El estudiante de posgrado y coautor Tyler Ripperger y el profesor Deepta Battacharya, discuten los resultados del ensayo viral. Foto Dpto. Ciencias de la Salud de la Universidad de Arizona, Noelle Haro-Gomez
Científicos de la Universidad de Arizona realizan estudios para futuras vacunas para contrarrestar las dolencias causadas por cepas de flavivirus con el propósito de desactivar el efecto cruzado que hace que una persona con anticuerpos contra el dengue tenga síntomas más severos si después contrae el zika, y a la inversa.

Las enfermedades virales del dengue y el zika tienen varias cosas en común: son trasmitidas por mosquitos infectados de la especia ‘Aedes`, afectan principalmente a los habitantes de las áreas tropicales y subtropicales, generando brotes infecciosos en países de América y los investigadores están trabajando para encontrar una vacuna que pueda utilizarse para prevenirlas.

Actualmente se están ensayando distintas candidatas de vacunas contra el zika y hay una vacuna contra el dengue recomendada solo para determinados casos. 

Estas dos infecciones, que pueden llegar a tener efectos graves en las personas infectadas en el caso del dengue, y en los hijos de embarazadas infectadas en el caso del zika, comparten una particularidad: si se contrae primero una de ellas, los síntomas pueden agravarse al contraer más tarde la otra

Ahora investigadores de la Universidad de Arizona (UA) efectuaron un estudio que supone un avance hacia el desarrollo de vacunas contra los flavivirus que eviten ese efecto cruzado y sean eficaces contra enfermedades como el dengue, la fiebre amarilla, el Nilo Occidental, el zika y la encefalitis japonesa, que infectan a más de 400 millones de personas al año, según la UA. 

Los flavivirus, que comúnmente se transmiten por mosquitos y garrapatas, causan enfermedades extremadamente frecuentes y cuyos efectos pueden ser devastadores según la UA, que apunta que el 40% de la población mundial vive en áreas con riesgo de dengue, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estadounidenses.

Cuando una persona está infectada con un virus, su organismo  produce anticuerpos para combatirlo y proporcionarle inmunidad contra una reinfección”, explica el equipo de investigadores de Ciencias de la Salud de la UA, dirigido por el doctor Deepta Bhattacharya, profesor de Medicina y especialista en Inmunobiología.

Imagen microscópica electrónica de transmisión coloreada digitalmente del virus zika, de la familia Flaviviridae, cultivado en células de cultivo LLC-MK2. Las partículas de virus, aparecen en color azul. Foto: CDC, Cynthia Goldsmith

UN EFECTO CRUZADO Y PERJUDICIAL

 

Pero en el caso de los flavivirus, si una persona contrae una segunda infección por flavivirus -si por ejemplo fue originalmente fue infectada con zika y luego contrajo el dengue-  la presencia de anticuerpos puede resultar en síntomas más severos a través de un proceso llamado “acrecentamiento de la infección dependiente de anticuerpos” (ADEI, en inglés).

Si en algún momento del pasado usted ha tenido el virus del zika, más tarde, cuando se exponga al dengue, tiene un riesgo mucho mayor de enfermarse”, señala el doctor Bhattacharya.

El ADEI es “muy común para los virus del dengue y del zika, pero no es tan frecuente para otros virus, y no creemos que suceda con el SARS-CoV-2”, explica Bhattacharya a Efe.

Por otra parte, no se ha demostrado un posible proceso de acrecentamiento de la infección debido a una reinfección con el mismo flavivirus (por ejemplo, zika-zika), y “si sucede es extremadamente raro”, puntualiza este investigador.

El doctor Deepta Bhattacharya en su laboratorio. Foto: Dpto. Ciencias de la Salud de la Universidad de Arizona, Noelle Haro-Gomez

UN ‘CABALLO DE TROYA’ VIRAL

 

El experto señala que “los anticuerpos que generan unas células inmunológicas llamadas ‘células B de memoria’ debido a una infección por zika, pueden unirse a ciertas partes del virus del dengue, funcionando como un 'caballo de Troya' y ayudar al virus a entrar en las células, donde puede empeorar la enfermedad”.

Los hallazgos del doctor Bhattacharya y su equipo sobre las ‘células B de memoria’ abren un nuevo enfoque científico para desarrollar vacunas contra los flavivirus, consistente en apuntar a ubicaciones específicas del virus que son únicas para cada tipo y cepa, en vez de a todo el virus, eliminando las ‘células B de memoria’ de la ecuación de vacunación.

Esto es importante porque "el acrecentamiento de la infección dependiente de anticuerpos (ADEI) es la principal razón por la que ha sido difícil vacunar contra los flavivirus, en particular el dengue", recalca Bhattacharya.

Este acrecentamiento de la infección puede ocurrir, tanto después de la vacunación como de la infección por dengue, por ejemplo. Un ensayo de vacuna experimental para esta enfermedad reveló la aparición de este proceso en algunos niños que habían sido vacunados y más tarde se habían infectado con un flavivirus”, señala Bhattacharya.

Imagen de microscopio electrónico de transmisión (TEM) coloreada digitalmente del virus del Nilo Occidental. Foto: CDC / P.E. Rollin, Cynthia Goldsmith)

El estudio de la UA se centró en dos tipos de células que producen anticuerpos: células plasmáticas y células B de memoria.

Las células plasmáticas son los principales impulsores de la inmunidad duradera, ya que continúan produciendo anticuerpos una vez que se eliminaron la infección o después de la vacunación. Las células B de memoria solo producen anticuerpos si se produce una segunda infección.

"Durante mucho tiempo nos hemos preguntado cuál es el propósito de esas células B de memoria", apunta Bhattacharya.

Mediante una serie de técnicas de laboratorio, este científico y su equipo descubrieron que, cuando estas células se activan por una nueva infección por flavivirus, producen una gran cantidad de anticuerpos subóptimos (no son los mejores).

Aunque las células B de memoria reconocen el nuevo virus como un flavivirus y producen anticuerpos, esos anticuerpos subóptimos no pueden evitar que el nuevo virus infecte las células y, de hecho, pueden empeorar la segunda infección”, asevera Bhattacharya.

Y lo mismo ocurre con las vacunas, que están diseñadas para estimular a las células inmunológicas para que produzcan anticuerpos contra un virus”, especifica este investigador.

Explica que, si una persona que nunca ha tenido dengue se vacuna y desarrolla anticuerpos y luego se infecta con un flavivirus diferente, los anticuerpos producidos por las células B de memoria en respuesta a la vacuna pueden aumentar la gravedad de la segunda enfermedad.

Una nueva generación de vacunas inspiradas en el hallazgo de Bhattacharya, podría acabar con este pernicioso efecto cruzado.

Primer plano de un mosquito Aedes albopictus (vector del virus del Nilo Occidental) posado sobre el dedo una persona, con su abdomen rojo al llenarse de sangre de su anfitrión. Foto: CDC, James Gathany

DESTACADOS:

 

+ Científicos de la Universidad de Arizona (UA) dieron un paso clave hacia futuras vacunas para las dolencias causadas por cepas de flavivirus para desactivar el efecto cruzado que hace que una persona con anticuerpos contra el dengue tenga síntomas más severos si después contrae el zika, y a la inversa.

+ Descubrieron que este efecto de acrecentamiento de la segunda infección se debe a las células inmunológicas de memoria B, que producen anticuerpos sin un nivel óptimo, los cuales funcionan como un ‘caballo de Troya’ ayudando a que el flavivirus entre a las células sanas y empeore la enfermedad.  

+ El descubrimiento del papel de las células de memoria B en el agravamiento de una segunda dolencia causada por flavivirus, aporta un nuevo enfoque que abre las puertas a inmunizaciones  que actúen sobre puntos específicos del virus y “quiten a las células B de la ecuación de la vacuna”, según esta universidad.

Por Pablo Gutman EFE/Reportajes