El tema de la Gala fue la moda y el catolicismo y quién mejor que Madonna para actuar en vivo; a Rihanna no le quedó más que rendirle pleitesía a la reina

Es la cita más importante del mundo de la moda, algunos llaman a la Gala del Met los "Oscar del mundo fashion", ahí se reúnen todas las celebridades y la lista de invitados la hace la poderosísima Anna Wintour y hasta decide o da el visto bueno a lo que cada celebridad debe vestir esa noche.

Ayer Rihanna, la anfitriona de la Gala, desató la auforia a su paso por las escalinatas de El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, igual lo hicieron las mexicanas Eiza González y Salma Hayek, además de Selena Gomez, Katy Perry, Jared Leto, Kim Kardashian e Irina Shayk.

En la escalinata todo era gritos, flashes y ovaciones cuando grandes estrellas aparecían, pero en el interior sólo hubo una reina y esa fue Madonna. Quien fue la elegida, y no era para menos, como la encargada de ofrecer un show que se acoplara al tema de este año: La imaginería religiosa y las criaturas celestiales.

La cantante, quien mantiene una relación de amor y odio con el catolicismo de su familia de sangre italiana, trajo a la velada parte de su repertorio en donde no podía faltar el clásico Like a Prayer, en donde estuvo acompañada de un coro monumental estilo gospel.   

 

La cantante causó furor entre los invitados y quienes estuvieron presentes observaron como Rihanna y Amal Clooney, otra de las anfitrionas, fueron a ahcerle reverencia mientras cantaba a unos pocos paso de la mexicana Eiza Gonzalez. 

La cantante lució un look que iba de monje medieval a soldado de dios etéreo y armado, Madonna fue la protagonista de una sencilla performance en la que también cantó el versionadísimo "Hallelujah" de Leonard Cohen. La actuación fue mostrada a través de redes sociales, pese a que estaba prohibido ingresar con dispositivo moviles. 

30 mil dólares fue lo que les costó el boleto a los invitados a la gala y lo recaudado va a parar al Costume Center que el año pasado recaudó 12 millones de dólares. 

ihanna es sin lugar a dudas la persona que más se toma en serio el código de vestimenta de la gala MET. Todos los años se atreve con los estilismos más ‘locos’ pero más descaradamente acertados para las temáticas impuestas.

No es de extrañar que Rihanna fuera –junto a Anna Wintour, Amal Clooney y Donatella Versace- anfitriona de la noche. Y, cuando los invitados iban desfilado por la alfombra roja con estilismos bastante mediocres, en las redes sociales pedían al unísono la llegada de Rihanna. Las plegarias fueron escuchadas y la artista de Barbados apareció como por arte de magia vestida de Papa y el público enmudeció por unos segundos.