Anahí Retsar, en la actualidad, con el bebé que quiere adoptar. Foto: Especial
Anahi Retsar fue víctima de una violación a los 14 años, pero rechazó la idea de abortar pues “el hijo no tiene la culpa”. “Nunca se me hubiera pasado por la cabeza matar a ese niño, porque ser violada y ser una asesina, y encima echarle la culpa a alguien"

ARGENTINA.- Anahi Retsar, violada a los 14 años y que luego rechazó el aborto, le contó a su hija cuando este ya tenía 12 años, que fue concebido en una violación y él le contesto “que lo único que le importa era que yo siempre lo amé y cuidé”, relató la orgullosa madre.

“La felicidad que te dan esas palabras no se puede igualar”, reiteró la valiente joven argentina que supo tomar la dura prueba con gran madurez y que muchos años después comparte sus experiencias con otras jóvenes, según Religión en Libertad.

“Si tuviese que aconsejar a una muchacha que estuviese en mi misma situación, le diría que no mate a su hijo, porque es la única persona que la va a amar por el simple hecho de que seas su mamá y que no es quien para matarlo” y agregó también: “Si no lo quieren, que lo den en adopción, pero que no cometan algo mucho peor que una violación, que es el asesinato de un niño”.

Después del trágico suceso contrajo matrimonio, dio a luz otro niño, adoptó a dos más y estaba tramitando la adopción de otro en abril de 2017, a sus 29 años, de acuerdo con el mismo medio.

“Yo tenía 14 años y había ido a hacer un trabajo con unos compañeros de clase. Ellos me golpearon y violaron. Pasaron unas semanas y me di cuenta de que había quedado embarazada”, relata cómo ocurrió el dramático episodio de su vida Anahí, y también agradece que siempre contó con el apoyo de sus padres.

“Fue para mí un gran alivio. De la violación no me había quedado trauma, porque solo había sido un momento. Entonces, me sentí feliz porque vi como del acto vil salía algo realmente hermoso”, recordó la madre.

Anahi Retsar es contundente en declarar que aunque sea concebido por una violación un hijo es una fuente de felicidad para su madre, y que no encuentra razón para que sea la misma madre quien se encargue de quitarle la vida, cuando bien puede darlo en adopción sin tener que cargar con una culpa adicional por el resto de la vida.