Fotos: Francisco Rdz.
El niño y la niña que fueron arrollados por una patrulla de la policía municipal de Torreón, se encuentran en estado de salud grave, en terapia intensiva

El niño y la niña que fueron arrollados por una patrulla de la policía municipal de Torreón, se encuentran en estado de salud grave, en terapia intensiva, sedados y con distintas lesiones como costillas rotas, inflamación en el cerebro y daños internos como la pérdida de un riñón en el caso del niño.

“La gente se acercó al niño y le hablaban para que no se durmiera”, contaron los vecinos de la colonia Zaragoza Sur de Torreón, sobre uno de los niños que fueron embestidos por una unidad de la policía municipal y que hoy se debaten entre la vida y la muerte.

Fue el sábado por la noche que los primos Esaú y Joselin, de 8 y 10 años, se cruzan la calle a bordo de una bicicleta y la patrulla los arrolla cuando supuestamente estaban en una persecución.

Según contó Mague, una vecina, varios vecinos se acercaron al niño, quien fue lanzado a mayor distancia por la patrulla para hablarle y decirle que no se durmiera. “Cerraba los ojos y la gente le hablaba”, mencionó.

Vecinos aseguraron que el agente que iba al volante de la patrulla, se bajó, miró a la niña tirada y se subió a la patrulla. “Un vecino lo detuvo porque se quería ir”, dijo Mague.

Los vecinos también se quejaron que la unidad no tenía las torretas encendidas ni escucharon ninguna alarma sonora desde la patrulla.

Enseguida, vecinos y policías se hicieron de palabras, comenzaron las amenazas, insultos, pedradas, y según vecinos, hasta balazos. Fue hasta que llegó la ambulancia que los paramédicos se llevaron a los niños. “Querían llevarse solo a uno, pero exigimos que a los dos”, contó un vecino. Otros refirieron que se enojaron por como los paramédicos agarraron a Esaú.

La patrulla y los agentes involucrados huyeron detrás de la ambulancia, según vecinos, lo que ocasionó la molestia. “Comenzó el  borlote y fue entonces que quemaron otra patrulla”, dijo Juana, quien estaba viendo la pelea de box el sábado cuando escuchó el golpe de la patrulla contra los menores.

“Deténgalos, deténgalos”, gritaba la gente, según narraron vecinos. “Gritaban muchas groserías, era como una batalla campal, muchas personas”, relató Juana.

Juana entró a su casa y cuando se quiso asomar, un policía la miró y le dijo que se metiera. “Me asusté cuando se estaba quemando la patrulla, se sentía el calor”, mencionó la vecina que vive casi enfrente de donde la gente quemó la unidad.

En el lugar, el incendió provocó que se quemaran cables de teléfono y de luz. “Con la gente enojada no se puede hacer nada. Toda la colonia estaba. Se juntó gente no sé de dónde”, dijo otra persona.

Rafael, tío de los niños, recordó que la gente se alebrestó al ver a los niños tirados. Al niño le tuvieron que extirpar un riñón, los dos tienen costillas quebradas e inflamación en el cerebro. Rafael dice que son niños alegres, que se la pasaban paseándose en su bicicleta, “llenos de vida”, asegura.