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Encuestados que se niegan a contestar son sustituidos por otros.

CDMX.- Circulan en redes sociales publicaciones que ponen en entredicho la validez de las encuestas debido a la tasa de rechazo, es decir, por culpa de las personas que no responden la encuesta. Uno de esos posts advierte: “Las altas tasas de rechazo, sumado al número de indecisos hacen (imposible) que las encuestas revelen lo que sucederá… Las encuestas en México tienen una inmensa tasa de rechazo y no respuesta”. En otros, se dice que si encuestaron a mil personas y la tasa de rechazo es del 50%, entonces sólo se encuestaron a 500 personas. Las dos cosas son falsas.

La tasa de no respuesta o rechazo se refiere a las personas que estaban consideradas en la muestra inicial y que no pudieron ser encuestadas o se negaron a responder. De acuerdo con Roy Campos, director de Consulta Mitofsky y Javier Márquez, socio fundador de Oraculus, estas personas son sustituidas por otras y la metodología para hacerlo depende de la casa encuestadora. 

Roy Campos explica que “si una encuesta dice que fue realizada a mil 200 personas y cuenta con una tasa de rechazo del 50%, quiere decir que se buscaron a mil 800 personas, de las cuales sólo mil 200 contestaron”. 

Pero la tasa de rechazo sólo podrían tener algún impacto si superara 80%, pues significaría que prácticamente se tuvo que reconstruir la muestra y, aún así, habría que evaluarlo, considera Gerardo Maldonado, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).