Foto: Cuartoscuro
Tras la cancelación del Aeropuerto de Texcoco, existe un costo que no se ha admitido: el que resultó de la recompra de los bonos a un costo elevado y cómo el gobierno piensa subsanar con los ingresos de la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA)

Hoy el periodista Carlos Loret de Mola en su cuenta de Twitter comparte la columna de quien fuera el primer secretario de Hacienda de López Obrador, Carlos Urzúa, y recomienda la lectura de su texto, en el cual el ex funcionario de la 4T explica "cómo están escondiendo un costo de 100,000 millones de pesos de la cancelación del aeropuerto (de Texcoco). Él vio el desastre, renunció y ahora se ha dedicado a exhibirlo".

La columna de Urzúa titulada "Los costos del malogrado aeropuerto", que se publicó este lunes 17 en diversos medios nacionales, entre ellos VANGUARDIA, expone que además de las repercusiones por todos conocidas como los tiempos de traslado que se invertirán y el posterior costo financiero que tendrá la ampliación y el posterior uso del aeropuerto Felipe Ángeles,  existe un costo que no se ha admitido y es el que resultó de la recompra de los bonos a un costo elevado, pues estaban en el "limbo legal" luego de la cancelación del NAIM.

Urzúa rememora que el momento en el cual la Auditoría Superior de la Federación dijo que el costo de la cancelación del aeropuerto era de 331 mil millones de pesos, para luego "corregir" y bajar a 113 mil millones de pesos, ante esto, Urzúa aclara que "varios de los cálculos que están atrás de esa reducción son infundados. El ejemplo más evidente, pero no el único, es el relativo a los bonos a 10 y 30 años por 6 mil millones de dólares que fueron emitidos, en 2017, para financiar parte de la obra. Al contrario de los bonos públicos, aquellos estaban garantizados directamente por los ingresos de la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA) que los viajeros pagan en el aeropuerto Benito Juárez y eventualmente pagarían en el nuevo".

En ex funcionario anota que esos bonos el Gobierno los tuvo que recomprar "a un costo elevado una parte, mil 800 millones de dólares, y además aumentar las garantías para los tenedores de los bonos aún vigentes por 4 mil 200 millones de dólares".

Y se cuestiona si debe incluirse esa última cifra en los costos totales de la cancelación, porque según la ASF y la Secretaría de Hacienda al parecer no, pues el pago está garantizado por la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA) del Benito Juárez (y eventualmente de otros aeropuertos), pero dice Urzúa: "el mero sentido común indica lo contrario. A ver, ¿para qué usan las TUAs todos los aeropuertos del mundo? Pues para dar mantenimiento, remodelar o extender sus propias instalaciones".

Lo anterior significa que el Gobierno Federal tendrá que reducir el presupuesto dedicado a otros rubros de inversión, como los de educación, salud, etc para que el viejo aeropuerto pueda seguir funcionando sin ingresos por la TUA, ya que esta será destinada a realizar esos pagos por la cancelación del NAIM, por lo que, asegura Urzúa, finalmente sí hay un costo extra.