Tomada de internet
La leyenda del automovilismo murió en el GP de San Marino

Se disputaba el GP de San Marino, eran las 14:17 horas tiempo local y el mundo vio en Imola cómo se es estrelló el Williams de Ayrton Senna en la curva Tamburello.

Un día antes, lloraban la partida de Roland Ratzenberger, que había muerto en el mismo premio, ahora, la máxima leyenda del automovilismo dejaba de existir. 

“Había un enorme charco de sangre, cuando lo sacamos del auto y le quitamos el casco notamos que tenía una lesión cerebral grave. En un momento emitió un suspiro y su cuerpo se relajó. Allí partió su alma”, resumió Syd Watkins, el entonces jefe del equipo médico de la Fórmula 1 sobre el momento en que atendió a Senna.

Senna entonces tenía 34 años, y disputaba su primera temporada como piloto de la escudería Williams, luego de su etapa en McLaren donde fue su etapa dorada. 

Ilustración/ Esmirna Barrera

23 años después, su legado sigue más vivo que nunca y en todo el mundo es considerado un ídolo.

Su marca es una de las más valoradas y ha obtenido más de 293 millones de euros en los últimos 5 años.

La F1 y las escuderías Williams y McLaren, le rindieron un homenaje al piloto brasileño en sus redes sociales.

Con motivo de este 23º aniversario, está prevista la inauguración de la Praça Ayrton Senna do Brasil en el barrio de Paraíso de la ciudad de Sao Paulo, junto al Parque de Ibirapuera, además el GP de Mónaco homenajeará al brasileño inaugurando una estatua junto al Hotel Fairmont, junto a la famosa curva de Loews.