre que según una denuncia de ex trabajadores, recibía órdenes directas del ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa y su Jefa de Oficina, Patricia Flores Elizondo

Detrás de la Estela de Luz, Agustín Castro Benítez es un nombre clave. En junio de 2009, el ex Presidente Felipe Calderón (2006-2012) lo nombró como director de III Servicios S.A. de C.V, una filial de Petróleos Mexicanos (Pemex), con la encomienda de edificar la obra que conmemoraría el centenario de la Revolución y el bicentenario de la Independencia. Pero 14 meses después -en agosto de 2010-, tuvo que dejar el cargo porque le resultó imposible entregar el trabajo pactado. Un año después, por las irregularidades en la obra, se ganó la inhabilitación de la Secretaría de la Función Pública por 12 años.

Pero en este breve paso por la Administración Pública Federal, el hombre en cuya actuación se originó la trama de sobreprecios de la Estela de Luz, gastaba 747 mil pesos al mes (un millón 110 mil pesos de ahora) en adquisiciones que no estaban relacionados con la edificación de la obra a su cargo, consta en el histórico del Portal de Obligaciones y Transparencia.

En diciembre de 2009, ordenó un vehículo marca Mitsubishi, Galant Ralliart, automático por 275 mil 455 pesos (409 mil 512 pesos de ahora); además de ocho camionetas pick up, doble cabina, con aire acondicionado, cristales tintados y alarma electrónica por un millón 680 mil pesos (dos millones 497 mil 614 pesos de ahora).

En cuanto al mobiliario, para montar su oficina contrató a la empresa Muebles de Marca por 249 mil 931 pesos (371 mil 533 pesos de ahora) para adquirir un nuevo escritorio y sillas. Las ventanas se protegieron con nuevas persianas. Mandó comprar cinco de 5.23 metros, dos de 2.70 metros, una de 4.64 metros y otra más de 3.02 metros en lo que gastó 60 mil 499 pesos (89 mil 942 pesos de ahora).

Por un monitoreo en los periódicos, revistas y portales sobre los impactos del proyecto “Estela de Luz”, contrató a la empresa F.J. Comercializadora por 220 mil pesos (327 mil 68 pesos), de febrero a octubre de 2010. Y luego, ordenó una encuesta para conocer la efectividad de sus funciones en la empresa que dirigía en el mercado inmobiliario con Basis Consultores en Recursos Humanos mediante un contrato que duró veinte días por 249 mil 500 pesos (370 mil 925 pesos con 54 centavos de ahora).

También, a su llegada a III Servicios, se ordenó la elaboración de un video corporativo de seis minutos al que sólo los trabajadores podían tener acceso desde las páginas web de la empresa. El contrato fue por 150 mil pesos (223 mil pesos de ahora) con Karam Inovation Technology.

Pero todo esto, sólo duró poco más de un año.

De lo que hacía Castro Benítez, el ex Presidente Calderón Hinojosa estaba enterado. El mismo funcionario lo dijo en reuniones de trabajo. Según él, venía designado de la Oficina de la Presidencia de la República con la encomienda de realizar la licitación de la Estela de Luz. Decía que era a esa Oficina a la que debía reportar de sus actos y decisiones.

Así quedó asentado en una demanda en la Fiscalía General de la República, interpuesta por el Abogado Gabriel Regino y ocho ex trabajadores de III Servicios, el pasado 25 de noviembre, en contra del ex Primer Mandatario, Felipe Calderón Hinojosa y la Jefa de su Oficina, Patricia Flores Elizondo, por su probable responsabilidad en los delitos de abuso de autoridad y ejercicio indebido de funciones.

Desde 2010, el Abogado Gabriel Regino ha defendido a esos ocho ex trabajadores de la empresa III Servicios de la acusación de beneficiarse del sobreprecio por mil 100 millones de pesos que al final tuvo la Estela de Luz.

Frente a la Fiscalía, el litigante relató: “En el año 2009, el Gobierno federal tomó la decisión de convocar a un concurso para elegir y decidir la construcción de un monumento que sirviese para celebrar el bicentenario de la Independencia de México y la Revolución. De esta convocatoria resultó ganador un talentoso arquitecto mexicano que propuso la construcción de la Estela de Luz. A partir de ese momento, la Oficina de la Presidencia de la República del sexenio de Felipe Calderón, a cargo de Patricia Flores Elizondo, se hizo cargo de la conducción y dirección de dicho proyecto”.

En la denuncia, también fue escrito que “se puede advertir que todo estaba planeado y de acuerdo con lo que siempre manifestaba Agustín Castro Benítez, dicha planeación venía desde la Oficina de la Presidencia, estando enterado de todo ellos el ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa”.

En la entrada al Bosque de Chapultepec, sobre la avenida Paseo de la Reforma, se levanta la Estela de Luz, una obra de dos columnas de 104 metros de altura que -según su planeación- representaría dos siglos de independencia y autonomía del Estado mexicano. Hoy, ese monumento podría ser la causa para que el ex Presidente Felipe Calderón sea llamado por un juez para explicar por qué permitió que se entregara con una dilación de más de un año. Sobre todo, por qué su costo inicial fue de 398 millones de pesos y al final, de más de mil 304 millones de pesos.

La oficina dirigida por Agustín Castro Benítez fue la que otorgó el contrato IIISEST-COP-005-10 a través de la Gerencia de Obras y Servicios a Gutsa Infraestructura en conjunto con Proyectos y Desarrollos de Infraestructura, el 29 de enero de 2010. Cinco meses después, los problemas ya habían sido detectados. En julio, el entonces Secretario de Educación Pública (SEP), Alonso Lujambio (Q.E.P.D), asumió los festejos del Bicentenario y reconoció que iba a ser imposible develar la Estela de Luz en septiembre para las fiestas patrias pues faltaban estudios técnicos. El mes siguiente, el funcionario anunció que en definitiva el monumento no estaría listo y dio una nueva fecha para su conclusión: el último tercio de 2011.

Pero para entonces, en México, ya no hubo fiestas por el Bicentenario. El monumento de acero y cuarzo, frente al Bosque de Chapultepec, ya había ganado el apodo de “la suavicrema” o “monumento a la corrupción”. También, en redes sociales, los ciudadanos habían convocado a una manifestación para convertir la edificación en un monumento a las miles de víctimas civiles durante la guerra emprendida por el Presidente Calderón contra el narcotráfico.

La Secretaría de la Función Pública, después de una investigación en diciembre de 2011 -cuando aún gobernaba Felipe Calderón- detectó que III Servicios tenía previsto obtener una comisión de 80 millones de pesos por la subcontratación de la obra. En el proyecto original no se previó la profundidad de los cimientos, el sistema para bombear agua, el costo del acero, ni los muros de contención de agua de lluvia.

A la par, ese mismo año, Ignacio López -quien ocupó la Dirección a la salida de Castro Benítez- reconoció en una rueda de prensa: “El proyecto se fue afinando y complementando en el tiempo; esto me demuestra que en su arranque no estaba maduro. III Servicios salió a concursar por un proyecto que no tenía la madurez para llevarse a cabo y no tenía la madurez suficiente porque no existían estudios que nos garantizaran muchos temas”.

En un mensaje en su cuenta de Twitter, el ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa dijo respecto a la denuncia de los ex trabajadores de III Servicios y el Abogado Gabriel Regino, que se trataba de una maniobra para calumniarlo y distraer a la opinión pública de los graves problemas nacionales. Pero admitió: (Hubo) errores en la ingeniería del proyecto que provocaron retrasos y aumento de los costos y destacó que fue durante su Gobierno cuando se ejercieron acciones en contra de los supuestos responsables.

Incluso, escribió que a Agustín Castro Benítez, quien fungió como Director de III Servicios de junio de 2009 a agosto de 2010, no lo conoce.

La mañana del 22 de noviembre pasado, el Presidente Andrés Manuel López Obrador expuso que le gustaría ponerle una placa a la Estela de Luz que dijera “Monumento a la Corrupción”. El Primer Mandatario exclamó: “Y no sería levantar ningún falso, ¿eh? Porque hay papeles de cuánto estimaron que iba a costar y cuánto terminó costando. Pero eso ya se les olvidó. A mí no se me olvida. Yo perdono, pero no olvido”.